Propuesta para una excursión de día a Atapuerca desde Bilbao

Un viaje a través del tiempo para después del verano.

La sierra de Atapuerca y el museo de la Evolución Humana de Burgos son lugares privilegiados para asomarnos al abismo de nuestros orígenes. Si añadimos una visita a la Burgos medieval, punto central del comercio lanero europeo en cuyo sistema Bilbao desempeñó un papel clave, tenemos los ingredientes adecuados para hacer una excursión, cuyo coste, incluyendo una  buena comida, puede rondar los 30 euros.

Saldríamos de Bilbao a las 9 horas por la AP-68 y la AP-1. A las 11 horas visitaríamos el museo de la Evolución Humana (2 horas como mucho).

Burgos se ha estirado con este colosal museo y, sin duda, aconsejado por los arqueólogos de Atapuerca, lo ha bautizado como el de la “Evolución”. Es cierto que inspirados en Darwin han matizado el sustantivo con la calificación de “Humana”.  En el siguiente paso, eso espero, citarán a Theilar de Chardin, al que ya los papas actuales tratan con cariño.

Theilar fue un buen jesuita, que intuyó la evolución de toda la materia, página del libro del conocimiento al que todavía no han llegado los físicos. Los papas no aceptaron a Theilar ni sus teorías, ya que chocaban con algún dogma inamovible. Últimamente el papa jubilado, Benedicto XVI, ha dedicado a Theilar de Chardin frases de comprensión y cariño. De nuevo los griegos clásicos con aquello de que nadie se baña dos veces en el mismo río, nos dicen que ya lo habían dicho ellos.

El museo de la Evolución Humana es el sancta sanctorum de los hallazgos más llamativos de Atapuerca. Ciertamente se tratan estas reliquias con un cuidado ejemplar. Se cita al bilbaíno Juan María Apellániz, como arqueólogo colaborador de Atapuerca. Un cariñoso recuerdo a este viejo profesor infatigable, entusiasmado por el conocimiento y, todo hay que decirlo con respeto, por su persona.

Entre los objetos expuestos en la primera sala del museo quiero citar “excalibur”, el hacha de piedra cuyo hallazgo entusiasmó y, no es para menos, a sus descubridores en la sima de los huesos, ya que puede ser el vestigio más evidente del momento en que el cerebro humano interpretó la muerte. Al fin y al cabo toda nuestra civilización ronda en torno a esta idea que nuestro organismo no acaba de aceptar.

Pero además, las salas superiores del museo se dedican al viaje en el “Beagle” de Darwin y se exponen esquemas científicos del sistema neuronal del ser humano, base de nuestra evolución. Todo un logro para Burgos, que prepara los tiempos nuevos.

Sobre 1 h. iríamos andando hasta la Diputación Provincial y el arco de Santa María para disfrutar de los murales de Vela Zanetti. Los que quieran de forma alternativa pueden pasear por el Espolón o/y tomar algo en los bares de la zona, visitando el casco viejo de Burgos y la catedral por fuera.

Vela Zanetti, a su vuelta del exilio, sobre los años 60 del siglo pasado, pintó dos murales en Burgos, que, en mi opinión,  tratan de sumergirnos en la historia de Burgos y por extensión de Castilla. Es una historia, como todas las que se cuentan una y otra vez, que pesa sobre la vida y la sociedad burgalesa: el trabajo y los oficios del día a día (arco de Santa María) y el relato de héroes legendarios (Dipu) son los dos temas pintados.

Cerca del arco de Santa María nos recogería el autobús sobre las 2 h. para ir a comer a la zona de Las Huelgas. Podíamos visitar después de comer –y cantar “Bizkaia maite”-  Las Huelgas o  la cartuja de Miraflores (originariamente un pabellón de caza de los reyes y luego panteón de Juan II y cartuja). Después iríamos a visitar las cuevas de Atapuerca (la explotación de Trinchera Dolina y, de lejos, la Sima de los Huesos).

La trinchera que por casualidad abrió el ferrocarril ha revelado una historia (prehistoria o protohistória, como desee el comprensivo lector) que es el espejo de lo que somos, aunque nos sintamos en otra dimensión, respaldados por la tecnología y la ciencia que han paliado nuestras ancestrales contingencias. En las cuevas colmatadas de la trinchera del ferrocarril se intuyen las relaciones humanas y la lucha por la supervivencia de tribus antropófagas, restos fosilizados de personas devoradas por el tigre dientes de sable, especies humanas que evolucionaron para sobrevivir y sobre cuyos hombros viajamos nuestra existencia.

Sobre las 7 horas de la tarde volveríamos al autobús para estar en Bilbao entre las 8 y 9 de la tarde.

Se trata de un proyecto de excursión, cuyo itinerario y horario modificaríamos en función de las agendas de las personas que nos atiendan, contando siempre con Araceli y Jorge y, sobe todo, con los amigos/as que quieran acompañarnos.

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