Por Jorge Ibor
POZNAN
Pasados unos días desde la salida de Gdansk visitando ciudades interesantes, volvemos al nivel superior, próximo a la excelencia.
En Poznan, además de la guía que nos acompañaba contamos con una local muy buena, punto favorable a añadir a una visita que merece la pena.
Su plaza del mercado, Stary Rynek, con su reloj que hay que ver a las 12.00, sus Iglesias, especialmente la de los Jesuitas que engaña en todo,
los cafés, algunos en patios interiores, las estatuas, cada una con su explicación y muchas dedicadas a las cabras, etc.,
además de la zona moderna (no actual) no se olvidan.
Por favor, a partir de ahora todo lo que se visite con mucha calma. Hay que disfrutarlo a tope. Hoy, 18 meses después, mis gratos recuerdos vienen a mi mente con intensidad.
Fruto de esta tranquilidad e intentando contar cosas distintas os comentos que cerca de la ciudad hay un lago artificial, empezado por los alemanes con presos y acabado con los rusos que se llama Lago de Malta. En una de sus orillas hay un par de atracciones (por supuesto montamos en las dos) y una pista de esquí entrañables.
También visitamos la fábrica de cerveza polaca Lech. Pagué la primada. Me dieron a probar un grano de lúpulo y me lo comí.
Dormimos la noche anterior a la visita.



