Argentina en marzo 2016. Parte 7 3


Buenos Aires. Llegada

Desde el aeropuerto para vuelos domésticos de Buenos Aires  nos llevaron al Hotel Plaza. El trayecto es corto. Atravesamos una zona de infraviviendas y un puente sobre las vías del tren entramos en la avenida del 9 de julio (la más ancha del mundo) y, a la altura de la emblemática Embajada de Francia, giramos a la izquierda y en cinco minutos más llegamos al alojamiento.

Hotel Plaza. Muy bien situado en la Plaza de San Martín dentro del barrio del Retiro, al final de la peatonal y muy comercial calle Florida que llega hasta allí desde la Avenida de Mayo. Pertenece a la cadena Marriot. Inaugurado en 1910 con motivo de la celebración del centenario de la Revolución de Mayo. Sus instalaciones, restaurante  y cafetería son de gran calidad. En sus habitaciones se hospedaban antiguamente los mandatarios extranjeros y era uno de los lugares predilectos para ir a cenar de los Perón. Se rodaron en él algunos interiores de la película Evita.

Quedaba poco del día. Deshicimos las maletas y fuimos a la cafetería a cenar de forma informal. La mañana siguiente, domingo, nos iban a pasar a recoger a las 09:00.

BUENOS AIRES DÍA 1.

Un comentario previo sobre Buenos Aires: la ciudad está algo abandonada. Hay que mirar al suelo ya que son frecuentes pequeños socavones, alcantarillas retiradas, etc., y por la tarde abunda la basura por el suelo, especialmente en las calles transversales.

Lo primero que hicimos fue un City Tour privado con un buen guía, Roberto. Al ser domingo y temprano no había tráfico y pudimos disfrutar más a fondo las 4 horas largas que duró.

Además de las explicaciones que recibimos hicimos paradas, que ahora recuerde, en:

  • Corrientes 348.Famosa por el tango, actualmente la puerta que simula el acceso a viviendas en realidad esconde la entrada a un garaje
  • La Plaza de Mayo, con visita a la Catedral y paseo por la zona del Monumento al 25 de Mayo famoso por ser el lugar de manifestación todos los jueves del año de las Madre de Mayo y la Casa Rosada. Referencias a la Municipalidad, la reconstrucción de los barrios para ampliar avenidas con la de Mayo como principal, etc.
    • En la Catedral está enterrado el General San Martín, en un mausoleo retranqueado y que físicamente no es terreno del templo aunque se acceda por él. Esto se debe a que el militar era masón. Vimos la llegada de la guardia.
    • Recordemos que cuando las Madres de Mayo empezaron a manifestarse, firmes y paradas frente a la Casa Rosada, al lado del monumento citado, el General Videla dio una orden: que se muevan esas mujeres de ahí. A partir de ese momento iban todos los jueves a dar vueltas al monolito sin pararse.
    • La Casa Rosada a horas determinadas se podía visitar parcialmente siempre dentro de un horario y con un recorrido determinado. Ahora el nuevo presidente, Mauricio Macri, ha decidido que no se haga.
    • Cuentan que el Gobierno saliente se ha llevado muebles, aires acondicionados, lámparas y hasta manillas de las puertas.
  • San Telmo. Estatuas dedicadas a Mafalda y sus amigos y visita a la Plaza Dorrego.
    • Los domingos es obligado ir al barrio de San Telmo, uno de los más pequeños y antiguos de la ciudad. Ese día hay un magnífico rastro con animaciones callejeras, grupos musicales, bailadores de tanto, etc. de muy buen nivel.
    • Nos enseñaron la Plaza Dorrego y nos contaron su historia, entramos en una tienda de antigüedades muy famosa y en el Mercado de San Telmo, realmente agradable.
  • Tras pasar al lado de “La Bombonera” llegamos a La Boca, en tiempos puerto y lugar de arribo de italianos en el siglo XIX, entramos en la calle Caminito que pese a su pequeño tamaño (150 metros) es un auténtico museo al aire libre con sus casas de brillante colorido, murales y estatuas populares. Y sus “conventillos”, las viviendas que fueron divididas para que en lugar de una familia entraran varias.

Calle Caminito y parte trasera de un conventillo.

Calle Caminito y parte trasera de un conventillo.

 

  • La letra del tango Caminito está dedicada a una población de la provincia de La Rioja y no a esta calle aunque en ella se vean carteles que pueden confundir.
  • Hay un puente colgante que recuerda al de Bizkaia en las proximidades. En tiempos cumplía labores de transbordador. Ahora está cerrado.
  • De allí, rodeando Puerto Madero, fuimos a la parte inferior de Recoleta en la que vimos su famosa “flor” y llegamos al barrio de Palermo Bajo en el que nos dieron explicaciones de los que vivían ahora en esa zona sin bajar del monovolumen.
  • Acabamos la visita en el cementerio de Recoleta, el de personajes insignes y de familias de alta alcurnia de Buenos Aires. Sorprendentemente está enterrado en él Evita. Hay un continuo peregrinar a su tumba delante de la cual hay siempre visitantes. Fue la primera vez en la que tuvimos constancia de cómo se mantiene vivo el recuerdo de esta persona fallecida en 1952 a los 35 años de edad. Pudimos comprobar más tarde que está presente en la mente de mucha gente y, además, que sus consignas son coreadas por los jóvenes en las manifestaciones.

Tras regresar al hotel tomamos un taxi que nos devolvió a San Telmo. El ambiente era mucho más divertido que antes. Comimos allí con acompañamiento musical y de baile de tango en el restaurante, y estuvimos hasta las 6 en que por la calle Defensa, la principal, atravesamos después el barrio de Montserrat hasta la Plaza de Mayo para, pasando por la zona financiera, ahora con todo cerrado pero con una acampada de empleados de banca, volver al hotel.

Hay que contar que San Telmo fue un barrio ocupado por la alta burguesía porteña (bonaerenses son los que pertenecen a la metrópoli, porteños los de la Capital Federal) que como consecuencia de la epidemia de fiebre amarilla de 1871 que mató a cerca del 10% de la población urbana se mudaron los que pudieron a la zona de Recoleta. Aún se ven edificios nobles pero bastante deteriorados.

Intentamos cenar en el Restaurante Federal, próximo al Hotel Plaza, pero estaba lleno. Fuimos a un italiano al lado. Al finalizar la cena un mago aficionado se acercó a la mesa y nos hizo unos cuantos juegos de manos entre bromas. Acabó, como no, pasando la gorra.

BUENOS AIRES DÍA 2.

Desayunamos, tomamos un taxi y nos fuimos nuevamente a La Boca, ya por libre. Visitamos otra vez la calle Caminito y la de Magallanes, entramos en un par de conventillos y sacamos las fotos correspondientes. Había menos gente que el día anterior.

Tomamos otro taxi y volvimos a San Telmo ya que teníamos que cambiar una compra del día anterior en una tienda de la calle Defensa. Aunque estaba cerrada encontramos al propietario por la calle y nos dijo que después de comer nos haría el cambio como así fue.

El barrio presentaba una imagen totalmente distinta. Ningún puesto callejero, los comercios cerrados, las calles vacías… Decidimos ir hasta el cercano barrio de Montserrat. Visitamos unos cuantos templos importantes de la zona nada comparables con lo que hay por aquí.

Después de entrar en una bonita librería en la zona universitaria y en la Iglesia de San Ignacio nos encaminamos a la Avenida de Mayo donde, tras ver los edificios con los estilos arquitectónicos de primeros del siglo XX que daban un cierto aire a la Gran Vía de Bilbao llegamos a uno de los puntos más famosos de la calle: el Café Tortoni por cuyas tertulias ha pasado lo más florido de la cultura argentina, desde Gardel a Cortazar, Borges, etc.

Interior café Tortoni.

Interior café Tortoni.

Solamente te atienden sentado por lo que en caso de que esté lleno, como casi siempre, hay que hacer cola en la calle, como hicimos. Un café bonito y lleno de historia. Es grande y con agradable servicio.

De nuevo a San Telmo para hacer el cambio pendiente. Comimos allí en un restaurante de mucha calidad, La Brigada, en la calle Estados Unidos. Tenían montones de camisetas de equipos de futbol y baloncesto. Destacaba una del Atlhetic que les había llevado Bielsa, cliente suyo. Por supuesto, carne. Cuando nos sirvieron unos espectaculares bifes de chorizo, vuelta y vuelta, el camarero con una cuchara que llevaba partió en dos el trozo que nos sirvió a cada uno para demostrarnos que estaba tierna. Le preguntamos por el filo de la cuchara y se sonrió. Comida muy buena, vino muy caro.

De aquí nos bajamos a Puerto Madero, construido en paralelo al río en lo que fue el puerto de Buenos Aires. Ahora es un paseo muy agradable entre el rio y la zona de casas de este barrio, con bonitos y modernos bares y restaurantes. Un café antes deambular tranquilamente por la zona, las acostumbradas fotos y regreso al hotel que teníamos que ir a la siguiente actividad. Pero antes, en la peatonal calle Florida, hicimos una rápida visita a Galerías Pacífico, un centro comercial muy bien decorado.

Interior de Galerías Pacífico.

Interior de Galerías Pacífico.

A las 19:30 nos vinieron a buscar para ir a la cena espectáculo denominado Gala Tango en la lujosa sala La Ventana. Sitio magnífico, amplio, con muy buena visibilidad especialmente desde nuestra mesa situada junto al centro de la pista rectangular. Cena de calidad, muy bien servida, con consumiciones incluidas. Tras los postres, empezó la fiesta. Nos encantó el espectáculo. Actuaron cinco músicos, dos cantantes, doce bailarines, un boleador y un instrumentista originario de Jujuy con el que estuve hablando al finalizar el programa y que me comentó que había actuado hace unos años en el Arriaga:

http://www.laventanaweb.com/

BUENOS AIRES DÍA 3

Salimos de nuevo por la peatonal calle Florida hasta tomar la Avenida de Mayo en el punto donde la habíamos dejado el día anterior. No debía de ser mi día porque me pareció que esta avenida principal a partir de aquí no era para tanto. Atravesamos la del 9 de julio para llegar al Palacio del Congreso, al fondo de dos plazas unidas que están bastante bien.

Al fondo el Palacio del Congreso.

Al fondo el Palacio del Congreso.

Subimos por la calle Corrientes y al llegar a un nuevo cruce con la avenida del 9 de julio nos encaminamos a comer en el segundo restaurante de Euskal Etxea, Laurak Bat, que nos habían recomendado en Puerto Iguazú el primer día en el país.

Nos extraño que no hubiera casi nadie. Luego lo entendimos. Parece ser que hace algún tiempo decidieron subcontratar el negocio que iba viento en popa y era una referencia. Los que están ahora cobran caro por una comida muy floja, de lo peor que probamos en Argentina.

Habíamos decidido tomar el metro e ir a ver el mausoleo de Carlos Gardel en el Cementerio de Chacarita. Una vez en el suburbano le preguntamos a un agente por el andén adecuado para ir y nos comentó, erróneamente, que por la tarde estaba cerrado. Eso nos cambió los planes. Ya que estábamos en camino decidimos ir al Mercado de Abastos y al barrio colindante que figuran como interesantes en la guía.

El Mercado es actualmente un macro centro  comercial que incluye un parque de atracciones con noria y todo. Una vueltecita por su interior y se acabó. Del barrio nada destacable.

Volvimos al hotel. Obama estaba a punto de llegar a Buenos Aires y al día siguiente el tráfico en la ciudad iba a ser un caos. Reservamos una excursión al Delta del Tigre y nos fuimos a cenar. Había sitio en el Federal. Bastante bien, con más variación en la carta y mejor presentación de lo habitual.

BUENOS AIRES. DÍA 4.

Por suerte el hotel está en el lado norte de la ciudad y el Delta del Tigre a unos 32 kms., en la misma dirección. No sufrimos los problemas de tráfico ocasionados por la visita de Obama.

Se denomina Delta del Tigre a una serie de islas que se formaron (y se forman) en la desembocadura del río Paraná (que, recordemos, muchos kilómetros antes, junto a las Cataratas, tiene por afluente al Iguazú). Sobre ellas se han construido viviendas individuales, muy bonitas, generalmente con embarcadero.

Desde el hotel tardamos unos 45’ en llegar al pantalán del Delta donde montamos en una embarcación que nos hizo el recorrido por sus canales o brazos del río.

Casa con embarcadero.

Casa con embarcadero.

El paseo es muy agradable. Por la megafonía de la barcaza van contando los aspectos más importantes de la zona y de sus construcciones así como su historia y evolución. El trayecto dura algo más de una hora. Una vez más nos hizo un tiempo magnífico.

Después de desembarcar iniciamos el regreso a la capital por carreteras locales haciendo una parada en la ciudad de San Isidro, vacacional y residencial de alto nivel, situada a la orilla del Río de la Plata.

Excursión agradable pero no resiste la comparación con otras realizadas en los días anteriores.

De regreso a Buenos Aires pedimos que nos dejaran a la altura de la Embajada de Francia. De allí a Recoleta para comer en una terraza en una de sus zonas verdes, próximos a uno de los enormes árboles que hay allí.

Paseo por los jardines al lado del rio y unas cuantas fotos a la flor metálica que los preside para, a continuación dirigirnos a la Librería Ateneo que ocupa el antiguo Teatro Gran Splendid perfectamente cuidado y readaptado para la venta de libros. Está considerada por The Guardian como la segunda más bonita del mundo. Merece la pena una vista y, de paso, comprar algún libro

La flor.

La flor.

Vuelta al hotel y nuevo paseo por la calle Florida para ver si hacíamos algunas compras.

Para cenar fuimos al restaurante Tancat, Paraguay 645, también cerca del hotel, totalmente recomendable.

BUENOS AIRES. DÍA 5 Y REGRESO

Último día. A las 23:55 íbamos a tomar el avión hacia Madrid.

De entrada nos sacamos más fotos en Corrientes 348. Cerca íbamos a tomar el metro. Nos habíamos quedado con las ganas de ver la tumba de Carlos Gardel y allí nos fuimos. Un mausoleo sencillo con algunas flores naturales y un grupo de turistas visitándola, además de nosotros. Café en la zona y regreso al centro.

Era jueves, el día más importante desde el punto de vista popular, por lo visto, de la Semana Santa. Además se celebraba el “día de la memoria” ya que se cumplía el 40 aniversario del golpe de estado de Videla y, como jueves, el día de las Madres de Mayo. Todo esto se unió al malestar por la política de recortes de Macri lo que dio lugar a una gran manifestación.

Vimos parte del inicio haciendo parcialmente el trayecto en dirección contraria empezando en la Plaza de Mayo, avanzando por la Avenida del mismo nombre hasta llegar a la del 9 de julio en que nos desviamos para ir a comer. Era una gran fiesta con consignas políticas. Los partidos, agrupaciones, etc., bien diferenciados, con sus pancartas, banderas, cánticos y bailes. Todo con mucho colorido y ritmo. Y con nostalgia: consignas de Evita bastante frecuentes.

En un lateral había un puesto con 5 o 6 personas de Podemos con su bandera morada y sus círculos.

Después de comer fuimos a una visita guiada al Teatro Colón. Muy bonito, así como su entorno, especialmente la Plaza Lavalle en la que hay jardines, algún árbol de gran tamaño y edificios como la Sinagoga, cerrada en ese momento, y el Teatro Cervantes, en restauración.

Árbol enorme en la Plaza Lavalle, próximo al Teatro Colón.

Árbol enorme en la Plaza Lavalle, próximo al Teatro Colón.

Al caer la tarde volvimos al hotel a por las maletas y a que nos llevaran al aeropuerto. El país a esa hora se preparaba para otro importantísimo acontecimiento para la población. Un partido de futbol entre Chile y Argentina.

Cenamos algo ligero en el aeropuerto y con un breve retraso embarcamos.

Casi 13 horas después llegamos a Madrid. Recuperación del coche por el sistema que nos habían dicho y vuelta a Bilbao sin más incidencias.

EPÍLOGO

Este largo escrito refleja un viaje que me ha encantado. Los comentarios realizados relejan lo que yo he interpretado de lo que he leído, escuchado y vivido, además de mis sensaciones y opiniones por lo es muy personal y puede diferir de lo que digan y opinen otros. No me importa, es mío.

Continuar la lectura:
Argentina en marzo 2016. Parte 1
Argentina en marzo 2016. Parte 2
Argentina en marzo 2016. Parte 3
Argentina en marzo 2016. Parte 4
Argentina en marzo 2016. Parte 5
Argentina en marzo 2016. Parte 6

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3 ideas sobre “Argentina en marzo 2016. Parte 7

  • Jorge Ibor

    Pedro, una cosa más. Dices que te recordaba por el acento al Papa Francisco. Sé que es broma pero te la voy a seguir enlazando con la excursión que estás organizando, yo estuve en Veruela como re dije, cuando el Monasterio estaba regentado por los Jesuitas. Pero estudié en los Dominicos, sus más cordiales contrarios.
    Y una anécdota que me contaron hace mucho tiempo. Dicen que un día Isabel la Católica, asustada por un informe sobre las actuaciones del famoso dominico e inquisidor Torquemada le llamó a su presencia para preguntarle si creía en Dios. No sé si será cierto pero si te puedo decir, en esta línea, que el colegio en que estudié se llama Cardenal Xavierre, otro significado inquisidor.