Viaje a Marrakech 4


Por Jorge Ibor

INTRODUCCIÓN

Dice una leyenda local:

“Marrakech está teñida de sangre, cuando se clavó la afilada Kutubia en su corazón, la ciudad entera sangró y sangró hasta que las murallas y las paredes de todas las casas quedaron totalmente cubiertas de rojo”

Para mí Marrakech es un buen ejemplo de una auténtica ciudad árabe. Sus colores, olores, su medina y su zoco, el desorden interno y su “Plaza”, Jemaa el Fna, tan llena de actividad y vida todas las horas del día le hacen cumplir con las expectativas que esperamos. Su cercanía al desierto del Sahara y su pasado como capital para las caravanas y también para los sultanes que enviaron ejércitos al Al-Andalus todavía se vive en sus palacios, mezquitas y construcciones.

Sin duda hay te tienen que gustar este tipo de ciudades. Hay que vivirlas intensamente. Y así entenderlas.

Os recuerdo que esto no intenta ser una guía de viajes. Es un reflejo de opiniones y sensaciones.

CONSEJOS PREVIOS

  • Alojamiento en Riad. Para mi mejor que en hotel. Están en la Medina, son pequeños y personalizados y la atención suele ser muy superior
  • Cambio de divisas. En los puestos anexos a los bancos que hay en la Plaza. La tarjeta de crédito.
  • Mejor los de la Plaza tipo Café de France o en los de calidad de la Medina, pocos y muy caros.
  • Comidas: las ensaladas si estamos seguros de que están bien lavadas son muy ricas. Resto productos cocinados, cordero, estofados o tajines…
  • Bebidas: siempre embotellada salvo los zumos de la plaza, naturales, buenos y baratos.
  • Andando o en taxis. Son de dos tipos: los buenos, viejos, grandes y con taxímetro y los malos, muy viejos, medianos y con precio a negociar antes de subir. Estos últimos los nativos los comparten y les salen más baratos. Para turistas hay que hablar con un intermediario en las paradas que negocia el precio y nos envía a uno de ellos. Por la noche, único momento en que los tomábamos, empezaban en 4€ y cerraban en 3€.

NUESTRO VIAJE. MOTIVO Y ORGANIZACIÓN

A finales de octubre de 2014 estábamos pensando en hacer un viaje en la primera quincena de noviembre, sin destino concreto todavía. Me entró un email de voyage-prive.es ofreciéndome un Riad en Marrakech a un precio baratísimo. Inmediatamente miré la mejor manera de llegar allí y encontré a muy buen precio un avión que salía de Madrid. Sin dudarlo, contraté los dos.

Un Riad es un edificio pequeño, normalmente un palacete, transformado en una especie de hotel y situado en las Medinas de las ciudades árabes.

En este caso se trataba del marnífico Riad Infinity Sea, http://riad-infinity-sea-marrakech.hotelinmarrakech.net/es/. Pongo los datos ya que es magnífico y está regentado por un italiano muy amable y competente. Pero cuidado, además de estar en el extremo de la Medina y un poco distante de la Plaza de Jemaa-el-Fna, auténtico centro neurálgico de la ciudad, es caro y solamente un error nos facilitó el hospedaje en alojamiento y desayuno a precio muy competitivo. Describo la anécdota.

Hicimos la reserva habiendo transcurrido menos de una hora desde la recepción del anuncio.

El precio incluía 7 días en Alojamiento y desayuno en un Riad de lujo, una cena con vino, traslado aeropuerto – hotel y a la inversa, excursión privada a la turística ciudad playera de Essaouira y un maravilloso Hammam (tenéis oportunidad disfrutadlo) que completamos con un masaje insuperable. También había terraza y piscina cubierta pero no las utilizamos.

Y ya veis, hay que tener las maletas preparadas, especialmente fuera de temporada.

MARRAKECH

La llegada al aeropuerto ya nos hizo tener una idea anticipada algo que nos iba a compañar toda la visita: el desorden. El control de pasaportes coincidió con la hora de cambio de turno. Como pudimos vivir en toda su intensidad fue caótico y superlento.

Tras instalarnos en el Riad y preguntar al personal nos dirigimos, plano en mano, a la Plaza. Es muy fácil llegar, nos dijeron. Siempre recto (en esta Medina el concepto de recto es muy distinto al que solemos tener) y siguiendo las señales, si bien hay veces que señala el destino por vías opuestas.

La salida andando del Riad nos sumergió en la vida cotidiana. Hay que estar un poco preparado ya que el agobio y desorden, la vida misma, tiran para atrás. Sin embargo, a nosotros nos pareció todo seguro y digno de visitar.

Una noche, ya tarde, nos animamos a volver andando. El camino estaba lleno de indigentes durmiendo en la calle. Nadie se metió con nosotros. Por si acaso no repetimos.

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En un principio la ruta a seguir desde el Riad permite la circulación de vehículos a motor. Posteriormente, en el centro de la Medina ya es todo peatonal, dentro de lo que esto significa en Marrakech. Pueden ir peatones, carros tirados por burros, bicicletas y motocicletas. Nos dijeron que tienen prioridad los burros y los últimos son los peatones por la facilidad para maniobrar de cada uno.

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En este primer desplazamiento a la Plaza, admirados de lo que veíamos, nos despistamos y tuvimos dudas de si íbamos por el sitio correcto. Los siguientes días vimos que todos los caminos son correctos. Unos acercan y otros no, unos llevan directamente y otros dando mil rodeos. Pero al final se llega, siempre entre los puestos, tiendas, etc. de los distintos Zocos.

En un momento determinado preguntamos a un vendedor si íbamos bien y nos dijo que se podía ir por dos caminos y nos aconsejó que nos fuéramos por el más bonito que pasaba por donde su primo tenía una tienda. Seguimos su consejo y, totalmente perdidos, media hora después le preguntamos a un chico que salía de un colegio y nos guió hasta el mismo destino pidiendo luego la correspondiente propina que, realmente, se había ganado.

No nos arrepentimos. Esta primera visión impresiona. Es más, me parece aconsejable.

LA PLAZA JEMAA-EL-FNA

Enorme, irregular, fascinante, distinta según la hora del día. Parece disfrutar de vida propia. Nada más llegar, antes de nada, hay que subir al Café Glacier y, si encontramos sitio, disfrutar del espectáculo.

Como es imposible que entre todo en una fotografía os pongo dos con las zonas más grandes. Falta la orientada a la Kutubia, tomada desde otra terraza, que veremos más adelante.

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Las fotografías están sacadas al atardecer. En esta primera ya están preparando los puestos de comida (cuidado con las diarreas, no son restaurantes). Entre ellos, además de las comidas típicas en los bancos corridos, hay puestos con venta de caracoles, dulces, vasos de té y muchos puestos con zumos de fruta recién exprimidos (en la foto parte inferior a la derecha) a precios baratísimos. Nos pusimos morados todos los días a zumos de naranja que costaban 0,40€ cada uno.

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Además de todo esto, están los cantantes y bailarines regionales con sus instrumentos de percusión y de viento, vendedores ambulantes, restaurantes y cafeterías y las entradas a los distintos zocos.

Y si esto y toda su vida y sus olores a comida, especias, etc., es intenso a partir del atardecer, qué decir de las mañanas. Remontan a otros siglos y otras leyendas sus aguadores, cuenta cuentos, escribientes, amaestradores de serpientes y de monos y los vendedores de dientes.

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Podemos comer y cenar bien en los restaurantes que dan a la plaza. No recomiendo los propiamente turísticos. Mejor ir, por ejemplo, al Café de France. Para comer básicamente “tajin” de carne. Nada recomendable el pescado.

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Desde este Café tendremos una vista diferente de la plaza con la Kutubia al fondo. Como podréis comprobar es exactamente igual que la Giralda de Sevilla.

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LOS ZOCOS

Presumen de que, actualmente, tras la destrucción de Alepo, es el más grande del mundo (no confundir Zoco, al aire libre, con Bazar que está cubierto).

Al igual que a la plaza hay que ir varios días, en el Zoco hay que perderse varias veces. En él veremos algo tan bonito como la Plaza de las Especies en la que todo es color y olor. Tanto por las especies como por los puestos de venta de frutos secos.  En esta plaza una buena taza de té en el café del mismo nombre es muy recomendable.

Pero en tiendas de recuerdos y textiles encontraremos que estos productos son Made in China. Y más caros que aquí.

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Al hilo de esto, en un viaje a Praga entramos en una tienda que tenía buena pinta. El vendedor en todo momento hacía como que no entendía el castellano. Al ir a comprar la mujer de un amigo una figura le dije: te están pidiendo mucho por una falsificación china. Y el vendedor me dijo muy clarito: “es así pero me acabas de joder una venta”.

Pero acabemos con el tema del Zoco con algo que ya conocido: hay que regatear siempre en sus puestos.

LA KUTUBIA

Es la mezquita principal de Marrakech. Su minarete sirvió de modelo para La Giralda de Sevilla. Se trata de un recinto muy apreciado por los marroquíes y el símbolo religioso de la ciudad.

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LA MADRASA DE BEN YOUSEEF

Una Madrasa es un centro musulman de estudios superiores, especialmente religiosos. La de Ben Youseef es la más grande y más importante desde el punto de vista arquitectónico de Marruecos. Fundada en el siglo XIV tiene 130 celdas y podían estudiar el Corán hasta 900  alumnos simultáneamente.

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El edificio es muy bonito y está anexo a la mezquita del mismo nombre. Y en el mismo entorno el Museo y la Quoba que encontramos cerrada por obras.

Es muy recomendable su visita.

EL BARRIO BEREBER

La tarde y la noche anteriores a ir al barrio bereber estuvo lloviendo. No obstante, allí nos dirigimos. Es el punto más pobre de la ciudad y se dedican a curtir pieles. Si alguien no ha ido nunca, que no tenga prisa. Nada más llegar te dan un poco de hierbabuena para que la lleves todo el rato pegada a la nariz. Amortigua pero no lo suficiente.

Ver trabajar a esta pobre gente metidos hasta la cintura en ese líquido nauseabundo te demuestra lo dura que puede llegar a ser la vida.

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Para acabar de fastidiarla vimos los puestos de venta de verduras y frutas del barrio. Con sábanas encima de los charcos y sobre ellas los productos vendían desde artículos en buen estado hasta fruta podrida a menor precio.

OTROS LUGARES DE INTERÉS

Dentro de la ciudad de Marrakech debemos visitar el Palacio El Badí y el de la Bahía. También las Tumbas Saadíes y los Jardínes Majorelle. Más de relleno es la visita al Palmeral o a los barrios nuevos.

Pero os voy a confesar algo: reconociendo que son muy bonitos sus palacios, para mi quedan muy lejos de la grandeza de la Alhambra de Granada, la Mezquita de Córdoba o el Real Alcázar de Sevilla.

Según el guía que nos trasladó al aeropuerto y a Essaouira, a un número importante de altos cargos que volvieron de Al-Andalus a Marrakech les asesinaron nada más llegar. Era peligroso que hablaran de las maravillosa vida que llevaban al otro lado del estrecho.

ESSAOUIRA

Distante unos 180 km. de Marrakech, eso sí, unas 3 horas de viaje, está la turística ciudad de Essaouira. Como cosas curiosas su baluarte, el zoco, más ordenado que el de Marrakech y, sobre todo, que tiene buenos restaurantes en la misma orilla del mar en la que se puede comer buen pescado con seguridad de su salubridad.

En el camino vimos una zona en la que se cultiva el Argán, una planta que crece en terrenos semidesérticos, llega a medir entre 8 y 10 metros y vive entre 150 y 200 años. De su fruto, muy duro, se obtiene el aceite de argán que tiene muchas propiedades beneficiosas para la salud y la belleza.

Hay unas cabras en la zona que se suben encima para comer los frutos cuando están maduros. Por suerte esto ocurre en la época en que estuvimos y pudimos ver en directo lo que habíamos visto en fotografías:

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Epílogo.

Normalmente el viaje en “paquete turístico” incluye Rabat, Fez y al desierto. También es posible contratar estas excursiones en destino. Ahora bien, creo que Marrakech merece una estancia relajada. Eso sí, al que le gusten estas ciudades.

El artículo en pdf.

 


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4 ideas sobre “Viaje a Marrakech

  • Pedro Escalante Garay

    Un precioso reportaje que sirve para redescubrir el fascinante mundo de los viajes. Generalmente se necesitan los consejos de los que han hecho previamente el recorrido.
    Gracias, Jorge, por tu dedicación.

  • Jorge Ibor

    Juan Carlos, Pedro, gracias por los comentarios.

    Me gustaría que más gente escribiera de viajes para que, de esta forma, fuera una fuente de consulta para nuestros asociados viajeros.

  • Pedro Escalante Garay

    Tampoco hay que olvidarse de las excursiones culturales compartidas. El viaje a zonas interesantes precedido de comentarios personales de compañeros que escriban sus experiencias es mucho más productivo. Pero el viajar en compañía, en grupo, a lugares cercanos tiene un valor añadido que quisiera poner de manifiesto.
    Realmente son dos experiencias diferentes y la una enriquece a la otra.
    Tu esfuerzo, Jorge y Juancar, para que los demás conozcamos los lugares que habéis visitado es un trabajo solidario.