Un éxito. Se acabaron las entradas “en los primeros 5 minutos”, como si hubieran sido para un concierto de Fito y los Fitipaldis.
En la Intermodal bilbaína se llenó prácticamente el bus de Aitor (el chófer). Incluso hubo algún optimista que apareció allí pensando que como había hecho el ingreso estaba incluido en la lista, y no era así porque había ingresado después de estar completo el cupo. Pero … ninguna mala cara.
Organizaban Ángela Jaular y Jorge Ibor, y muy bien.
En Santurtzi, desayuno en el SUHARRI, en pleno centro, terraza con sombra. Los del restaurante no tenían una cafetera “para hacer a la vez 50 cafés” … así que sufrieron un poco. Cafés con leche, pintxo de tortilla, bocata, … Alguien, por las prisas del momento de la marcha, se quedó sin alguna cosa, pero ¡¡bah, pelillos a la mar!! Estábamos allí para disfrutar.
Se hicieron 2 grupos: mientras la mitad de los compañeros/as iba a Muskiz para la concertada visita a las instalaciones de PETRONOR, la otra mitad hacía una visita guiada al SANTURTZI ITSAS MUSEOA. Luego tocaría a los 2 grupos a la inversa. Alguien dijo “esto de los 2 grupos es un poco complejo, hay que pensárselo para la siguiente ocasión”.
Muy interesante el museo santurtziarra. Ubicado por supuesto en el puerto, junto al agua. Historia, puerto del Abra, arrantzales, Sotera la de los versos y las sardinas … todo rezumando Santurtzi por los cuatro costados.
Luego los del Museo a Petronor, y los de Petronor al Museo, pasando de arrantzales a ingenieros petroquímicos, o a la inversa.
En las instalaciones de PETRONOR nos trataron como miembros de la Entidad Financiera accionista que siempre ha sido de tanta importancia para esta Refinería. En la charla quedó muy claro en todo momento la condición de PETRONOR como empresa tractora de la economía para Bizkaia y País Vasco. Tras la charla, con todo tipo de datos de la Refinería, tuvimos una visión exterior (explicada) de las instalaciones desde un punto alto de observación, y finalmente una visita al hermético búnker desde el que se gobiernan todas las instalaciones de la Refinería.
Tocaba comer, y ya todos juntos. Nos atendieron en “Eskola 95 Jatetxea”, un edificio reconvertido que fue antigua escuela y está situado junto al Polígono Santelices, a la salida de Muskiz por la carretera que más tarde lleva a Sopuerta. Junto al plato de cada comensal, una minuta (como en las bodas) narraba los platos y bebidas que nos esperaban. Eso es nivel. También vi que, con la tranquilidad de no tener que conducir, dábamos buena cuenta del vino. Se debatieron los temas habituales: los achaques, los nietos, … No vi a nadie que perdonara el tiramisú con bola de helado. En fin, magnífico. Y muy amable el servicio.
Había que salir porque nos esperaban al de no mucha distancia en la misma carretera que va hacia Sopuerta para una visita guiada a la FERRERÍA DE EL POBAL (siglo XVI), junto a la que se encuentra un Molino Harinero y una casa-palacio de los Salazar.
Desde la carretera se baja a pie por un camino que te sumerge en una inmensa frondosidad, puro verdor. Llegados a las construcciones a visitar, fuimos divididos también en 2 grupos, por mitades. Los respectivos guías, un chico y una chica jóvenes que repartían alegría y buen humor, nos explicaron la historia y las labores que se han venido desarrollando allí hasta hace no tanto tiempo.
Autobús de vuelta a la Intermodal bilbaina. Resumen: CAFÉ, MAR, PETRÓLEO, HIERRO y HARINA. Muy buen sabor de boca. A la siguiente intentaré apuntarme también.
EPÍLOGO
Compañeras, compañeros,
dado el tiempo transcurrido,
de verdad que he sentido
alegría grande al veros.
Esto hay que repetirlo
-me repica una voz dentro-,
si es un gozo cada encuentro
conveniente es decirlo.
Si con “júbilo” concierta
el vocablo “jubilado”,
no podré dejarla a un lado:
cada opción que vea abierta
de turismo “jubilero”
me tendrá puesto a la puerta
apuntándome a la oferta,
si pudiese, yo el primero.
Jesús Sánchez de Pablo
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