El otro camino de Santiago 4


KUMANO KODO EN JAPON Y EL CAMINO DE SANTIAGO
“Peregrinos Duales”

INTRODUCCION:

Tanabe en Japón y Santiago de Compostela son dos ciudades hermanadas desde el año 1.998.

En el año 2008, con motivo del decimo aniversario de las relaciones entre ambas ciudades, sus respectivas oficinas de turismo firmaron, el 27 de octubre de 2008, un protocolo para la colaboración y promoción de ambas rutas históricas de peregrinación.

Para profundizar en las relaciones entre las tierras del Sol Naciente y del Sol Poniente, se creó el programa denominado “Peregrino Dual” como una manera de celebrar que el Camino de Santiago y el de Kumano son los únicos del mundo que ostentan el título de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

¿Qué es un Peregrino Dual?

Aquella persona que ha obtenido tanto la Compostelana (tras recorrer el Camino de Santiago) como la credencial (tras recorrer el Camino de Kumano) y lo ha registrado en uno de los lugares oficiales habilitados para ello.

¿Qué se consigue al ser peregrino dual?

Al registrarte como Peregrino Dual recibes el certificado de finalización (en papel japonés y con un carácter escrito a mano) así como un pin de edición limitada

HISTORIA DEL KUMANO KODO:

Hace más de mil años, tanto la nobleza como el pueblo llano ya peregrinaban para visitar los templos sagrados. Estas rutas de peregrinación cruzaban la montañosa península de Kii, y con el tiempo formaron el Kumano Kodo (camino de Kumano). Durante la peregrinación por estos senderos agrestes hacían rituales religiosos de rezo y purificación. Sin embargo, hoy en día mucha gente recorre este famoso sendero por otros motivos aparte del espiritual, entre los que se cuentan disfrutar de la naturaleza o hacer un ejercicio tan sano como andar.

La ruta Nakahechi es la ruta más popular . También se conoce como la Ruta Imperial, ya que era la elegida por la familia imperial para peregrinar en los siglos X y XI, que es cuando Kioto era la capital de Japón.

Al igual que con el Camino de Santiago, los peregrinos pueden escoger varios caminos diferentes. Sin embargo, la ruta mejor conservada, con servicios para recorrerla y que transcurre en su 100% por la naturaleza es la ruta Nakahechi. La llamada «ruta imperial» se viene usando desde el siglo X y tiene dos puntos de inicio diferentes que terminan en el gran santuario sintoísta Kumano Hongu Taisha.

Takajiri-oji marca la entrada de Kumano Kodo y es un popular punto de partida para los peregrinos. Ha sido declarado punto sagrado de inicio de esta ruta por la Unesco.

Hicimos este recorrido de senderismo en cuatro etapas y cinco días.

PREPARACION DEL VIAJE

No recuerdo como tuve conocimiento de este Camino y al no encontrar información en ninguna guía comencé a localizar blogs que me explicaran sobre la realización del mismo. De esta forma pude ponerme en contacto con una organización del Kumano Kodo a través de la cual pude reservar los diferentes alojamientos para pasar la noche al final de la etapa, así como el traslado del equipaje a cada uno de los alojamientos.

A continuación fue encontrar compañía para llevarlo a cabo, así que lo comenté con mis compañeras Isa Blanco, Marije Expósito y Mariasun Landeta con las cuales me une una buena amistad y la afición a andar por el monte. No lo dudaron un momento, así que el grupo ya estaba formado.

Uno de los mejores inventos que ofrece Japón para los turistas que lo visitan es el poder comprar, antes de realizar el viaje, el JAPAN PASS , una especie de kilométrico válido para una, dos o tres semanas, con el cual puedes viajar en todos los trenes (a excepción del shinkansen Nozoni) , o sea que casi todos, sin necesidad de sacar ningún billete, simplemente enseñándolo al revisor. Se indica que es mejor reservar asiento, pero en nuestro caso no tuvimos ningún problema, en cada tren te indican los vagones que no están los asientos reservados, y en el andén están señalizados, así que simplemente te colocas y el vagón del tren se para en el lugar exacto.

COMIENZO DEL CAMINO

Llegamos al aeropuerto de Kansai y de allí comenzamos a utilizar el Japan Pass con el tren que recorriendo la costa nos llevó hasta Tanabe una ciudad de la costa , donde habíamos reservado un “Minshuku” (pequeña casa típica japonesa) . Tuvimos dos grandes habitaciones con futones (colchones que se guardan en los armarios, pero que se utilizan como camas en el suelo) . La primera casa en la que nos alojamos la regentaba un polaco muy amable que nos dio toda clase de explicaciones, sobre todo donde podríamos comer porque el pueblo era muy pequeño y tranquilo.

Aunque en todos los lugares hay acceso a wifi , nosotras alquilamos un “pocket wifi” para las cuatro , el cual lo recogimos en el aeropuerto, y te da la posibilidad de estar en todo momento con conectadas.

Ese día pudimos disfrutar y apreciar una buena sopa ramen, todo un plato completo, que consiste en verduras de todo tipo con diferentes carnes y por supuesto fideos. Deambulamos por el pequeño pueblo tan tranquilo que apenas nos encontramos con gente, y nos dirigimos hacia la parte costera .

Al día siguiente comenzamos nuestra pequeña aventura. Tuvimos que coger un bus que en media hora nos llevó a Takajiri-oji que era el comienzo del camino. Allí se encuentra el primer templo donde comenzamos a utilizar el cuaderno donde íbamos sellando en todos los templos, donde encontrábamos unas casetas de madera a lo largo del camino, principalmente en los santuarios y en otros puntos de interés en las cuales estaba el correspondiente tampón y sello bien guardado en una pequeña puerta.

El día se presentaba fresco pero radiante, así que comenzamos con mucha ilusión nuestra primera etapa. El sendero consistía en escalones de subida y bajada dentro de unos espesos bosques de coníferas altísimas, de manera que en algunos momentos era tal la espesura que apenas podíamos divisar el cielo.

Pero en esa etapa siempre había áreas de descanso con máquinas expendedoras donde podíamos compras bebidas frescas para acompañar los sobres con jamón al vacío que siempre llevamos para casos de emergencia.

Coincidimos con pocos peregrinos pero el camino está perfectamente marcado y en esa etapa atravesamos pequeños núcleos urbanos con pequeñas casitas típicas y en una ocasión su amable dueño Masara nos invitó a degustar unas piezas de fruta.

Terminamos la etapa en Chikatsuyu a eso de las 16 hrs. Localizamos nuestro Minshuku donde la dueña nos recibió muy amablemente , con lo cual la barrera del idioma no fue impedimento para que nos enseñara nuestra amplia habitación también con 4 futones en el suelo y luego nos mostrara como utilizar el “onsen” donde pudimos relajarnos de nuestra primera andadura.
La cena fue servida en unas bandejas con una variedad de platitos con sopa, verduras, pescado, etc. Allí coincidimos con otros peregrinos también españoles y una italiana que hablaba japonés. Se creó un ambiente muy distendido hasta la hora de retirarnos pronto, pues tocaba madrugar al día siguiente.

Amaneció el día con mucha niebla y los prados blancos con escarcha debido al frío de la noche, lo que daba al entorno un toque mágico, pudimos desayunar muy bien en un pequeño bar y comenzamos a caminar.

A lo largo de la mañana se fue despejando y por lo tanto subió mucho la temperatura. Esta etapa resultó muy larga y fatigosa, porque el recorrido fue un “rompepiernas” , con la particularidad de que tuvimos que desviarnos del camino original debido a los grandes desprendimientos de tierra que arrastraba consigo cantidad de pinos. Llegamos a Yunomine cuando estaba casi anocheciendo, ya que terminaba el día a eso de las 5:30. Calculamos que habíamos caminado unos 30 kms.

Esta ciudad balneario es famosa por tener el único baño Patrimonio de la Humanidad. La población de Yunomine es muy pequeña: solo una hilera de casas y hoteles tradicionales en lo profundo de un valle, alineadas junto a un río con aguas sulfurosas. Dicen que estas aguas termales fueron descubiertas hace 1800 años, siendo unas de las más antiguas de Japón, y aquí los peregrinos realizaban ritos de purificación.

Cuando llegas se siente rápidamente el olor a azufre. Junto al río hay una pequeña balsa artificial donde se pueden poner huevos a cocer (12 minutos si los quieres bien hechos). Los venden en un pequeño colmado al otro lado de la carretera con una pequeña red para sumergirlos.

Teníamos reservado el alojamiento en un gran albergue con toda clase de comodidades, allí nos encontramos con gente de lo más variopinta : gente joven , matrimonios con hijos, había amplios espacios donde compartir experiencias e información. Después de cenar en un bar con toda clase de peregrinos , utilizamos el onsen de nuestro albergue, uno interior y otro exterior, a pesar del frío que hacía se podía disfrutar de la noche sumergidas en los baños termales.

Antes de entrar en los baños hay que seguir unas estrictas normas de higiene .Existen unas pequeñas banquetas donde sentarse y con unos duchas bajas tienes que utilizarlas para jabonarte a conciencia antes de meterte en la bañera natural y disfrutar del agua termal. Hay que entrar despacio porque el agua sencillamente está a punto de ebullición.

Al día siguiente lo tomamos con calma simplemente fuimos caminando para visitar el gran templo de Hongu Taisha. La entrada está enmarcada por un inmenso torii (una especie de marco de madera de color rojo ) el torii más grande del mundo, que mide casi 34 metros de alto y 42 metros de ancho. El templo está rodeado de campos de arroz que junto con el azul de un día radiante formaba una preciosa postal .

Antes de visitar el templo fuimos a la oficina de turismo ya que, el hecho de haber completado el Camino de Santiago y uno de los tramos del Kumano Kodo nos convertían en Peregrinas Duales.

Es una conmemoración simbólica que se concede a todas las personas que han completado el Camino de Santiago y el Kumano Kodo y se solicita en el Centro de Información de Hongu. Para acreditar que se han recorrido los dos caminos hay que presentar la Compostelana y/o el carnet de peregrino . A mí se me olvidó llevar la Compostelana pero los japoneses dieron por válida mi palabra. Enseñamos el carnet del Kumano Kodo con los sellos de los templos por los que pasamos durante el camino. Como conmemoración te dan un diploma elaborado con papel de la zona, y un pin con el símbolo del peregrino dual .

Por cierto , el logo que aparece en el pin es una combinación de la concha de Santiago y el cuervo de tres patas de Kumano, Los colores son tonos naranja que representan los colores del amanecer y el atardecer.

Tras toda la tramitación del peregrino dual nos fuimos directas a tocar el taiko tambor que se toca al terminar el peregrinaje.

Pudimos acceder a una parte del recinto que no se puede pisar si eres visitante y tras tocar el taiko ceremonialmente nos pasó la maza. No sabíamos bien cuántas veces lo teníamos que tocar ni cuánto tiempo, pero cuando vimos que más o menos lo habíamos tocado de forma parecida al sacerdote, devolvimos la maza. Así que de esta forma seguimos todo el protocolo del “Peregrino Dual”.

Al día siguiente otra vez con buen tiempo realizamos otra etapa este día el camino fue agradable y no tan exigente, por lo que llegamos a Koguchi a eso de las 14 hrs. Compramos cervezas en un Super y otro día sacamos nuestro jamón al vacío.

Koguchi es un pequeño pueblecito en el cual no pudimos conseguir alojamiento por lo que teníamos previsto coger un bus que nos llevara hasta Shingu. El único problema era que descubrimos que no teníamos bus hasta las 17:30 , por lo que llegamos a este pueblecito costero ya bastante tarde .

Nos acostamos dispuestas a enfrentarnos a nuestra última etapa que según teníamos información era larga y con muchos desniveles.

Al día siguiente comenzamos pronto con un buen desayuno pero el tiempo nos obligó a tener que desistir de hacerlo porque a eso de las 8 comenzó a llover torrencialmente, lo que hicimos fue acercarnos al último templo el Kumano Nachi Taisha , que es el santuario más bonito, especialmente por la cascada Nachi-no-Ota, el salto de agua más alto de Japón.

Nos sentimos un poco contrariadas por la gran borrasca y niebla que incluso no nos dejó ver el fantástico entorno. Así que de esta forma terminamos este pequeño recorrido en el que pudimos disfrutar del ambiente rural japonés y de la sencillez y amabilidad de sus gentes.

Terminamos en Katsuura otro pueblito pesquero, donde degustamos sussi con una gran variedad de pescado crudo fresquísimo.

Como no nos llegaron las maletas los dueños de nuestro alojamiento nos dejaron unos bonitos yukatas (una especie de albornoces de algodón) con los que pudimos otra vez disfrutar del onsen familiar.

Después de las buenas sensaciones que experimentamos caminando por el entorno rural japonés decidimos hacer una jornada que forma parte de otra ruta que se llama Nakasendo .

Comenzamos dando un buen paseo por el pueblo de Magome, ya que bien merece la pena andar sin prisas por la única calle cuesta arriba, con casas bien conservadas, con el ambiente que debía de tener en la época Edo .

La ruta Nakasendo va desde Magome a Tsumago y por su localización estratégica entre la ruta Nakasendo y la ruta Ina-do, fueron pueblos de gran prosperidad. Sin embargo, con el fin del periodo de Edo y la industrialización y modernización de Japón durante la Restauración de Meiji (1868-1912), la ruta a pie dejó de usarse en favor del tren o el transporte en coche. Esto hizo que estos dos pueblos fueran cayendo en declive y casi en el olvido, como tantos otros pueblos del Japón más rural.

Sin embargo, para incentivar el turismo y luchar contra su desaparición, ambos pueblos decidieron invertir en su pasado histórico durante el boom económico del periodo de Showa (1926-1989). Así, comenzaron a trabajar para mantener su legado histórico e intentar mostrar al máximo cómo era la vida en estas dos estaciones de descanso de la ruta Nakasendo.

Es por ello que se soterraron los cables de teléfono y de electricidad (que en el resto de Japón están siempre visibles), se prohibió el paso de vehículos motorizados por las calles principales y se restauraron edificios históricos y casas tradicionales para albergar museos que mostraran el pasado de los pueblos de la zona, talleres donde los artesanos podían trabajar y vender su artesanía, hostales tradicionales o minshuku, tiendas de dulces (con manju, oyaki o los famosos gohei-mochi) y pequeños restaurantes especializados en fideos soba típicos de la zona.

Gracias a ello, las calles principales de Magome y Tsumago recrean hoy el ambiente que tenían ambas estaciones de descanso durante el periodo de Edo y toda la zona se ha convertido en un importante punto turístico. Hoy, andar por sus calles es como viajar al Japón del pasado, ¡toda una experiencia¡

Comenzamos bien temprano y todo el entorno estaba envuelto por una densa niebla y sus campos escarchados por las bajas temperaturas de la noche , pero cuando salió el sol apareció ante nosotras todo un espectáculo de una gran variedad de colores otoñales, marrones, amarillos, rojos , toda una brillante paleta multicolor.

La ruta transcurre por el Valle de Kiso, la cual en ocasiones va paralela al río, por lo que muchas casas a lo largo del camino disponen de grandes molinos de agua. En otras ocasiones se separa de él. Algunas veces cruzamos la carretera. Pero por regla general la ruta es un camino empedrado que discurre entre naturaleza virgen.

A partir de aquí la ruta va siempre en descenso. Y llegamos a una casa de té (Tateba-chaya), así que paramos y el dueño dejó su tarea de tallar la madera y nos ofreció una taza té, la cual la disfrutamos al mismo tiempo que fisgoneábamos todo el mobiliario antiguo de la casa, admirando el fogón con chimenea que estaba instalado en el centro del recinto. Después de demostrar nuestro agradecimiento con sendas sonrisas y reverencias continuamos nuestro camino.

Un dato muy curioso, a lo largo del camino hay unos postes con una campana , con objeto de tocarla para ahuyentar a los osos. Por cierto no percibimos ningún movimiento raro.

Al llegar a Tsumago fue otro de los momentos mágicos de este viaje. Nos encontramos, de repente, paseando por un desértico pueblo del periodo Edo y sentimos como si nos trasladásemos al pasado.

Después de nuestro peregrinaje por estas etapas rurales, iniciamos el recorrido turístico por las grandes y bulliciosas ciudades como Hiroshima, Mirayima, Osaka , Kioto y Tokyo.

Pero todo esto ya lo describió formidablemente nuestro compañero Javier Campo.

Japón en un país que te atrapa por sus increíbles contrastes entre su pasado, su entorno rural, sus bulliciosas y modernas ciudades, y sobre todo por la amabilidad de toda su gente .

Araceli Tamayo


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

4 ideas sobre “El otro camino de Santiago

  • Jorge

    Araceli (Y COMPAÑERAS), que atractivo es todo lo que cuentas. Ya el Camino de Santiago es maravilloso. Este me imagino lo que puede suponer. Siento sana envidia. Enhorabuena por vuestra experiencia.

  • Rosa

    Conozco a una de sus protagonistas, e impenitente viajera , andarina, montañera, que en ese campo, es incansable, y no sele pone nada por delante
    Es un deleite escucharla, y siempre, como cuando lees un buen libro, te crea la ilusion de proyectar un recorrido por sus caminos
    Leyendo el artículo, me he asomado a la ventanita de un Japón ancestral,y de un pueblo que conserva costumbres milenarias.

  • Juan Carlos Ruiz de Villa

    Que sitios tan bonitos, que bonito relato y que envidia dais con lo del peregrino dual, pocas personas habran hecho los dos caminos y disfrutar de esos parajes tan bellos. Enhorabuena!!