La manipulación de la historia 2


Anexos:    

  • EL CASO DEL REY QUE REINÓ PERO QUE PARECE QUE NO REINÓ
  • LA LEYENDA DE SAN JORGE
  • Y otras historias más

INTRODUCCIÓN.

La manipulación de la Historia es un hecho tan antiguo como la Humanidad. Se manipulaban las leyendas y tradiciones cuando la transferencia de conocimientos era solo verbal y se ha seguido manipulando a partir de haber pasado a escrita hasta ahora. Y con las Fake News y Twiter no hace falta esperar a que pase el tiempo, se manipulan los hechos actuales y, a veces, da la sensación de que también los futuros.

Podemos distinguir varias clases de manipulaciones históricas. Por ejemplo:

  • La Historia es escrita por los vencedores. Efectivamente, los vencidos pueden aportar por otras vías pero las visiones no suelen coincidir y son los vencedores los que dejan su impronta. Por suerte, los historiadores serios, los espíritus críticos y los periodistas valientes todavía existen aunque sufren continuos ataques de desprestigio.
    • Podemos considerar como tal la historia de la, para muchos, mal llamada Reconquista en nuestro Estado que desprecia totalmente la visión de la parte contraria a pesar de todo lo que aportó.
      • Quiero aquí recordar que los árabes a partir de su conquista peninsular trajeron a Europa grandes avances en arquitectura, matemáticas, medicina, agricultura y regadío y cultivos, destacando entre estos una gran variedad de frutales y el trigo sarraceno que arrinconó el pan de centeno que tanto daño hacía por el cornezuelo. Todos estos avances, debido al desprestigio de lo nuestro que tan bien manejamos han sido tomados como logros de las Cruzadas que tuvieron lugar 400 años después.
  • La Historia que se reescribe o, incluso, se inventa para justificar a los conquistadores o a los que quieren imponer de sus doctrinas políticas.
    • En el primer caso, el mayor ejemplo que he leído es el de Kublai Kan, el primer mongol que ejerció plenos poderes políticos y militares en China y que llegó a tener un Ministerio, que según Marco Polo superaba los 1.000 funcionarios, para reescribir la historia de ese país y anular sus bien dotados archivos. De esta forma justificaba que todo lo que iba mal se debía a sus antecesores en el trono y por eso los había aniquilado y todo lo bueno se debía a él y a sus seguidores.
    • En el segundo aspecto podemos destacar los hechos de la integración de todos los territorios dejando como predominante la historia de uno de ellos y difuminando la del resto. Así, como consecuencia de los Decretos de Nueva Planta (1709-1716) que dictó el Felipe V tras la Guerra de Sucesión, todos los territorios perdieron sus fueros y sus leyes (salvo excepciones puntuales) adoptándose en todos ellos las normas castellanas. ¿No tenían nada nuevo los fueros aragoneses, catalanes (usatges), etc.?
      • Como curiosidad, el Rey actual, Felipe VI, podría haber sido Felipe VI de Castilla, Felipe V de Aragón o Felipe VIII de Navarra. Esta diferenciación se mantuvo en tiempo de los Austrias.
      • También podemos incluir aquí a los que subvencionan y desarrollan la denominada “Historia Ficción” por la cual determinados gobiernos adaptan para defensa de su ideología hechos distorsionados o simplemente imaginarios, comportamiento que identificamos fácilmente si somos algo críticos en los tiempos actuales.
  • Mención especial merecen los países que se han dedicado a hacer de sus villanos héroes, como Inglaterra con sus piratas convertidos a Sires o en sentido contrario los que, como el nuestro, dedican a desprestigiar a sus grandes hombres para transformarlos en villanos, llegando a ser políticamente incorrecto defender esta postura.
  • También se puede incluir en este capítulo la acción de ignorar a la mujer o ponerla como origen de todos los males lo cual tiene más peso todavía en los aspectos religiosos, como ser la culpable en la historia de la manzana o ser impura. Parece que hasta nuestros años solo hay excepciones puntuales como Juana de Arco o Agustina de Aragón.
  • Siguiendo esta línea, nos encontramos con la manipulación política y religiosa. En esto voy a destacar las leyendas que nos libran del caos o la maldad. Esto está en todas las religiones y, por adjudicación, en todos los mandatarios absolutistas o dictatoriales. 

Voy a desarrollar algunos ejemplos que tenemos cerca.

 

BATALLA DE CUTANDA (17.06.1120).

En la denominada “lucha contra el infiel”, como se denominaba en ambos bandos, es considerada por muchos historiadores tan importante como la posterior de las Navas de Tolosa (16.07.1212). En ella Alfonso I de Aragón derrota y desarticula el ejército Almorávide. Los propios musulmanes, en sus crónicas, resaltan el grave destrozo que originó en sus tropas y la gran repercusión que tuvo el hecho en los años futuros. Sin embargo, casi nadie ha oído hablar de ella.

 

MOTÍN DE LOS COMUNEROS.

De todos es conocido el problema de Castilla con los Comuneros (1520 – 1521) y su levantamiento en la denominada Guerra de las Comunidades. Por contra, pocos han oído hablar de las Germanías (1519 – 1523) en el Reino de Valencia a pesar de ser dos rebeliones populares contra la monarquía superpuestos en el tiempo si bien con distintas motivaciones.

 

EL REY ALFONSO I DE ARAGÓN Y PAMPLONA Y NADA DE LEÓN Y CASTILLA.

El caso de este Rey, de quien escribí una breve pincelada en nuestro blog, La Campana de Huesca, se dio una manipulación que se realizó en sus tiempos y que ha permanecido hasta hoy en día.

Alfonso I de Aragón y Pamplona, conocido como “El Batallador” fue ante todo un gran militar y destacó por sus victorias contra el denominado infiel, como he indicado algo más arriba en uno de esos episodios. Gran católico, homosexual y misógino, ganó 29 batallas significativas y perdió solo una, en Fraga, en la que recibió una serie de heridas que le motivaron poco después la muerte.

Se casó con Doña Urraca de León y Castilla con la que tuvo un infeliz y guerrero matrimonio y ningún hijo, sin duda por culpa de él ya que ella tenía uno de su primer matrimonio, el que llegaría a ser Alfonso VII de Castilla.

Doña Urraca era hija del Rey Leones Alfonso VI “El Bravo” famoso, entre otras cosas, por la conquista de Toledo y por las batallas que perdió y ganó, sin duda por su amor alocado por el combate.

El propio Alfonso VI teniendo atada la sucesión al trono en su hijo mayor Sancho, intentó reforzar su posición en las luchas con los moros para lo cual negoció y casó a su hija, en contra de su voluntad, con el mejor militar de la época que era sin duda Alfonso I El Batallador.

Pero antes de morir el Rey de León lo hizo su hijo y heredero en el campo de batalla. Entonces Urraca pasó a ser la sucesora en el trono. Por la legislación existente y por el tratado firmado, como consecuencia de la boda, al fallecer Alfonso VI, el aragonés y Urraca pasaron a ser Reyes de León con ejercicio compartido.

Sucedió que, aunque El Batallador era muy bueno en la guerra, no lo era en temas de política interior. Y como no se fiaba de los nobles leoneses y mucho menos de su gran enemiga, su propia esposa, decidió nombrar como altos cargos del nuevo reino, señores de castillos, recaudadores, etc. a nobles aragoneses creando un enfado general en la corte leonesa.

Urraca, además de ser ambiciosa, odiaba demasiado a su marido y se debía a sus súbditos por lo que, ayudada por ellos, contactó y logró el apoyo del Papa Pascual II que, a pesar del gran catolicismo de Alfonso I, le condenó a renunciar el Reino de León y a repudiar a su esposa (para esto último alegó consanguinidad ya que ambos eran descendientes directos del Rey Sancho III de Navarra) bajo amenaza de Excomunión.

Esta amenaza no era baladí ya que, en caso de hacerse firme permitía que los súbditos quedaran libres de todo vasallaje y obediencia y que cualquier Rey extranjero que lograse el apoyo papal pudiera usurpar el trono.

Doña Urraca y sus nobles no solo consiguieron esto. También lograron que en los anales su reino no se hiciera mención a Alfonso como Rey. Y esto ha seguido así hasta nuestros días. En caso contrario, estaríamos hablando de que El Batallador hubiera sido Primero de Aragón y Séptimo de León y así habríamos tenido en el Siglo XX hasta un Rey Alfonso XIV con la actual forma castellana de nominar los monarcas.

EL CAOS Y EL ORDEN EN LAS RELIGIONES Y EN LA POLÍTICA. SAN JORGE.

Desde el principio de los tiempos la lucha entre el bien y el mal ha dominado nuestras almas. Siempre ha ganado el bien por la ayuda de seres especiales si bien, si nos descuidamos, volverá el mal por lo cual tenemos que estar atentos, sobre todos los Reyes que para eso han sido nombrados por Dios, como se decía. Incluso Franco fue Caudillo de España por la Gracia de Dios, como se indicaba en las monedas de la época.

Es decir, leyendas creadas para cubrir las dudas de las personas se han convertido en historias por los mandatarios de cada época para justificar su puesto y sus actos.

Se encuentran referencias a ello, por ejemplo en Mesopotamia, Egipto, Grecia, Capadocia y en todas las religiones que hay y ha habido.

En Mesopotamia el pueblo era sumamente religioso. Su Mitología era muy complicada pero su origen se resumía en la explicación del bien y el mal. Los dioses estaban “capitaneados” por Enki, el bueno, y Tiamat, el malo que, como no puede ser de otra forma, acaban enfrentándose. El combate lo gana, por supuesto, el bueno. Pero siempre queda la semilla del malo para poder dar la vuelta si no se tiene cuidado.

Si nos fijamos en Grecia, también nos encontramos con una mitología compleja en la que el mundo de la maldad está representado en Medusa, la diosa malvada de las oscuras profundidades que en la cabeza en vez de pelos tenía serpientes. Tuvo que venir Perseo, luchador por el bien y cortársela. Había vencido la luz al mal.

Similar hecho tenemos en el Antiguo Egipto. En este caso Horus, el dios con cuerpo de hombre y cabeza de halcón, matará al caos representado por Set en forma de Cocodrilo. Hay una escultura del Siglo IV en el museo del Louvre muy significativa.

Si vamos a la Biblia, en el Libro del Apocalipsis veremos al Arcángel San Miguel luchando en el cielo contra el demonio. Una vez más, el bien contra el mal, el orden contra el caos, la luz contra la oscuridad.

Y para no alargar el tema tenemos unos siglos después la representación de San Jorge contra el Dragón, con el mismo significado

Pues bien, si vemos las representaciones artísticas de estos hechos nos encontraremos con las representaciones de Horus, San Miguel y San Jorge en las que estas luchas están representadas de forma coincidente. Y es que la lucha entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad, entre la bondad y el caos, es común a toda la humanidad desde el principio de los tiempos.

Y ya puestos, voy a hacer una referencia más detallada a San Jorge.

Estamos ante el patrón de numerosos territorios ya que representa y refrenda la tranquilidad que da su vencimiento sobre el mal, que podemos considerar de esta forma delegada en el señor o mandatario, que con su ayuda o delegación es capaz de mantener el dominio sobre el caos.

San Jorge, el santo guerrero, es patrón de muchos ejércitos, Órdenes Militares, Caballeros… e, incluso, en las Iglesias Copta y Ortodoxa y también de los agricultores ya que, derrotado el caos, vendrá la bonanza o, lo que es lo mismo, tras la tempestad, la calma.

Este Santo del que la Iglesia Católica duda de su existencia desde el Concilio Vaticano II aunque admite su culto, también es el patrón, entre otros, de Aragón, Catalunya, Inglaterra, Rusia, Moscú, Georgia y Santurtzi.

La Cruz de San Jorge, roja sobre fondo blanco, está en los escudos y banderas de Huesca, Aragón, Cerdeña, Córcega Moscú, Rusia, Inglaterra y, por extensión, Gran Bretaña y bastantes países de la Commonwelth y en muchos otros más. En los primeros con cuatro cabezas de moros a los pies de la Cruz por su intervención milagrosa la Batalla de Alcoraz.

San Jorge fue nombrado patrón de Aragón como agradecimiento a su milagrosa y definitiva intervención en esa batalla contra el infiel. Para participar en ella se teletransportó en su caballo blanco y vestido del mismo color llevando en su grupa a un caballero teutón desde Antioquía, donde ese mismo día luchó ayudando a los cruzados. Pasó a tener entre las tropas aragonesas un significado similar al de Santiago Matamoros en Castilla pero tras la unificación del Siglo XVIII se impuso este y quedó relegado en su importancia. Además, la subida a patrona de Zaragoza de la Virgen del Pilar en el Siglo XVII aceleró este proceso.

Me parecería mal acabar este artículo sin mencionar al menos una de las leyendas que rodean su vida.

Se dice que este bravo y cristiano soldado vivía retirado en los montes de la Capadocia, en una época en que un reino vecino fue atacado por un sangriento y devastador dragón. Éste amenazó a sus habitantes con la destrucción total por el fuego que echaba por su boca si no se atendían sus necesidades. Los habitantes le ofrecieron como alimento un cordero cada día. Así fue hasta que se les acabaron. Entonces el dragón les exigió que le dieran un niño con la misma periodicidad. Y no solo los súbditos tenían hijos, también el Monarca: una delicada y bella princesa.

Ante esta situación el Rey envió a buscar al famoso y valiente soldado Jorge que estaba en su retiro ignorante de todo esto. Enterado del tema tomó su espada, montó en su caballo vestido con su mejor e inmaculada vestimenta y fue al encuentro del dragón al que mató en combate cortándole la cabeza. Al terminar, se quitó su blanca y reluciente túnica y apoyó la sangrienta espada sobre ella quedando formada la Cruz que lleva su nombre. Al día siguiente y como reconocimiento a la cristiandad de su salvador, bautizó personalmente a los 20.000 habitantes del reino.

 

Jorge Ibor

Abril de 2020


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