LA PRIMERA CRUZADA: BARBASTRO


El 1 de septiembre de 2016 se publicó en nuestra web una colaboración mía titulada:
“La Primera Cruzada: una aproximación”
Ignoraba que antes hubo otra Cruzada contra el infiel.

 

SITUACIÓN HISTÓRICA

Estamos en la provincia actual de Huesca, en los años sesenta del Siglo XI. Hacía más de 300 años que los musulmanes habían entrado en la Península por Gibraltar y, sin prácticamente oposición, habían llegado hasta Poitiers donde fueron “frenados” por las tropas de Carlos Martell.

La convivencia entre moros y cristianos estaba siendo bastante apacible en esta zona de la Península Ibérica. Hay que tener en cuenta que cuando el Islam llega se encuentran con un reino totalmente dividido en el que la mayoría de sus habitantes, las clases más bajas, eran una mezcla de romanos, celtas, íberos y celtíberos y que las clases dirigente eran los godos, élite militar, que, en general, trataban duramente a sus súbditos como, por otra parte, era habitual en esta época.

Los nuevos conquistadores, no muy numerosos en sus primeros tiempos, tenían en mejor consideración al pueblo. La conquista fue no solo fácil. También, en general, bien recibida o, al menos, tolerada.

Los musulmanes, conscientes de lo que debían hacer, permitieron que tanto los judíos como los mayoritarios cristianos tuvieran libertad de culto a cambio de un pequeño impuesto con una curiosa excepción: no les permitía reparar los daños en sus Templos.

Además, aportaron nuevas formas de cultivo y de regadío que hicieron más fácil la vida de los residentes.

Para los musulmanes, era muy interesante la zona geográfica que partiendo de al-Andaluz subía hacia los Pirineos por el este de la Península. En lo que hoy es Aragón fundaron varias ciudades como fueron Calatayud (cerca de la romana Bilbilis), Daroca y Barbastro.

El Rey aragonés Sancho Ramírez (1045-1094) deseaba al igual que su padre, Ramiro I – el primero que hubo en este reino – dominar el fértil valle del Cinca y, de paso, conquistar la rica ciudad fortaleza de Barbastro.

BARBASTRO

Esta ciudad parece que fue fundada como fortaleza defensiva por el moro Muza a la llegada de los moros a los Pirineos, en el año 711.

Su situación en un fértil valle que forman la unión de los ríos Vero y Cinca y en zona cercana a los reinos del norte, le puso en el centro de importantes rutas comerciales, circunstancias que le llevaron a un gran desarrollo. Y ya se sabe, donde hay mercaderes, hay dinero. Además, tenía un importante “mercado de esclavos”, signo de importancia en tierras moras, donde destacaba la venta de godas y normandas, especialmente rubias y pelirrojas, las más deseadas por su pueblo al menos en aquellos tiempos.

En el año 1063, Ramiro I se puso como meta la conquista de Barbastro. Antes intentó tomar la cercana ciudad de Graus (ahora famosa por sus longanizas), muriendo en el enfrentamiento con las tropas defensivas.

 

LA PRIMERA CRUZADA

Al igual que su padre, Ramiro I, Sancho Ramírez se llevaba muy bien con Roma. De ahí que logró que siendo Conde de Aragón, el Papado le reconociera y le invistiera como Rey a cambio de compensaciones como aceptar el vasallaje. De ahí que Aragón sea un reino y, por derivación, su territorio sea conocido como la “Corona de Aragón”.

El Rey consiguió del Papa Alejandro II la emisión de una Bula que impulsaba una Cruzada de Reconquista contra el moro. Fue predicada en la Borgoña y, posteriormente por todo el territorio galo. Estamos en el año 1063 mientras que la considerada Primera Cruzada fue promovida por el Papa sucesor, Urbano II, y predicada por Pedro El Ermitaño en el 1096.

Las características de esa primera Bula serían similares a las que más tarde seguirían:

– Buscaba la liberación de tierras cristianas dominadas por el Islam.
– Al cristiano fallecido en combate se le perdonaban todos los pecados que habían cometido en su vida.
– Matar a un moro, quedarse con sus bienes o someterle a castigo durante la Cruzada no era pecado.

Estos” incentivos” provocaron que para la conquista de Barbastro se uniesen, como en todas las Cruzadas que siguieron, ejércitos de diversas clases sociales y distintos orígenes: francos, borgoñones, italo-normandos del ejército Papal, además de barceloneses, urgeléses y aragoneses siendo mayoría los soldados aquitanos.

Enfrente estaba el ejército del Rey de la Taifa de Lérida, al.Muzáffar, que era el que mandaba en Barbastro.

El asedio a la bien defendida ciudad se produjo en pleno verano. El calor apretaba. Se dice que la ciudad tuvo un problema. Una fuerte tormenta hizo que hubiera un derrumbamiento sobre el canal subterráneo que suministraba agua a la fortaleza inutilizándolo por lo cual sus habitantes se acabaron rindiendo por la sed.

El 24 de agosto los cristianos lograron la claudicación de la ciudad a cambio de que respetar las vidas, que no los bienes, de sus moradores. La apertura de las puertas ya anunciaba algo malo. Los habitantes salieron rápidamente hacia el rio para saciar la sed cuanto antes y en la estrechura del paso de las murallas murió un buen número de ellos aplastados por las masas.

Una vez saciada la sed por el grueso de los pobladores, los conquistadores les hicieron volver a esperarles cada uno dentro de su casa. Los cristianos se distribuyeron esas viviendas como botín y, después de violar a las mujeres y niñas delante de toda la familia, obligaron a los amos a decirles donde escondían los bienes para, a continuación, matarlos sin compasión. Esto se repetiría en las siguientes Cruzadas. Al fin y al cabo, la bula lo favorecía.

Esta fiereza provocó que el gran líder de la Taifa de Saraqusta (actual Zaragoza), al-Mutaqir, llamase a la Yijad y formase un poderoso ejército en el que se integraba un grupo de mercenarios capitaneados por Rodrigo Díaz de Vivar, reconquistando la población y procediendo a repetir los actos violentos habituales en estos casos solo un año después.

– El Cid, por dinero, lucho con los árabes contra los cristianos y con los cristianos contra los árabes. Cuando logró suficiente capital se independizó y se dedicó a la conquista de territorios musulmanes para provecho propio.

Pocos años más tarde Pedro I, hijo de Sancho Ramírez, conquistó definitivamente Barbastro y Huesca con lo que logró, además de ampliar sus dominios, tener dos rutas que llevaban al fértil Valle del Ebro y que facilitarían la conquista de Saraqusta por su hijo Alfonso I, el Batallador, rey que tuvo una serie de hechos que debo destacar:

– Participó y venció en 29 batallas consecutivas. Solo perdió 1 en la conquista de Fraga donde murió.
– Intentó encontrar una salida de Aragón al mar. Incluso, en un episodio muy curioso, llegó a sitiar infructuosamente la lejana Granada, abandonando la tarea sin enfrentamientos bélicos y alcanzó el mar en la zona de Motril.
– Era homosexual, lo que tuvo dos consecuencias:

    • Desposado con Doña Urraca, sus desavenencias por el tema de la sexualidad y de la procreación les llevó a un enfrentamiento tan intenso que acabó en “Guerra Civil”.
    • Al no tener descendencia y ser sumamente religioso en su testamento dejó como herederos del reino a tres Órdenes Militares creando un grave problema.

 

 

 

 

FUENTES

Destaco:

VER TAMBIÉN

NOTA
No se deben juzgar los hechos históricos con criterios actuales.

Bilbao, abril de 2020.

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