De Pasai Donibane a Astigarraga con escala en Terranova 5


Kaixo, lagunok:

Casi con la misma ilusión con la que nos reuníamos para participar en las excursiones de la “catequesis”, eso sí, con unos pocos años más, llegamos muy puntuales al punto de encuentro fijado para el jueves, 14 de febrero, dispuestos a disfrutar de un bonito día, en el que, tras caminar por Pasai Donibane, o lo que es lo mismo, por Pasajes de San Juan, un puerto marinero situado a los pies del monte Jaizkibel, navegar y acercarnos a Terranova a través de Albaola, culminaríamos el viaje con una comida en una sidrería de Astigarraga. Nadie lo testificó, pero a la vista del magnifico tiempo que tuvimos, me queda la duda de si alguien se encargaría de llevar “huevos a Santa Clara”. El éxito con el que se acogió esta iniciativa fue total y a pesar de que los organizadores contrataron dos autobuses y se esforzaron por ampliar al máximo posible el número de plazas, hubo compañeros que se quedaron sin poder acudir. Así que, para los que en esta ocasión no pudisteis ir y como recordatorio a los que sí lo hicimos, os envío un breve resumen de lo que fue la jornada:  

Pasai Donibane

En primer lugar, nos dirigimos a Ontziola Jatetxea (la palabra ontziola significa lugar de construcción de buques, es decir, astillero, como recuerdo al que existió en su momento). Este destino cumplía dos buenos objetivos: Por una parte, desayunar y ponernos en forma para nuestro recorrido y por otra, la primera toma de contacto entre los componentes de los dos autobuses. Así que, abundaron los besos, los saludos y las sonrisas; algo muy sencillo de expresar, pero que siempre reconforta y deja huella. Nos ofrecieron txistorra, tortilla o cruasán, junto con café o infusiones. Además y dentro del buen servicio y de la amabilidad de los empleados, también complacieron a las personas que prefirieron el vino para acompañar a los alimentos salados.

Tras dividirnos en tres grupos, iniciamos la visita a pie para deleitarnos con los encantos de la villa marinera rodeada de montañas y mar, de la mano de guías locales que nos condujeron por los rincones más pintorescos y nos aportaron sus relatos.  

Pasaia o Pasajes forma una bahía natural y compone cuatro pueblos en torno a la ría, es decir, en el cauce fluvial del río Oiartzun invadido por el mar: Pasai San Pedro, Pasai Donibane, Pasai Antxo y Pasai Trintxerpe. Trintxerpe y Antxo son un continuo urbano con los barrios orientales de Donostia. Las dos poblaciones históricas que conforman el municipio de Pasajes son las aldeas de San Pedro y San Juan, que surgieron en los lados opuestos de la bocana del puerto de Pasajes. Originalmente eran aldeas de pescadores y pilotos marinos y los nombres evocan a sus respectivas iglesias parroquiales.  

Con respecto a la etimología del nombre, se barajan varias teorías: Una, que significa puerto; otra, que podría estar relacionado con pasaje como sinónimo de estrecho en alusión a la bocana o entrada al puerto, que es relativamente estrecha, situándose los montes Ulia y Jaizkibel a ambos lados de la bocana. Una tercera y menos extendida, se refiere a la creencia de que el nombre proviene de un tributo llamado pasage que debía pagarse al pasar por el lugar. En cualquier caso, el nombre era originalmente el Pasage.          

La economía de Pasaia está relacionada, de manera especial, con la actividad del puerto comercial. Un puerto relativamente pequeño, pero de gran importancia para la economía de Gipuzkoa. Dentro del País Vasco existen dos puertos de interés general: El primero es el de Bilbao y el segundo el de Pasajes.

La pesca es una actividad tradicional dentro del municipio, pero al igual que ha ocurrido en otros muchos lugares, ha decaído mucho. Durante las décadas de 1960 y 1970, Pasajes fue un puerto bacaladero de gran dominio, con una flota de altura que llegó a contar con 280 embarcaciones y dio empleo a miles de personas, pero en nuestros días esta hegemonía se ha visto reducida drásticamente. También existe una pequeña flota de bajura. Actualmente, en total, sólo unas 300 personas se dedican a la pesca dentro del municipio.    

Hay dos faros que sirven de ayuda y visualizan la salida al Cantábrico: El Faro de la Plata, situado en la parte occidental de la bocana del puerto, concretamente, en el monte Ulia y el Faro de Senokozulua, en la parte oriental de la bocana del puerto hacia el mar abierto.

Dentro de la economía de Pasai Donibane, no sería justo dejar de mencionar a aquella fábrica de porcelana que funcionó entre 1858 y 1910, dedicada a la elaboración de lozas finas y que tomó como modelo la producción de Limoges. Hoy en día, como única huella que se resiste a desaparecer, despunta su erguida y esbelta chimenea, como si quisiera seguir recordando para lo que fue creada.  

La principal calle de Pasajes de San Juan es Donibane kalea. Una calle larga, estrecha y adoquinada, situada en el casco antiguo y que se abre paso entre el viejo muelle del pueblo y las casas de los pescadores, que aparecen colgadas del monte. Los pasadizos, las casas señoriales y marineras se entremezclan y crean una imagen muy especial. La mayor parte de los monumentos se encuentran en esta calle.

Dentro de los religiosos, destacan: La Iglesia Parroquial de San Juan Bautista. Sus obras comenzaron en el siglo XVI y finalizaron en 1643, cuando fue abierta al culto. Mezcla el estilo barroco con el neoclásico; a poca distancia, en la Plaza de la Piedad, se halla el Humilladero de la Piedad, que fue construido sobre otro anterior, en el siglo XVI; al final de la calle de San Juan se encuentra la Ermita del Santo Cristo de Bonanza. Una ermita marinera de estilo barroco, que se construyó en el siglo XVIII; y sobre un mirador aparece la Ermita de Santa Ana, posiblemente de origen románico. Junto a la ermita se ubica el albergue de peregrinos que recorren el camino del norte.

Además de los templos religiosos, sobresalen ciertos edificios civiles en Donibane kalea. Entre ellos: Casa Cámara, una casa de planta rectangular, estrecha y profunda, y Casa Gaviria, más conocida como Casa de Víctor Hugo, donde el escritor francés residió durante unos días en 1843.

Otros edificios, dignos de mencionar, son: El Palacio de Villaviciosa, de estilo renacentista del siglo XVI, y el Palacio Arizabalo, de estilo barroco, nueva sede del ayuntamiento pasaitarra. En la Plaza Santiago se encuentra el antiguo ayuntamiento.  

Terminada la visita y dentro de aquel marco incomparable, nos dirigimos al barco que nos llevaría, a través de las entrañas de unas aguas cristalinas, a un museo ubicado en un astillero renovado.

Albaola la Factoría Marítima Vasca

Este lugar transporta a un mundo en el que se entremezclan viajes marítimos llenos de peripecias, aventuras, vicisitudes, hazañas, proezas, fracasos…, desempeñados por los cazadores de ballenas y sus embarcaciones. Por ello, puede considerarse un espacio creativo, intuitivo y abierto a la imaginación de cada persona.  

Capitaneados por un guía, tuvimos la oportunidad de visitar este museo en vivo, donde se recupera y se pone en valor la tecnología marítima artesanal y pudimos conocer la historia marítima vasca a través de la construcción de la réplica de una de sus embarcaciones más conocidas: el ballenero, del siglo XVI, SAN JUAN. El proceso de construcción del ballenero se lleva a cabo utilizando los mismos materiales, técnicas y maquinaria de la época. En su elaboración se emplean maderas de diferentes tipos de árboles para las distintas partes del barco. Estas maderas vienen de Navarra y son de roble, de haya y de abeto. Para las velas se utiliza el cáñamo, que lo transportan de Soria, Rioja y Navarra. El hierro lo reciben de Gipuzkoa. La pez, un producto negro con el que impregnan el barco, la producen en Castilla y León. Para dar más autenticidad y semejanza con la antigüedad, su acarreamiento lo realizaron de Quintanar de la Sierra, utilizando un carro de bueyes. Es digna de destacar la labor voluntaria y desinteresada que realizan en esta tarea un buen número de personas, así como las empresas y particulares que colaboran en la construcción del ballenero San Juan, patrocinando una pieza. Aprovechando la coyuntura y como decía el guía, también nosotros hemos cooperado con el pago de nuestra entrada a costear una “astilla”. Ya sabemos que un grano no hace granero, pero ayuda al compañero, así que, las aportaciones de muchas personas, en este caso de muchas visitas, aunque se traten de cantidades pequeñas, favorecen la economía continuada.  

Construido en Pasaia, el ballenero San Juan es un ejemplo de los primeros buques de carga transoceánicos que zarparon del País Vasco hacia Terranova y que se hundió en la costa de Canadá, en Red Bay, en el año 1565. Transcurridos más de 400 años, un equipo de arqueología canadiense lo descubrió, lo investigó y lo estudió, convirtiéndose este buque mercante del siglo XVI, en el icono que simboliza el Patrimonio Cultural Subacuático de la UNESCO. Con el apoyo científico del Gobierno de Canadá, la nao San Juan, de la misma manera que unía Europa con América en épocas ya lejanas, posibilitará a los dos países navegar hacia el futuro a partir y de la mano de un pasado compartido que permanece en el presente. La terminación de este barco está proyectada para el próximo año y no sería mala idea preparar otra salida para poder ver su botadura; eso sí, con los que ahora no habéis podido asistir por falta de plazas, con los nuevos interesados y con los posibles repetidores de la excursión.

Finalizada la visita volvimos al barco, pero en esta ocasión, como si quisiera mostrar su desencanto o desacuerdo por nuestra partida, el agua nos recibió mucho más movida y el viento, haciendo causa común, también tomó su protagonismo. Así que, llegamos a Trintxerpe con los pelos un poco alborotados, donde nos esperaban los autobuses para trasladarnos a la última etapa del viaje.

Sidrería Petritegi

Aunque la sidrería estaba bastante concurrida, nos acomodamos rápidamente y sin ningún problema en las mesas que previamente nos habían asignado, dispuestos a degustar nuestro menú: Chorizo a la sidra, tortilla de bacalao, bacalao con pimientos y chuleta. El postre estaba compuesto de: queso, membrillo, nueces, tejas y cigarrillos. Durante la comida y como mandan los cánones, no faltaron los gritos de “txotx” cuando se abrían los grifos de las kupelas para servir la sidra en los vasos, aunque también hubo personas que mostraron su preferencia por el vino, el mosto o el agua. Dentro de un clima muy agradable y tras conversar, recordar, revivir experiencias compartidas y proponer planes de posibles fechas de nuevos contactos, como ocurre en las buenas sobremesas, nos dispusimos a disfrutar de la visita guiada que se llevó a cabo en la sidrería.  

A través de un vídeo pudimos observar las técnicas utilizadas en épocas anteriores para la recolección de las manzanas y la elaboración de la sidra y las diferencias que se han ido produciendo con el transcurso del tiempo. Así mismo, nos hablaron de la diversidad de manzanas existentes para la elaboración del producto, pero también de la escasez con la que cuentan algunos años. Esta circunstancia, teniendo en cuenta el consumo actual, les obliga a adquirir la materia prima en otros lugares, incluso fuera del propio Estado.

Dando por concluido el programa fijado, volvimos a los autocares para emprender el regreso a casa. Por asociación de ideas con el primer párrafo, donde aludo a la catequesis, creo que en el autobús sólo nos faltó cantar: “que buenos son los…, que nos llevan de excursión”.

Para terminar y a nivel particular, me gustaría agradeceros el ambiente tan agradable que vivimos, donde todos supimos poner nuestro granito de arena para que así fuera. Y a nivel colectivo…, como estoy más que segura de que todos me daréis autorización y conformidad para hacerlo, quiero mostrar mi reconocimiento a los organizadores de la excursión. Sabemos que coordinar espacios, tiempos, guías, comidas y, en definitiva, manejar a un número tan elevado de personas, no es una tarea sencilla ni que se haga con una simple llamada de teléfono. El que todo salga bien, como así fue, requiere ofrecer tiempo, dedicación, esfuerzo y cariño.

Agur bero bat guztioi.

               Alazne


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5 ideas sobre “De Pasai Donibane a Astigarraga con escala en Terranova

  • J, Ibor

    Me ha gustado el reportaje. Mucho, Alazne, Sabes hacerlo. Seguro que a muchos más también.

    Acerca de lo que dices, efectivamente, fue una preparación laboriosa y llena de temores. El primero, el clima. Para un posible mal tiempo no teníamos un claro Plan B. Lo segundo, según fueron pasando los días, el número de inscritos. No esperábamos superar los 60. Y a los pocos días llegamos a los 90. Al final, cinco más. Y, también, los límites que imponían los guías y Albaola que hubo que superar, además de la coordinación de tantas personas, dos autobuses pero tres guías y tres viajes en barca…

    Pero todo salió muy bien. El clima magnífico, el lugar muy bien, los guías y albaola, como para recordarlos mucho tiempo. Y Petritegi, como siempre. Y la colaboración de Javi Villaverde y Pedro Mendi para que no hubiera problemas.

    Bueno, para el año próximo habrá que superarlo. Ya estamos pensando algo.

    Y, de momento, Extremadura. Esto si que son palabras mayores. Y preparado a fondo. El hotel bueno en magnífico sitio, las excursiones muy trabajadas, el mes, el más favorable. Y de precio, teniendo en cuenta que TODO está incluido, muy bien. Animo a los lectores a apuntarse. Cuanto antes.

    Del próximo viaje a Perú no digo nada. Hace ya bastante tiempo que se completo. La gratísima experiencia de Japón, sin duda, ha ayudado.

  • ELIAS

    Un reportaje extraordinario. Te felicito efusivamente Alazne. Y también agradezco a la organización porque todo salió de maravilla. La Asociación ha puesto muy alto el listón en esta clases de salidas. Mi enhorabuena. Un abrazo

  • Angela

    Muchas gracias Alazne por tu fabuloso relato, didáctico y completo. A los que no pudimos asistir, nos has hecho una descripción buenísima, que nos deja con la pena de no haber estado y con ganas ya de la próxima excursión. Un abrazo.

  • Alazne

    Muchas gracias por la parte que me corresponde, pero este escrito creo que lo hemos hecho entre todos. Por un lado, he narrado una parte de lo que nos contaron y por otro, es lo que vivimos juntos. Jorge, las fotos son las que lo han enriquecido.

    Aprovechando estas líneas, quería hacer una matización respecto al nombre Trintxerpe. Nada más salir del barco, tras la estancia en Albaola, vimos una casa con el nombre “Trintxer Aurrea”. Sabemos que “pe”, significa debajo de y “aurrea”, delante de. Entonces, un grupito nos preguntamos cuál sería el significado de la palabra “Trintxer”. No aparecía en el diccionario y tampoco me supieron decir en dos bares que pregunté. Una vez en casa, enredando un poco, me enteré que Trintxer era el nombre de un caserío. Así que, satisfecha nuestra curiosidad. Como todos sabemos, en nuestra cultura las casas o los caseríos tienen una gran importancia, basta recordar a Gabriel Aresti en “Nire Aitaren Etxea…” y una notable influencia en la formación de los apellidos. Por ejemplo, Etxebarria, Goikoetxea…

  • MARIA JESUS MEÑACA GANGOITI

    ¡¡¡ ESKERIK ASKO, ALAZNE !!!
    Por tu descripción fantástica del viaje. De verdad, parecía al leerla que estaba allí, con todos vosotros. Y me hubiera gustado muchísimo. Me apunto para la próxima.
    Estuve en Albaola hace un par de años. Estábamos solas mi amiga y yo, ni se nos ocurrió que podía haber guias, ya que unos chicos superamables que estaban trabajando, nos explicaron toda la historia de la construcción de la réplica de la Nao San Juan. Mi curiosidad no tenía fin, así que acribillé a preguntas a los pobres chicos. Una curiosidad: Ante mi pregunta de por qué los marinos vascos de aquella remota època no sufrían escorbuto, que tantas bajas causaron a los navegantes “descubridores” de América y posteriores, la contestación de nuestros amables informadores fué; PORQUE BEBÍAN SIDRA QUE, A DIFERENCIA DEL AGUA, NO SE CORROMPÍA.

    De nuevo, gracias Alazne. Y mi compromiso, si la salud me permite; ¡ Iré a la botadura !

    Y, de verdad que no ha influenciado en este comentario que seamos amigas y Plencianas!

    ¡Ah! y animaros a que os apunteis al VIAJE A EXTREMADURA..