Myanmar


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Viajar a Myanmar es ir a otro mundo

No solo en el espacio.
También en el tiempo, en la cultura, en las costumbres.

Viajar a Myanmar es más que hacer turismo

Es conocer lo mejor (en muchos) y lo peor (en pocos) de la gente;
la riqueza y la pobreza, la tiranía y la bondad.

Viajar a Myanmar impacta. En todo

No parece un país de nuestro entorno.
No parece un país de este siglo.

Viajar a Myanmar es un lujo para el turista:

Ni un solo momento te deja de admirar tanta belleza.
Todos los días tuvieron cosas, muchas, que nos sorprendieron agradablemente.

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Me he sentido obligado a escribir este relato, más personal,
intenso y profundo que una guía turística.
He creído conveniente enriquecerlo con textos que ayuden a conocer y a
comprender más a fondo este maravilloso e increíble país y sus habitantes.

Javi e Isabel, una vez más, fueron nuestros excelentes compañeros de viaje.

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La dualidad del destino

La belleza. Es diferente y en muchos aspectos es superior a la que habíamos encontrado en todo lo que habíamos conocido hasta entonces. Pero se combina con la fealdad de la miseria económica y, según las zonas, la suciedad y el abandono.

La gran mayoría de sus habitantes son de lo más pobre que se puede ver en un país tan rico en recursos. Unos pocos, los que forman las élites, viven en la abundancia. Las desigualdades sociales son extremas.

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Los ciudadanos son muy abiertos y amables.
Salvo las élites que son muy cerradas e inaccesibles.

Parecen integradores y respetuosos con eldiferente (por ejemplo, nosotros) pero el racismo basado en la difícil convivencia entre sus muchas etnias y en su fundamentalismo religioso les domina. Ejemplos: la actitud supremacistade los birmanos frente a los shan y el trato a los rohingyas.

Su naturaleza es insuperable. Pero no parece que la cuiden.

Las ciudades están mal conservadas y sucias en las zonas populares con casas en estado lamentable. Sin embargo el país está lleno de pagodas, estupas y templos maravillosos y muy bien cuidados.

Su religión mayoritaria (o tal vez sea filosofía, como ellos dicen) es una modalidad de budismo extremo y su repercusión sobre la sociedades una losa increíble. La admisión y veneración por los Nats la convierte en algo híbrido, sin ninguna lógica desde mi perspectiva.

Son supersticiosos hasta límites nunca antes conocidos por mí.

Pero hay mucho más:

Tienen petróleo, oro, jade… pero no lo disfrutan salvo unos pocos, muy pocos.

Lucharon contra el colonialismo inglés y se han echado en los brazos del colonialismo chino.

Sufrieron en la II Gran Guerra el maltrato de los japoneses y su parque de vehículos se reduce casi en su totalidad a la marca Toyota.

Tienen un ejército que les domina y tiraniza pero que no puede con el gran cártel de la droga.

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El programa

Fue creado para ser realizado en privado por nosotros cuatro, atendiendo nuestros gustos, por Joserra de Viajes Ikea, ese gran organizador de viajes especiales

 

Recorrido

- Bilbao – Madrid - Hong Kong (avión)
- Hong Kong - Yangon (avión)
- Yangon - Mandalay (avión)
- Mandalay - Mingun - Mandalay (barco por el rio Irawadi)
- Mandalay - Monywua (coche)
- Monywa - Bagan (coche)
- Bagan - Monte Popa Bagan (coche)
- Bagan – Mandalay - Heho (avión)
- Heho - Lago Inle (coche)
- Lago Inle-  Loikaw (barca y coche)
- Loikaw – Kayar - Loikaw (coche)
- Loikaw - Pagodas Kakku - Heho (coche)
- Heho - Yangon (avión)
- Yangon - Hong Kong – Londres – Barcelona - Bilbao (avión)

 

Los preparativos

Pasaportes y Visados.

Para ambos destinos era necesario tener el pasaporte al día con una fecha de caducidad de al menos 6 meses después de la de entrada en cada país.

En cuanto a Myanmar se debía obtener previamente un visado de entrada (lo tramitó la Agencia) y fue obligado salir del país por el mismo punto fronterizo por el que entramos.

Creo recordar que había seis posibles puntos de ingreso: dos de acceso aéreo,
Yangon y Mandalay, tres por fronteras terrestres de ellas dos con Tailandia y una
con China, y una marítima, en la primera ciudad mencionada, reservada en general a
los barcos mercantes, ferrys y cruceros.

Supimos que tendríamos serias dificultades para obtener el visado si indicábamos en el apartado “profesión” periodista, escritor u otras similares.

Ignoro la situación actual, tras el último Golpe de Estado.

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Pensamos en no vacunarnos. Pero a instancia de Isabel consultamos a la Seguridad Social y, como era de esperar, se cubrieron y nos llevamos el paquete completo: Tétanos (yo la tenía reciente), Hepatitis A y B, Tífus y como complemento nos recetaron Malarone como profilaxis de la Malaria: no llegamos a utilizarla.

Nos quedamos mucho más tranquilos con la prevención.

Las medicinas que nos sobraron así como todos los accesorios de higiene personal que nos dieron en los hoteles se los dimos a nuestro guía San Yu. Los necesitan más que nosotros.

Tarjetas sanitarias.

No había correspondencia con la Seguridad Social. Sin embargo si había cobertura concertada con IMQ a través de Arag. Era suficiente pedir un certificado previo.

La sanidad en este país tiene grandes carencias. Solo en Yangon hay clínicas con un mínimo de nivel, creadas para satisfacer las necesidades de las clases pudientes del país. Todas ellas estaban concertadas con nuestro seguro.

Si hubiera habido algún problema en otra ciudad distinta lo más importante hubiera sido lograr el traslado a Yangon. Y si el tema era realmente grave, lo mejor hubiera sido buscar la forma de llegar a Bankog.

Otros Seguros:

Dado que la madre de Bego se iba haciendo mayor decidimos hacer un seguro de cancelación total o parcial. Por las coberturas del contrato, teníamos algunos aspectos cubiertos  simultáneamente por IMQ – Arag, tarjeta visa y éste de cancelación.

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Divisas.

No se pueden llevar desde origen. Fuimos con euros y también con unos pocos dólares USA.

Hay que tener en cuenta que no aceptan billetes que estén mínimamente deteriorados o sean antiguos. En destino comprobamos que no son bien vistos los de 100€ o más.

La moneda nacional, el Kyat, con un cambio entonces de unos 1.450 por euro, se obtenía en cualquier lugar identificable, como eran las escasas oficinas de cambio o bancos, o no  identificable como las tiendas en las ciudades más grandes. El cambio aplicado en ambos casos era similar. No piden ni dan ningún documento. Y como las monedas tienen un valor ínfimo y los billetes parten de importes muy pequeños te dan un buen fajo en cada operación.

Tarjeta Iberia Plus.

Iberia, Catay y Dragonair, líneas aéreas con las que hicimos los desplazamientos internacionales,  pertenecen al grupo OneWorld por lo que decidimos suscribir la tarjeta de fidelidad Iberia Plus.

Diferencias horarias.

En invierno, la época en que viajamos, son 5 ½ horas con Myanmar.

Los británicos decidieron que toda esta zona colonial del sudeste asiático tuviera
una misma hora a pesar de su extensión. Para establecerla calcularon la diferencia
entre las ciudades de Londres y Mirzapur.

Clima.

Fuimos en la mejor época, seca y más agradable, con un calor soportable. Aún así tuvimos máximas entre 30º y 36º.

De marzo a junio superan con facilidad los 40º y en ocasiones los 45º. De julio a octubre sufren los monzones con lluvias torrenciales al menos 3 horas al día.

Vestimenta.

Ropa de invierno al salir de casa, de verano en  Myanmar.

Hicimos caso a la recomendación de tratar de evitar las picaduras de los mosquitos y llevamos camisas de manga larga de algodón. Pudimos comprobar que no era para tanto.

Idiomas.

Myanmar… es otra historia. En el país se hablan más de 100 idiomas diferentes y de distintos orígenes. La lengua mayoritaria es la de la etnia Bimar(Birmana para nosotros) que es hablada por unos 30 mm de habitantes ocupando la Shan el segundo lugar con unos 3,2 mm de parlantes.myanmar-8

Durante la época colonial, el inglés se enseñaba como primera opción por imposición de Londres. Después de la independencia, con la llegada de la “VíaBirmana al Socialismo” se “birmanizó” lingüísticamente el país prohibiendo el uso de la lengua británica aunque, en la actualidad, ha vuelto a ser enseñada en las ciudades más importantes.

Su escritura y su pronunciación hacen el idioma totalmente ininteligible para el occidental.

Desplazamientos locales.

En Myanmar el transporte es muy barato pero los autobuses y el sistema ferroviario son antiguos, lentos y sucios. En los taxis antes de subir debíamos preguntar cuánto nos iban a cobrar e intentar regatear. Nuestro guía nos adelantaba cuánto podía salir la carrera. Nunca conseguimos alcanzar el precio que nos indicaba. Es loque tiene ser turista.

Las compañías aéreas locales eran bastante nuevas y los aviones también dando sensación de seguridad. Funcionaban como líneas de autobuses con recorridos circulares, paradas no demasiado lejanas y subidas y bajadas de pasajeros quedándose en el interior los que continuaban. Te sientas donde esté libre.

También hicimos recorridos en barco por el rio Irrawaddy, el más importante. En estos casos fuimos los únicos pasajeros.

 

(continuará)

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