Santa Engracia y la Virgen del Pilar. Dos patronas para una ciudad


SANTA ENGRACIA

Contaba en diciembre de 2015, en una colaboración para esta misma web, una breve semblanza de la vida de San Lamberto, https://asojubibbk.es/jose-antonio-labordeta-y-lamberto/ a partir de una canción del gran José Antonio Labordeta en la que podemos escuchar:

“Lamberto por propio pie se enterró con Santa Engracia
Los dos habían caído por querer la democracia”

Ambos santos, Lamberto y Engracia, vivieron en los siglos III y IV de nuestra era. Engracia había nacido en el seno de una poderosa familia lusitana. Siendo niña su padre concertó su boda con un personaje importante del sur de la Galia (Galia Narbonense).

Hacia allí emprendió camino con su séquito haciendo una parada en Cesaraugusta (actualmente Zaragoza). Eran los tiempos de Diocleciano, el Emperador Romano tristemente famoso por haber ordenado la mayor matanza de cristianos de aquellos tiempos.

Engracia, en un principio, sin duda debido a su noble y rica cuna, fue respetada por Daciano, el prefecto nombrado por el Emperador para Hispania, y por sus tropas. Pero viendo la Santa la persecución tan terrible que se hacía a sus compañeros/as de religión, se presentó ante el mandatario para interceder por ellos/as.

Daciano no solo no le hizo caso. Pretendió obligarla a tener relaciones con él, además de exigirle que renunciara a sus creencias. A ambas cosas se opuso la Santa con total firmeza.

Galeno, que vivió unos 100 años antes, decía que había tres órganos básicos para la vida en el cuerpo humano: hígado, corazón y cerebro. Según transmite la tradición Daciano mando martirizar a Engracia atándola en una cruz en aspa, abriéndole el vientre para arrancar su hígado, cortándole el pecho izquierdo para ver el corazón y clavándole un clavo en la frente, para dejarla definitivamente muerta.

Santa Engracia fue enterrada junto con los “innumerables mártires de Zaragoza”, provocados por los romanos, en la zona en que después se levantarían varias Iglesias sucesivas en su advocación, entre ellas en el final de la Edad Media la del Monasterio de Santa Engracia y, tras su destrucción por los franceses en su retirada del Primer Sitio de Zaragoza (Guerra de la Independencia), la actual Basílica Menor de Santa Engracia.

LA VIRGEN DEL PILAR

La tradición cuenta que la Virgen María se apareció “en carne mortal” al Apóstol Santiago – que por entonces, al parecer, estaba transmitiendo el cristianismo por Hispania – en Cesaraugusta (actual Zaragoza), cerca del Ebro el 2 de enero del año 40, encima de un pilar de mármol que se conserva en la actual Basílica – Catedral – en realidad una columna de jade – dándole la instrucción de construir una Iglesia alrededor del mismo.

Efectivamente, parece ser que en el punto donde se alza el Templo actual hubo anteriormente una sucesión de Iglesias dedicadas al culto de la Virgen María y siempre con “El Pilar” como punto central. Incluso el Islam permitió que siguiera siendo centro religioso y de peregrinación. Existe documentación diversa en la que basarse.

De hecho, el Papa Juan XXII en 1318 aseguró que era el templo más antiguo que se conservaba en España.

El templo actual, barroco, tiene grandes obras de arte en su interior. Además de los frescos de Goya en las cúpulas, hay que destacar el retablo del Altar Mayor de Damián Forment.

SANTA ENGRACIA PATRONA DE ZARAGOZA.

Corría el año 1422 cuando el Rey de Aragón, Juan II, padre de Fernando el Católico, aquejado de cataratas y prácticamente ciego, aceptó ser operado por un médico judío. Previamente, temeroso de lo que podía pasar, visitó el mausoleo donde posaban los restos de Santa Engracia y sus reliquias, tomó el clavo de su martirio y se lo colocó unos minutos en los ojos.

Podemos decir, tal y como debía ser la medicina entonces, que se produjo el milagro de la curación de las cataratas del Rey tras haberse sometido a la operación quirúrgica. Convencido de la intervención divina, en agradecimiento, mandó levantar el Monasterio indicado (no lo vería terminar) y nombró a Santa Engracia patrona de Zaragoza.

LA VIRGEN DEL PILAR, PATRONA DE ZARAGOZA.

El 29 de marzo de 1640 se produjo el conocido y controvertido “Milagro de Calanda”. Se cuenta que a un mendigo vecino de esa población turolense, Miguel Pellicer, le faltaba una pierna desde que siendo joven le atropelló un carro y que tras pasarse un par de años pidiendo y rezando en la puerta del antiguo Templo del Pilar, volvió a casa de su familia en el pueblo, Calanda, y allí, una mañana, se despertó con las dos piernas en perfecto estado.

En 1641 el milagro fue declarado oficial por el zaragozano Arzobispo Apaolaza. El Rey Felipe IV, un par de años después, mando llevar al mendigo a Palacio y, tras una ceremonia en la que le besó la repuesta pierna, dio orden de que la Virgen del Pilar sustituyera a Santa Engracia como patrona de Zaragoza, uniéndose a San Valero en este aspecto protector.

Acerca de la autenticidad del Milagro de Calanda hay mucha polémica. Lo único que yo me atrevo a decir es que le vino muy bien al Rey en un momento muy delicado política y económicamente, asediado por las deudas y con continuos enfrentamientos con Francia, en pleno Siglo de Oro, en una España que tenía grandes escritores y pintores pero que estaba sumida en la pobreza. Quien quiera profundizar en esto último puede leer a Lope de Vega o a Quevedo.

RECOMENDACIÓN

Visitar la ciudad de Zaragoza. Buenos hoteles, restaurantes y zona de tapas, en general a precios asequibles. Un recorrido debe incluir obligatoriamente la Basílica del Pilar, la Catedral de La Seo, el Palacio de la Alfajería, además el Mudejar, las Murallas, la zona de la calle de San Pablo (el Gancho) siendo también recomendables las calles que más sufrieron los sitios de la Guerra de la Independencia tan interesantemente reflejados en Los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, museos como el de Pablo Gargallo y, por supuesto, la Basílica Menor de Santa Engracia, entre otros.

Dentro de la provincia voy a destacar Belchite con sus ruinas de la Guerra Civil y el Monasterio de Piedra.

Tal vez algún día nos animemos desde la Asociación a organizar un desplazamiento a Zaragoza.

Bibliografía:

Variada, entre ellas el saber popular y mis recuerdos personales. Considero conveniente leer

https://historiaragon.com/2016/04/16/santa-engracia-patrona-olvidada-y-la-virgen-del-pilar/

 

Jorge Ibor

Abril de 2018.

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