Comida anual de la Asociación (25-11-2025)

CHUBASCOS INTERMITENTES

Antes que nada, una clase de meteorología. No es lo mismo un chubasco que una precipitación intermitente. Aunque ambas caen del cielo en forma de lluvia, no son lo mismo. No debemos confundirlos.

Las precipitaciones son aquellas que no son continuas en la superficie terrestre, a pesar de que la nube que las origine sea más o menos continua. Durante su transcurso no hay claros entre las nubes. Tanto su principio como su final, no son bruscos.

Los chubascos empiezan y terminan bruscamente, y normalmente tienen variaciones rápidas en la intensidad de la precipitación. Las gotas de agua de los chubascos son más grandes que las que hay en otras formas de precipitaciones.

¿Está claro? Yo opino que lo que sufrimos el martes, día 25 de noviembre, fueron chubascos intermitentes, pero el que opine lo contrario, también tendrá razón. No fue el día ideal para salir de excursión, pero como José Cruz es del mismo Bilbao y los demás, también, acudimos a su llamada “o clock” y unos 50 asociados nos encontramos en la Plaza del Corazón de María para disfrutar de lo que nos había preparado con todo el cariño del que sólo él es capaz.

En mi caso, y como hago en otras ocasiones en que me tengo que acercar a San Antón y alrededores, me bajo del Metro en San Mamés y tomo el tranvía en Sabino Arana, montado y sentado en él puedo disfrutar, llueva o no llueva, en superficie, del Bilbao bonito y hermoso.

Para reunirme con los demás, me bajé en la parada del Mercado de la Ribera y atravesé el puente del mismo nombre, desde donde pude contemplar los carteles reivindicativos de los vecinos de Marzana, en protesta por los ruidos que originan los clientes de varios locales de hostelería en sus terrazas.

Y también, en mi caso, (pido perdón por focalizar sobre mi persona y prometo que no lo volveré a hacer) se daba un componente emocional muy fuerte porque asistí, en mi niñez, a ese Colegio del Corazón de María, estuve unos cuantos años en sus aulas y quería volver a entrar por aquel portón por el que tantas veces accedí a su interior. Por supuesto que su interior no era el mismo ni había hombres ensotanados esperándome. No sentí pena, era lo esperado. Sólo nostalgia.

A una señal de nuestro guía y pastor, nos dividimos en dos grupos más o menos uniformes en número. Unos nos fuimos hacia la antigua iglesia claretiana donde se alberga el Museo de las Reproducciones en la actualidad, y otros se fueron hacia las ruinas, de las que luego hablaremos, del convento franciscano hallado en las entrañas de “la jaula”, nombre con el que llamábamos los alumnos al patio enrejado que usábamos como recreo.

Aquí, en la iglesia desacralizada, sí que sufrí un shock por el cambio producido, aunque reconocí aquellas columnas con el mármol rojo de Ereño, aquellas vidrieras, algo menos la cúpula central que yo veía, habitualmente, desde el coro por pertenecer a la Escolanía del Colegio.

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Fachada del Museo de Reproducciones, antigua Iglesia Corazón de María

El Museo de Reproducciones Artísticas es uno de los más antiguos de la ciudad ya que se creó en 1927 con el objetivo de completar la oferta cultural de la villa y ayudar en el aprendizaje de los estudiantes de Bellas Artes.

Desde su fundación, el museo ha tenido diferentes sedes hasta recalar definitivamente en la Iglesia neogótica del Corazón de María. Este recinto proporciona una atmósfera especial a sus obras tal y como se aprecia en lo que fuera un templo donde se exhibe su exposición principal. Los impulsores de este Museo primaron desde el inicio la calidad de las obras que querían reproducir frente a la cantidad. Así, las primeras obras llegaron desde Madrid, entre ellas: el David de Verrochio, El Niño de la Espina, El Torso de Belvedere… posteriormente llegaron réplicas de museos europeos, como, por ejemplo, desde el Vaticano vino Laoconte y sus hijos o Apolo de Belveder, y desde el Louvre de Paris la Venus de Milo y la Victoria de Samotracia.

Para no alargarme mucho, se trata de uno de los museos más antiguos de la capital vizcaína, en el que se pueden descubrir obras de los grandes clásicos, de una extraordinaria calidad, cuyos originales están en los mejores museos de Europa. Como una imagen vale más que mil palabras, aquí dejo unas muestras de las obras que se exhiben, todas copias en escayola, pero con las medidas y los detalles exactos que tienen las obras originales. Sobresalientes.

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Victoria de Samotracia
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Moisés

El lugar está adaptado en un espacio muy abierto, con mucha luminosidad que le dan las vidrieras laterales y el lucernario colocado de manera muy estratégica, a la vez que los vitrales propios de la iglesia primitiva, que se han mantenido, junto al tono rojo naranja de las paredes, le dan un colorido espectacular.

Como no tuvimos guía que nos diera unas pequeñas explicaciones, Juan Carlos Ruiz de Villa, como hermano y sobrino de personajes relevantes de ese antiguo colegio, nos dio unas pequeñas pinceladas anecdóticas de lo que aquellos le contaron, y Javier Campo, como antiguo alumno, explicó cómo era entonces la distribución de la iglesia y la situación del coro y órgano.

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El pensativo.- Miguel Ángel
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Laocoonte y sus hijos

Inmediatamente después, hicimos un rápido relevo con el otro grupo, de igual o parecido número, dirigiéndonos hacia el cercano Yacimiento de la Plaza del Corazón de María. Aunque ya se tenían nociones de que allí había existido un Convento Franciscano y posteriormente, durante las Guerras Carlistas, el Cuartel del Príncipe Alfonso, no fue hasta el año 2006, en que se inició lo que iba a ser, simplemente, una remodelación de la plaza, cuando, al hacer unas catas, comenzaron a aparecer los vestigios arqueológicos.

Ante la importancia de los hallazgos, se continuaron las excavaciones que dieron como resultado el hallazgo de partes del Cuartel y del Convento, incluso algunas estructuras anteriores a éste. Ya en una 3ª fase, ampliaron el radio de acción, encontrando uno de los claustros (hubo dos) y la mayor parte de la iglesia. Aquí sí que tuvimos una guía que nos fue dando las explicaciones más oportunas sobre el lugar que estábamos viendo, apoyada por fotografías y planos de la época que nos sirvieron para entender mejor la situación.

No me voy a extender más, Sólo apuntar que merece la pena ir a verlo porque es parte de nuestra historia de la que tanto presumimos, con razón. Ese convento del cual vemos hoy las ruinas, dio nombre a la calle por ser una de los edificios religiosos más importantes de Bizkaia y porque sus personajes más relevantes de la época, la eligieron como lugar idóneo para su enterramiento, bien visible en la actualidad.

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Estado de las ruinas del antiguo cuartel con el pozo de agua en el medio.

Cuando salimos del lugar, el chubasco intermitente se había convertido en persistente. Caía como lo recordamos cuando éramos jóvenes, era “agua de Bilbao”, chaparrón intenso. Por lo que la mayoría tomamos la decisión, acertada, de bajar hasta el Mercado de la Ribera y allí tomar el tranvía que nos dejó en el “Euskalduna”, al lado del Hotel en cuyo restaurante íbamos a encontrarnos con el resto de los apuntados, a los que estrechamos la mano como a compañeros que no se han visto hace un tiempo, mientras tomábamos asiento para degustar un menú muy apropiado para el día gris que nos había correspondido.

Fuimos atendidos con prontitud y eficacia. No hubo apenas pausas entre plato y plato, y estos estaban en un estado perfecto para ser degustados como merecían. Fuimos 91 personas, en mesas redondas de a 8 por mesa, que pudimos saludar y relacionarnos con aquellos más conocidos porque fueron compañeros durante la vida laboral, y conocer a aquellos a los que en ella no tuvimos la oportunidad de serlo.

A los postres, el señor presidente de la Asociación nos dirigió unas palabras, fue breve, cuestión que le agradecimos, y se hizo la entrega de los premios del Concurso de Fotografía (aunque no soy experto, para eso ya tenemos a Javi Muñoz, me mojo y afirmo que este año con una calidad mucho mayor que años anteriores) y regalos sorteados “in situ”.

Como siempre, le doy las gracias al artífice de que este día haya sido posible (no le voy a hacer publicidad, que se crece), con el consejo de que puedo ofrecerle unas jaculatorias y oraciones a la Amatxu de Begoña, para que, en sucesivas ocasiones, nos premie, por ellas, con un mejor tiempo.

Un día gris, lluvioso y fresco. Unas visitas muy interesantes y desconocidas. Una reunión saludable. Un ágape gustoso. Una sobremesa animada. Un buen día.

©Javi Campo
28/11/2025

 

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