Beloved: no es una historia para ser contada


Aunque no resulta fácil de leer, Beloved es una de las más extraordinarias obras literarias escritas en el siglo XX. Desgarradora, poderosa, hipnótica, vibrante. La dificultad de su lectura procede tanto de la forma como del fondo. Aparte de la complejidad de la historia o del entramado de historias que cuenta, lo que la hace verdaderamente difícil es la manera en la que está escrita: una continua sucesión de flashbacks, una permanente vuelta al pasado desde distintos puntos de vista sobre los mismos acontecimientos. Un relato en círculos que rememora una y otra vez un pasado brutal que es incapaz de superar.

Describe la historia de Sethe, una esclava negra en la época de la guerra civil americana que huye de su plantación escapando de la esclavitud para disfrutar de 28 días de libertad. Al ser descubierta, sus amos intentan capturarla pero Sethe no soporta la idea de volver a la esclavitud y mata a una de sus hijas de tan sólo dos años de edad. Un acto tan brutal, tan estremecedor, tan dramático, es relatado desde distintos puntos de vista y ocupa la parte central de la novela transformándose posteriormente en un pasado del que nunca se puede escapar. De hecho, el fantasma de Beloved, la hija asesinada, reaparece 18 años después convertido en un personaje real, lejos de la abstracción, de creciente y poderosa influencia sobre los habitantes de la casa encantada donde viven la propia Sethe y su otra hija, Denver, condenadas a la soledad y al rechazo social de la comunidad.. El doble papel real-fantasmal de Beloved obliga a la autora a entrar en el terreno del realismo mágico materializando las sombras de un pasado cruel y un futuro desalentador.

No se recrea Toni Morrison en la descripción de la esclavitud en el siglo XIX en el continente americano. Y, sin embargo, la clava. El retrato que hace de la misma descansa en trazos directos, secos, nítidos, como clavos en la pared. Trazos que muestran las vejaciones, la humillación, la invisibilidad de los negros esclavos, que describen una realidad descarnada contada con una belleza desoladora. Clavos que te golpean el corazón, te lo dejan encogido como un puño porque suponen un contraste inigualable entre la brutalidad de los hechos y un lenguaje lírico fascinante. Los ‘60 millones de personas y más’ a los que está dedicado el libro murieron después de vivir de una manera inhumana, invisibles, negados como personas, destruidos física y mentalmente, tratados como animales. Otra expresión de la banalidad del mal. Este es el trasfondo que justifica, a la manera de una tragedia griega, el brutal del asesinato de una hija como un acto de amor supremo que el paso del tiempo transforma en un sentimiento de culpa no superado. No fue un crimen, fue un acto de amor, un amor ‘demasiado denso’.

El retrato de la esclavitud sitúa en primer plano las r elaciones entre razas y sexos y sirve de trasfondo para el desarrollo de un complejo sentimiento materno y de unas relaciones materno-filiales, que van evolucionando a lo largo de la historia hasta llegar un momento de simbiosis en el que las personalidades de las tres mujeres protagonistas se cruzan y se unifican en una sola. ‘Ella es mía’, dice Sethe; ‘ella es mía’, dice Beloved; ‘ella es mía’, dice Denver. Un mismo sentimiento compartido desde tres puntos de vista, tal vez distintas voces de una sola persona, tal vez una referencia bíblica. Pero un sentimiento marcado por la tragedia, por la inescrutable muerte que arrastra a todos los personajes de esta novela, envueltos en un halo poético de indudable magnetismo. Hasta un final en el que una redención colectiva actúa como catarsis y devuelve las cosas a su sitio.

Repite la autora al final de la novela: ‘No es una historia para ser contada’.

Ni olvidada.

Beloved (Amada) consiguió el premio Pulitzer del 1988. Su autora, Toni Morrison, ganó el Premio Nobel de Literatura en 1993. Ha sido considerada como la mejor obra de ficción de la literatura americana de finales del siglo XX. Su calidad literaria está por encima de toda duda aunque la traducción que he leído no me ha parecido excesivamente buena.

Iñaki Caminos
04.06.20

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