VIAJE A PERÚ (I). El viaje y Lima


Este resumen de nuestro viaje a Perú (26.03 al 08.04.2019) lo hemos realizado las/los participantes en el mismo, bien como su relato de lo sucedido en el día a día, bien como impresiones generales (muchas escritas en el avión de vuelta), bien con las fotos que lo enriquecen.

Lima, Arequipa, Colca, Titicaca, Cusco, Valle Sagrado, Machu Picchu… Una maravilla. Solamente con visitar este último punto ya está justificado el viaje. El resto es un complemento magnífico.


Se levantó la niebla y “apareció” Machu Picchu. Espléndido.

 


El majestuoso vuelo del cóndor en un paraje excepcional: el Cañón del Colca

 

EL DESPLAZAMIENTO
(colaboración de J.I.)

Se nos convocó en el Aeropuerto de Bilbao a las 07:30. María nos estaba esperando, siempre vigilante, incluso en la distancia, para que todo saliera bien.

Tras obtener las tarjetas de embarque hasta destino y facturar las maletas, pasamos el control de acceso y fuimos a desayunar para, a continuación, tomar el vuelo de las 09:35 hasta Madrid, puntual y sin ninguna incidencia.

Desde Bilbao salimos 20 participantes. En Madrid se incorporaron 3 con origen Barcelona y 2 desde Asturias y, posteriormente, en el hotel de Lima, nos esperaban 2 más procedentes de Méjico.

Una vez en la T4 de Barajas, tras intercambiar los saludos correspondientes con los 5 incorporados, nos trasladamos a la “Satélite” para iniciar a las 13:00 el vuelo que en 11h55’ nos iba a llevar a Lima.

La distribución de los asientos del avión es 2 – 4 -2. Estábamos todos en las filas laterales (2 plazas juntas) pero como iba bastante vacía nuestra zona, nos distribuimos a nuestra manera.

Al parecer, esto es habitual. Como consecuencia de la inmigración a Europa el flujo es para venir a nuestro Continente, no para ir hacia América. Lo pudimos comprobar a la vuelta: la nave iba completa.

Del tranquilo vuelo puedo decir que la animación estuvo muy bien. Con suficiente calidad en la imagen y sonido pudimos disfrutar de una importante selección de películas de cine, música, documentales o de la ruta del viaje en distintos formatos en la pantalla instalada en el respaldo del asiento anterior. Entre las películas hubo una que causó sensación y fue la más seguida y comentada: Bohemian Rhapsody.

Nos dieron de comer. Muy mal. A elegir entre pasta y carne. Cualquiera de las dos penosas. Horas más tarde, un sándwich y un bocadillo, también muy deficientes. Iberia: que forma de despreciar a tus clientes.

Entre siestas, películas, lectura, comentarios, etc., fue transcurriendo el tiempo. Notamos cuando dejamos de sobrevolar Los Andes para acercarnos al Aeropuerto de Lima por encima de la estrecha franja costera.

Aterrizamos puntualmente y pasamos el control de entradas: huellas digitales de todos los dedos, fotografía de frente, sin gafas, sello en el pasaporte y para adentro.

En seguida nos dimos cuenta de que todo estaba perfectamente preparado. El primer guía, Alejandro, ameno y gran transmisor de sus enormes conocimientos, acudió acompañado por un chofer y por maleteros que se hicieron cargo de nuestros enseres que luego encontramos en las habitaciones del hotel que ya teníamos asignadas con antelación.

Esto sería la forma de actuar en todas las ocasiones: al dejar la habitación quedaban las maletas dentro. Luego las volvíamos a encontrar en nuestros aposentos en el siguiente alojamiento. Nosotros deberíamos al ingresar firmar el documento correspondiente y recoger la llave que estaba anexa en todos los casos. Comodidad total.

No voy a detallar el vuelo de vuelta ya que fue igual al de ida. Incluso en el tema de la comida a bordo. La misma bazofia.

 

Así quedó reflejado el viaje en el pasaporte.

 

LIMA
(colaboración de J.I.)

Día 1

Ciudad grande, tiene unos 9,5 mm de habitantes. No parece que sea muy acogedora, salvo en la zona en que nos hospedamos, y si caótica por su tráfico loco y por sus grandes diferencias entre barrios. Está bastante limpia especialmente por el centro y su gente, como ocurre en todo el país, es amable.

  • Dividida en 43 distritos, cada uno con su concejo y su alcalde, el de la zona centro es, a su vez, el super – alcalde, por encima de todos. Recaudan a nivel de zona sus propias tasas e impuestos municipales lo que provoca que las zonas ricas, donde es más fácil recibir los ingresos, sean cada vez más ricas y las pobres, con muchos impagos, cada vez más pobres.
    • Esto se nota hasta en la “publicidad oficial” que se ve en las calles: en las primeras los mensajes más comunes son los de buscar mejoras ciudadanas (recicla, mantén limpios los jardines…), mientras en las otras buscan cobrar (descuentos por pagar los impuestos y tasas, amnistías si lo haces con los que debes de años anteriores, etc.).

La ciudad está construida a partir de un enorme acantilado que se eleva unos 50 metros sobre el nivel del mar. Nos alojamos en el residencial, moderno y tranquilo barrio de Miraflores, tantas veces mencionado por Vargas Llosa en sus primeros libros, zona en la que se concentran los mejores hoteles. El nuestro, Andino Premium Miraflores, era uno de ellos.

En plan turista, lo primero que hicimos fue encaminarnos a la Huaca Pucllana. Muy grande a pesar de haber estado abandonada y haber sido destruida en parte hasta 1981, cuando empezó su cuidado y restauración. Se ofreció imponente ante nosotros si bien tengo que admitir que este monumento religioso – funerario inca no me dijo mucho en especial salvo lo dicho antes, que es muy grande.

A continuación fuimos al centro histórico. Muchos edificios nobles protegidos con bonitas fachadas pero no ocupados ni, según oímos, cuidados en su interior debido a una Ley que, intentando preservar su conservación y uso, los hace imposibles de mantener. Y sobre un buen número de ellos una bandera negra con letras rojas, insignia de la empresa Arte Express de Fernando Palazuelo, suegro del Duque de Alba, que las está comprando a buen precio.

Una visita a la Plaza San Martín, grande y bonita con una escultura en el centro del General libertador a caballo. Había pequeñas concentraciones en reclamación de las pensiones que se perdieron con su “corralito” hace ya unos cuantos años.

  • Dos cambios de moneda obligados por una inflación galopante hicieron que perdiera 9 dígitos su valor sin que eso se tuviera en cuenta en el ahorro individualizado y obligado para pensiones que, prácticamente, quedó a cero. Esto llevó a una desconfianza total con el sistema que aún se mantiene. Y, de paso, también con la banca en general.

Desde allí nos encaminamos a la bonita y grande Plaza Mayor (o Plaza de Armas) donde visitamos su Basílica – Catedral, la Iglesia de mayor tamaño de Perú, de fachada renacentista con adornos platerescos. En su interesante interior, donde predomina el gótico andino entre otros estilos, visitamos la tumba de Pizarro en una de las capillas y nos detuvimos en el coro ante el altar mayor de madera pintada de negro para imitar al ébano, un órgano que no suena (lo hace un Sony moderno cuando se necesita), y varias capillas más destacando la de Santa Rosa de Lima.

Tras atravesar andando la peatonal calle de Santa Rosa en la que destacan sus casas coloniales con espectaculares balconadas que me recordaron a San Cristóbal de La Laguna, nos dirigimos al Museo Larco, privado, lo mejor de la ciudad sin duda, de imprescindible visita.

  • Por el camino pasamos por el Museo Inca oficial. Nadie lo visita. Mal cuidado y mal mantenido según nos comentó nuestro apreciado y ameno guía Alejandro.

El acceso al Museo, muy florido, recuerda a los Patios de Córdoba. Una vez dentro, en la primera sala, se muestran los periodos histórico – culturales de Perú. A continuación se visitan varias estancias más con muestras abundantes de restos arqueológicos, todos ellos en un perfecto estado de conservación o de restauración. Parece como si hubieran salido de una moderna fábrica ayer mismo.

La muestra es espectacular en calidad y en cantidad. Y tuvimos la suerte de que nuestro guía nos dio unas magníficas explicaciones.

Tras salir al exterior fuimos a la parte erótica del Museo. Resulta que los antiguos pobladores de la zona no tenían ningún tabú o impedimento con el sexo lo que se refleja en las estatuillas de todo tipo con muestras explícitas de esta actividad en todas las formas imaginables, en privado y en público.

Antes de finalizar nos llevaron al almacén del Museo que acumula miles de piezas, según dicen de menor interés, pero también en perfecto estado de conservación.

Y de ahí pasamos a comer en el restaurante del mismo Museo. Comida de mucha calidad muy bien servida.

Tras una agradable sobremesa volvimos a nuestro hotel. La tarde era libre. Nos dividimos y fuimos a diversos y cercanos lugares: al Parque Central, de compras o a tomar unas cervezas.

Para cenar nos llevaron al restaurante Mangos Larcomar en el centro comercial del mismo nombre. Mucha gente, buena cena, buen servicio.

Debo añadir un aspecto que se repetiría por todo Perú: los edificios sin terminar, tanto las fachadas como los pisos superiores. Por lo visto, no pagan impuestos hasta que están terminados y, sin embargo, son habitables. Curioso, vimos carteles de “Se vende edificio de dos alturas con derecho de aire”, referido a que se podía construir más hacia arriba.

 

DÍA 2.

Teníamos programada lo que parecía una magnífica y espectacular excursión en barco a la Isla Palomino para disfrutar de la visión de cientos, miles tal vez, lobos marinos y bañarnos con ellos, tras pasar junto a las islas de San Lorenzo y El Frontón, donde estuvieron la residencia presidencial y la cárcel para Sendero Luminoso (increíble la historia de lo que allí sucedió).

El recorrido fue muy placentero. Las explicaciones, amenas. Al fin, llegamos a la Isla Palomino. Allí estaba, con sus aves guaneras y su guano (residuo) depositado en el islote y sus cientos o miles de lobos marinos en ella o bañándose alrededor.

PERO. El viento soplaba de frente, en contra de lo habitual según dijeron y según referencias de internet donde vemos que está considerada una excursión de calidad e interés. Eso nos estrelló contra el terrible olor del guano mezclado con el de los residuos de los lobos marinos y, para colmo de males, las corrientes de la superficie también se dirigían hacia nosotros, en nuestra contra.

 


Llegando a las Isla Palomino. Al final del video se ve a bañistas de otro grupo acercándose.

A pesar de ello, algunos aguerridos, seis, nos bañamos con los lobos unos minutos. Juguetones, nos besaban los pies. Y es que son inofensivos salvo que les ataquen o tengan hambre.

Volvimos a la orilla. Una vez en tierra nos tocó la comida, incluida en la excursión, en un chiringuito. Normalita, lo cual en Perú con su magnífica cocina es un poco “pecado”.

Por la tarde se nos ofreció la posibilidad, aprovechada por algunos/as, de visitar el parque Larcomar y su macro tienda de lujo.

Para cenar, el muy buen restaurante de la Huaca Pucllana. Magníficas instalaciones con vistas a la Huaca, estupenda comida y buen servicio. Y a dormir, que al día siguiente tocaba madrugar para desplazarnos a Arequipa.

 

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