INTRODUCCIÓN
He titulado “Una Excursión Diferente” porque lo que iba a ser no fue, al menos en todo lo que estaba previsto.
Diferente también porque sirvió para reflexionar sobre la vida en general, pero también sobre el modo de vida actual en comparación con el que tuvieron nuestros abuelos y bisabuelos. Todo ello consecuencia de la visita al Museo de la Minería del País Vasco.
Y diferente incluso por la azarosa vida de los moradores del castillo de Muñatones, los Garcia de Salazar, sobre todo del cronista Lope, ya que gracias a él se conocen muchos de los avatares del siglo XV vizcaino.
Y con una copiosa comida del grupo en el restaurante Leon XIII de La Arboleda, que no por típica, no deja de sorprender cuando llegan las bandejas con los “sacramentos” para complemento de la rica alubiada.
El tiempo acompaño la jornada. Excelente.
Y los viajes siempre traen saludos a antiguos compañeros y compañeras, e incluso te llegas e encontrar, sin pretenderlo, con vecinos de la infancia, con los que ha habido alguna historia compartida.
Pues sí, íbamos a visitar Petronor y no pudo ser. Una huelga dentro de la empresa fue el detonante de que no pudiéramos visitarla. Una pena, había levantado tanta expectación esa visita, que para unos dias más tarde, el 7 de octubre, se organizó una segunda excursión igual a esta. Sin embargo, la tarde anterior al viaje, se conoció la imposibilidad de realizarla, hubo que readecuar las jornadas, y como pasa muchas veces, no hay mal que por bien no venga.
Salimos de la Intermodal poco más tarde de las 9 horas. Se ve que el Ayto. de Bilbao no permite hacer paradas en una de las habituales calles utilizadas hasta la fecha para tal fin hasta completar el autobus y obliga a salir de la Intermodal. En fin, parece que así se interrumpe menos la circulación, al tiempo que se da un mayor uso de la Intermodal y se aumenta su recaudación.

ESKOLA95 DE MUSKIZ. Un buen lugar para desayunar.
Y llegamos a Eskola95 de Muskiz, donde nos esperaban y nos esperaba un rico desayuno, dulce y salado, o ambas cosas, para
gustos. Salimos contentos. Sin prisas pero sin pausa. Un lugar acogedor.
Eskola95 es un restaurante fruto de la iniciativa de promotores locales, que restauraron una antigua escuela de barrio, de ahí su nombre “eskola”, y lo pusieron en marcha en 1995. Lleva por tanto 30 años funcionando, han mantenido la identidad histórica del edificio y su especialidad es la comida tradicional vasca, utilizando siempre que sea posible, productos de productores locales. Una buena iniciativa. Un lugar para apuntarse en la agenda para volver.
MUSEO DE LA MINERÍA DEL PAÍS VASCO. GALLARTA.
Y a falta de Petronor, nos dirigimos a Gallarta, al Museo de la Minería del Pais Vasco, situado donde debe estar, al lado de la emblemática Mina Concha II, símbolo espectacular del esfuerzo humano llevado a sus más altas y sacrificadas cotas.
Me sorprendió mucho el Museo de la Minería, por varias cosas. Por el mérito de quienes lo iniciaron y que aun hoy continúan trabajando en favor del Museo, en mejorarlo, en ampliarlo, en añadir más y más objetos propios de la actividad minera. Y en verdad que han conseguido, gracias al Museo, un alto nivel de visibilidad del sacrificio de los miles de trabajadores que sostuvieron la industrialización vasca.
Herramientas, muestras de mineral, medios de transporte, archivo histórico formado por numerosos fondos documentales y bibliográficos y un fondo de documentos gráficos y audiovisuales, aportan al Museo un espacio de memoria colectiva, que dignifica a quienes trabajaron en condiciones extremas y recuerda el coste humano de la ya citada industrialización.
El Museo de la Minería del País Vasco en Gallarta nació en 1986 gracias a la iniciativa privada de exmineros y vecinos agrupados en la Asociación Cultural Museo Minero, con figuras destacadas como Carmelo Uriarte, ex minero, que comenzó a reunir piezas para evitar que se perdiera la memoria minera. Posteriormente, muchos particulares y familias han seguido aportando objetos y testimonios. El Ayuntamiento de Abanto-Zierbena cedió el antiguo matadero de Gallarta para albergar las piezas reunidas. Posteriormente, en los años 90, se institucionalizó la gestión, creándose la Fundación Museo de la Minería, pero siempre con fuerte participación social.
En el interior, tuvimos la suerte de contar con una guía local, heredera de esta historia, gracias a la cual fuimos adentrándonos en la dureza de ese tiempo. Tuvimos ocasión de visualizar un NO-DO de 1945 que trataba de la siderurgia y minería vizcaínas. Las imágenes mostraban desgarradoramente unas condiciones de trabajo pésimas, inseguras, en las que participaban hombres y mujeres. Si esto era ya así en 1945, como habrían sido cincuenta años antes, a finales del siglo XIX, es mejor no pensarlo. Así que no nos pueden extrañar las revueltas obreras de ese tiempo, ante el durísimo trabajo de más de 12 horas diarias, con salarios de miseria, vida en barracones insalubres, y obligatoria compra de comestibles en tiendas de las propias empresas. Da que pensar, ya sé que las comparaciones son odiosas, pero ser consciente de cómo han llegado a vivir nuestros bisabuelos, hace muy poco tiempo y como vivimos ahora y como nos quejamos por todo, es para reflexionar.
Si el Museo de la Minería del País Vasco tenía entre sus objetivos que no se olvidara esta forma de vida, que no se olvide el sacrificio y sufrimiento de miles de trabajadoras, trabajadores e incluso niños que sostuvieron la industrialización vasca, desde luego que lo han conseguido. Hay un antes y un después tras esta visita.



“CONCHA II” Y EKOETXEA MEATZALDEA
A muy pocos metros del Museo se encuentra la histórica mina “CONCHA II”, así con mayúsculas. No es para menos. Tremendo abismo abierto al cielo, sacrificando a todo un pueblo, a Gallarta, que tuvo que cambiar de emplazamiento, eso lo dice todo. De hecho lo pudimos ver en una maqueta del Museo, gracias a la cual imaginarte como era esa Gallarta antigua resultó más fácil.
Al borde de la Concha II, a la que pudimos acercarnos, y colgado prácticamente en el abismo, se puso en marcha la Ekoetxea Meatzaldea en 2020, en plena pandemia, aunque se inauguró en 2019. Pudimos acceder al interior y recorrer sus dependencias. Es un centro de educación y sensibilización ambiental iniciativa del Gobierno Vasco. Se construyó allí para aprovechar el valor patrimonial y paisajístico de la antigua explotación minera y su objetivo es conectar la memoria minera con la conciencia ambiental actual. Dispone de un espacio para conferencias con un enorme ventanal con vista a la mina, que impresiona.


LA ARBOLEDA. PASEO POR EL PARQUE DE ZUGAZTIETA.
Tras el Museo y la Concha II, nos fuimos a La Arboleda, que se encuentra a 6 km. escasos y como íbamos bien de tiempo, lo aprovechamos para dar una vuelta a pie por el entorno, una orografía fruto de la añeja actuación del pueblo minero en la naturaleza, generando bellas e inéditas imágenes para quienes no conocíamos el lugar. En el camino atravesamos el parque de Zugaztieta, y nos encontramos con el original Tenedor Gigante, que sobresale majestuoso por encima de la loma en la que se encuentra encallado. Una muestra escultórica fruto de la historia del hierro en la zona. La verdad es que pudimos disfrutar del paisaje, y la luz y la temperatura ayudaron sobremanera a ello. Llegamos contentos al restaurante.


Hay que decir, que en la segunda excursión, la del día 7, bastantes de los asistentes fueron hasta el centro de interpretación ambiental de las Peñas Negras, a la Ekoetxea Meatzaldea situada en terrenos pertenecientes a Ortuella. Esta y la de Gallarta, en la mina CONCHA II, son las dos sedes ambientales que tiene el G. Vasco en la zona minera. Con un tiempo excelente, como el que fue, los 2 km que separan Peñas Negras del restaurante Leon XIII fueron un paseo muy agradable, con vistas a las antiguas explotaciones y lagunas formadas con la actividad minera, que impactan y le otorgan una personalidad propia a la zona.
LA ARBOLEADA. RESTAURANTE LEON XIII.
Y desembarcamos en el Restaurante León XIII, nombre de Papa. Pues si, y motivo hay. Fue Papa 25 años, entre 1878 y 1903. Se preocupó por las condiciones de vida de los obreros en su encíclica “Rerum novarum” de 1891, donde “los ricos y patronos deben respetar la dignidad de las personas y dar a cada uno lo que sea justo, sin imponerles más trabajo del que puedan soportar sus fuerzas, ni de una clase que no esté conforme con su edad y su sexo”. Tras haber estado en el Museo y ser consciente de las horribles condiciones de vida de los mineros vizcainos en ese tiempo, no me sorprende que este Papa haya sido objeto de recuerdo, dando así nombre al restaurante.
Y la comida, una típica y copiosa alubiada, acompañada de sus habituales complementos y “sacramentos” y regada con un buen vino y postre, nos dejó a todos listos para continuar el viaje, un viaje a la Edad Media vizcaina, o casi.


EL CASTILLO DE MUÑATONES Y LOPE GARCÍA DE SALAZAR: UNA VENTANA AL SIGLO XV
Volvemos a Muskiz. Pegadito a las instalaciones de nuestra fallida Petronor, emerge con elegancia el Castillo de Muñatones, un lugar único en Bizkaia. No es una torre más, hemos tenido la suerte de visitar la única fortaleza de nuestro territorio que merece el nombre de castillo, con sus murallas exteriores y su posición estratégica junto al río Barbadún. Construido en el siglo XIV por Juan López de Salazar e Inés de Muñatones, fue centro de poder económico y militar, y hoy lo conservamos como Bien de Interés Cultural.
Tuvimos una guía local, que nos llevó por el interior de las murallas, el tiempo seguía siendo magnífico y facilitó muy mucho que se extendiera en explicaciones. Quedó la sensación de que esos tiempos fueron muy convulsos, y lo fueron, pero más si cabe en la propia familia de los García de Salazar. Tanto entramado de luchas y traiciones hace difícil extraer información para esta crónica del viaje, pero lo voy a intentar, apoyándome en mi afición bibliófila y orientando el texto a una visión historiográfica de Muñatones y los García de Salazar.

Lo más apasionante de este lugar es que está ligado a la vida de Lope García de Salazar (1399‑1476), uno de los personajes más importantes de la historia vizcaína. Lope fue un noble banderizo, protagonista de las luchas de linajes que marcaron el siglo XV. Su vida estuvo llena de violencia y traiciones, hasta el punto de que su propio hijo Juan lo mantuvo cautivo en esta torre de San Martín de Muñatones. Ese detalle, por sí solo, nos muestra lo convulso que era aquel tiempo, en el que incluso miembros de la misma familia se enfrentaban con dureza. Más tarde, Lope moriría en la Torre de Salazar de Portugalete, envenenado por sus hijos, lo que completa la tragedia de su destino.

Las Bienandanzas e Fortunas
Durante su cautiverio en Muñatones, Lope escribió su gran obra: Las Bienandanzas e Fortunas.
- Se trata de una crónica monumental de 25 libros, que abarca desde la creación del mundo hasta mediados del siglo XV.
- Es la primera gran crónica escrita de Bizkaia, y gracias a ella conocemos las guerras de bandos, las genealogías de linajes y aspectos de la vida cotidiana.
- El historiador Juan Manuel González Cembellín, uno de los mayores especialistas en esta materia, ha destacado que sin esta obra sería imposible reconstruir con detalle la historia social y política del País Vasco en el siglo XV. Nos aporta datos únicos sobre las casas torre, la nobleza rural y la cultura popular.

La edición facsímil de 1884
En el siglo XIX, cuando aún no existían técnicas modernas de reproducción, se decidió dar vida a un facsímil parcial de la obra bajo la dirección de Maximiliano Camarón, restaurador de la Biblioteca Nacional.
- Se imprimieron solo 200 ejemplares, en dos tintas (roja y marrón), sobre papel verjurado de gran calidad.
- La técnica combinó tipografía manual con planchas litográficas, imitando la caligrafía y los ornamentos del manuscrito medieval. La fidelidad al original dependía del pulso del grabador y del impresor.
- Fue un proceso lento y costoso, que exigía gran precisión artesanal, lo que hace de estos ejemplares una rareza bibliográfica y de mérito artístico.
Que en el siglo XIX se emprendiera un proyecto de tanta categoría demuestra el valor que se concedía al manuscrito original: se reconocía que las Bienandanzas e Fortunas eran una aportación histórica de primer orden para Bizkaia y el País Vasco. La edición facsímil fue, en sí misma, un homenaje al cronista y a la importancia de su obra.
En conclusión, el Castillo de Muñatones no es solo piedra y murallas: es el escenario donde Lope García de Salazar, prisionero de su propio hijo, escribió una obra que nos abre una ventana única al siglo XV. Su Bienandanzas e Fortunas nos permite entender mejor nuestro pasado, y la edición facsímil de 1884 nos recuerda el esfuerzo y el respeto con que se valoraba ya entonces el manuscrito original, consciente de su importancia para la historia de Bizkaia y del País Vasco.
Nuestra visita nos ha acercado a un personaje y a un lugar que son símbolos inseparables de la memoria vizcaína. Espero que este relato os ayude a valorar aún más lo que vimos juntos en Muñatones.
Y VUELTA A LA INTERMODAL. FIN DEL VIAJE.
Agotados tras escuchar la azarosa vida de los Salazar, con cuarenta minutos de retraso sobre el horario previsto, salimos hacia La Intermodal nuevamente. Llegamos a Bilbao sin mayores incidencias, nos despedimos los unos y unas de las otras y otros y nos fuimos cada uno a su “castillo”, donde esperamos que no nos encierren ni nos envenenen como al famoso Lope.
La verdad es que ésta ha sido una excursión inesperada, pero sinceramente, ha sido más enriquecedora de lo que pensaba, por lo que me puedo dar por satisfecho. Espero que algo parecido les haya sucedido a mis compañeras y compañeros de viaje, ya que no todos los días uno viaja en el tiempo, quinientos años nos separan entre Muñatones y las Minas vizcainas, quinientos años de historia de nuestros más cercanos ancestros, vizcainos todos ellos. Toda una odisea, y hemos salido vivos del envite. Ahí es nada.
Agur.
jl.aguirre
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