«Personajes del callejero de Getxo». – Introducción 1


INTRODUCIÓN

Un pueblo sin memoria histórica, sin información, sin conocer sus propios valores, su identidad, es campo muy apto para una colonización.
José Mª Jimeno Jurio

La rutina diaria posibilita el que contemplemos nuestro derredor sin percibir los valores positivos que con una mirada detenida, sin duda, hallaríamos. Nos cruzamos todos los días con las mismas personas sin que se despierte en nosotros la más mínima curiosidad sobre ellas. Inclusive nos saludamos fugazmente con personas a las que no conocemos especialmente y sólo hemos tenido un pequeño roce con ellos en toda nuestra existencia. Quiénes son, a qué se dedican, cuáles son sus inquietudes, qué les emociona, qué les entretiene, qué problemas tienen, son felices o desdichados, son de buen conformar o se sienten frustrados, qué aspiraciones tienen, etc…

Igual nos pasa con los edificios de nuestro entorno, tengan la valía y significación que tengan, por vistos, ya no nos llaman la atención. A pesar de ello, todos experimentamos en algún momento, la necesidad de aprender a mirar y ver, a examinar de nuevo las cosas, a renovar nuestra capacidad de análisis y, por qué no decirlo, de admiración y asombro. ¡Cuántas veces hemos oído hablar, sin saber a qué se refieren, del goce estético que se puede llegar a experimentar ante la contemplación de un edificio imponente o una obra de arte que nos aviva sentimientos y emociones!

Incluso las cosas del día a día como coger el Metro, el autobús, nuestro coche particular, ya es algo tan rutinario que no nos hacemos la pregunta: ¿Quién ha diseñado o trazado el Metro, quién dio forma a la casa de Lezama Leguizamón, quién delineó las calles de nuestro pueblo, a quién se le ocurrió poner en medio de Ereaga un balneario, porqué Neguri es un lugar tan exclusivo y privilegiado? Muchas preguntas que no nos hacemos porque la vida actual, de velocidad vertiginosa, no nos permite hacer un parón para formularlas. Pero hay una frase leída en algún lado y que hago mía: “La historia es mucho más excitante cuanto más te acercas a ella”. El historiador José Mª Jimeno Jurio en una conferencia expuesta en el 2001 en Estella, dijo: “El pueblo que desconoce su pasado, los rasgos fundamentales de su personalidad, es una marioneta que cualquiera puede manejar a su antojo”.

La memoria permanece dormida, matando el tiempo y, en gran medida, por desidia personal. El deseo de recordar y entregar esa memoria a los demás para que no se pierda, sentir que el pasado ha echado raíces de las que está brotando un árbol con las hojas nuevas del futuro, es lo que nos ha impulsado a trabajar en la senda de poner en orden las vivencias ajenas, hacerlas nuestras y, de ese modo, que recobren la vida para darles una presencia más duradera. La existencia y energía de estas personas que nos hemos propuesto retratar nos han hecho sentirnos más cerca del pueblo en el que habitamos, conocer el carácter de sus gentes más a fondo y distinguir mejor aquello que le diferencia de los demás por encima de las bonitas postales de su costa o esplendorosos palacetes que le circundan. A un pueblo se le define por su historia, sus gentes y, por qué no, por sus mitos y leyendas aunque éstas sólo sean ya, una placa en la pared de sus calles.

Si alguien te pregunta: ¿De dónde eres? Una gran mayoría contestará diciendo el nombre de la población en donde ha nacido, y por lo general, le guardará un gran cariño. Por contra, hay quien defiende que, sin hacer caer en el olvido el lugar de nacimiento, merece más afecto personal el lugar que ha elegido para vivir, porque es decisión propia y su lugar de nacimiento, no. Con el transcurso de los años las personas se van identificando cada vez más con su lugar de residencia sin arrinconar el recuerdo de su pasado. Quien ha tenido la deferencia de elegir Getxo para vivir, siempre tendrá la sensación de que ha elegido bien.

Todos conocemos cuál es nuestro domicilio, quizá en una calle que, en muchos casos, tiene Nombre y Apellido. En este Municipio hay unas 340 calles y algo más de 70 están dedicadas a personas. Pero ¿sabemos quién era ese Señor@? ¿En qué época vivió, qué vicisitudes pasó, qué le hizo merecedor de que nuestra calle lleve su nombre? Todos sabemos quién es el Lehendakari Aguirre, Cristóbal Colón, José María Iparraguirre, pero, yo te pregunto, querido lector: ¿Sabes quién era el Obispo Etxeandía, el General Echagüe, el Caddie Carlos, Carlos Häes, Nizeto de Urquizu o Juan Bautista Zabala?

Este libro de biografías, semblanzas biográficas más bien, aspiran a ser un compendio de todas las calles con nombre que han sido parte importantes en el devenir de nuestra historia local, provocadas para evitar caer en la ociosidad y por la curiosidad que uno tiene hacia lo más cercano y por ello más proclive a ser desconocido y descubierto. Este repaso no pretende ser exhaustivo con cada personaje, no es esa nuestra intención ya que en muchos casos ya tienen biografías completas de plumas más experimentadas y expertas, sino que trata de llenar este hueco en la memoria colectiva de nuestro pueblo. Se trata de una labor divulgativa que intenta crear un espacio de resistencia contra el olvido, aprovechando este nuestro callejero para desgranar los lances más relevantes que han materializado esas personas con nombre y apellido, que tuvieron algo que ver con este mismo lugar en el que vivimos, para estar en él. Pero no son más que una semblanza con el fin de poner en valor su figura. Y con ella trataremos de confeccionar un retrato conjunto de una época específica de un pueblo muy concreto.

Mi trabajo ha consistido en hacer una sinopsis de trabajos anteriores sobre personajes fascinantes todos ellos, sin ahondar tanto como para darle el nombre pretencioso de biografía completa, ni siquiera panegírico porque no están escritos en tono elogioso o laudatorio. Sin olvidar que tiene que haber una buena investigación, archivos institucionales o familiares, bibliotecas, hemerotecas, bibliografía… porque son los vacíos de la historia o los puntos contradictorios del relato los que la hacen sugestiva y la intriga es más interesante que la evidencia ya disponible. Por otro lado, en ocasiones, los historiadores tienen que utilizar la hipótesis más verosímil sobre unos hechos de los que no hay una constancia cierta. También, en alguna ocasión y con la inestimable ayuda de los familiares, hemos tenido que echar mano de la conjetura más probable para poder llenar los huecos ocultos, desconocidos o inexplorados de toda una vida.

Que el lector no busque un orden lógico, pues no lo tiene. Lo hemos hecho deliberadamente. Desde el primer momento nos propusimos que los personajes fluyesen tal cual venían a nuestra mente o según repasásemos cualquier callejero puesto a nuestra disposición por los distintos medios o fuese descubierto en cualquier biblioteca. En algunos momentos hemos dudado si darle una estructura alineada con el alfabeto, o por barrios definidos, decidiendo al final que es mucho mejor que el lector se convierta en una parte más activa, buscando por sí mismo el personaje que más le sugiera.

Además de los hechos, nos vamos a fijar, sobre todo, en dos aspectos en los cuales quiero incidir sobremanera y que entiendo tienen que ser lo que más nos interese: La personalidad o forma de ser del individuo y su relación con nuestro Municipio. Gustavo Adolfo Bécquer nos suena como poeta, pero ¿estuvo alguna vez en Getxo?, el Tenor Constantino ¿nació en Getxo realmente como se cuenta?, ¿cantó el Lehendakari Aguirre en el “Biotz-Alai”?, ¿está demostrado que el “Gernikako Arbola” fuese compuesto por el bardo universal Iparraguirre?, ¿ quién era el Marqués del Real Socorro y a qué dedicó su vida?, ¿quién era la Novia de Salcedo?, ¿fue Manuel Mª Smith quién diseñó el Campo del viejo y extinto San Mamés?, ¿cuál era el verdadero apellido de Juan Sebastián Elcano?, ¿la calle Andrés Isasi está dedicada en realidad al músico que da nombre al Conservatorio actual de Las Arenas?, ¿de dónde procede la palabra “guiri”?, ¿a quién se le ocurrió la idea de levantar un barrio como Neguri?, ¿quiénes fueron (los Aguirre) los primigenios solicitantes de la desanexión de Las Arenas y porqué la solicitaban? ¿Dónde consiguió su fortuna Juan Bautista Zabala que 100 años después sigue permitiendo ayudar en las costas de sus estudios a muchos niños algorteños? ¿hubo algún miembro de nuestra comunidad antepasada que hizo su fortuna con algo que hoy nos repugnaría como es el tráfico de esclavos?

Esperamos dar cumplida respuesta a estas preguntas y a otras muchas que de seguro nos hacemos sobre el nombre que lleva nuestra calle siempre teniendo claro que trataremos de no pervertir ni enmascarar la información que recopilemos de las más diversas fuentes, archivísticas o bibliográficas. Desarrollaremos los datos lo más fielmente posible aunque sepamos que cometeremos más de un error, más por omisión que otra cosa. Nos hemos basado, fundamentalmente, en lo escrito anteriormente sobre ellos aunque no siempre se ajuste a la verdad, siguiendo varias líneas de investigación que no haga fiable lo primero que se encuentra en las redes sociales, sino buscando, con el máximo rigor que se puede encontrar en la historia los aspectos diferenciadores de estos personajes del callejero de Getxo.

No quiero pasar por alto a los verdaderos protagonistas de esta historia. Todos, y digo todos, los nombres de nuestro callejero, tienen suficientes méritos para estar en él, por una causa u otra. Me he encontrado personalidades de todo punto interesantes, desde Santos casi actuales hasta próceres de la política, financieros innovadores hasta príncipes de las letras, desde personas anónimas hasta descubridores del Nuevo Mundo, abogados, médicos, pintores, militares, músicos, comerciantes e incluso deportistas. Todos ellos me han llamado la atención por su singularidad. La mayoría se distinguen por sus ansias emprendedoras e innovadoras pero hay alguno, no precisamente de los más famosos, que ha dejado huella en nosotros, quizá porque hasta ahora no habíamos ahondado suficientemente en su imagen pública y privada. Es una lástima que en el siglo XXI, época de libertades, no podamos aceptar la singularidad de la gente que es abiertamente única. Quizá sea porque no podemos soportar que la genialidad, de cualquier tipo, se perpetúa sin tener una explicación que nos llene o satisfaga.

Algún lector avezado me podrá decir que en este listado faltan muchos nombres y efectivamente es así. Pero igual que el huevo y la gallina, ¿quién fue antes? ¿El apellido para ponerle nombre al caserío, o el nombre del caserío con el que se le distinguía al señor del mismo? Por ejemplo, Domingo de Díliz (1663), Francisco de Píñaga (1667), Antonio de Gobela (1764), Pedro de Basaldúa (1759), Juan de Alango (1562), San Juan de Arrigúnaga (1651), Miguel de Hormaza (1609), todos ellos fueron Mayordomos de Fábrica, Telletxe, Salsidu, Aretxeta (caserío de 1617), etc..Consideramos que el apellido es un topónimo, que era signo de distinción tener el nombre de la casa o vivienda como apelativo o darle a la vivienda el nombre que su dueño tenía como apellido, y por lo tanto no nos hemos inmiscuido en estos andurriales que darían para otro libro. Tampoco voy a meterme en aquellos nombres que rememoran advocaciones marianas como “El Carmen”, “Las Mercedes”, “Andra Mari”, “Begoña”.

Ha sido, al menos para mí, un hallazgo sorprendente el conocer cómo era la Ría hace no más de 130 años que en Historia no es nada, pero que en nuestro Municipio señala un antes y un después. En 1825 los habitantes de lo que hoy llamamos Las Arenas eran 23, treinta y cinco años más tarde, en 1860, eran 36, pero cuarenta años después en 1900, eran 1411 habitantes. ¿Qué sucedió para que se diese esa eclosión y se erigiese en protagonista de un nuevo impulso urbanizador? ¿Por qué, en su configuración, debía tener diferencias tan significativas y evidentes con respecto a Andra Mari y Algorta? Para todo ello habrá respuestas a través de las acciones de personajes originales, innovadores e inversionistas sin miedo que apostaron fuerte, en muchas ocasiones teniendo como oponentes al propio Estado e incluso al mismísimo Consistorio getxotarra.

Vaya mi homenaje a todos ellos y mi agradecimiento a cuantos de una u otra manera me han ayudado en esta tarea. Archivo del Ayuntamiento de Getxo, Bibliotecas Municipales de Algorta, a Gloria Lara y compañeros de la Biblioteca Foral de Bilbao, Biblioteca del Museo de Bellas Artes de Bilbao, familiares del Dr. Pedro Bilbao y herederos, D. Iñigo Sainz de Incháustegui, esposa e hijos de Gabriel Ramos Uranga, el hijo del arquitecto municipal Miguel Beascoa, Itziar, la nieta de D.José Mª Basterra Ortiz, la encantadora Rosario Areilza, Edurne Garaizar, nieta de Batxi Uríbarri, Tomás Guzmán y Peli Olábarri, Luis Vallejo Chalbaud, Manuel Valdés y Colón de Carvajal, Javier Chávarri, las fascinantes hermanas Mª Josefa y Conchita Prado y su amabilísima prima Sofía Smith, sobrina del famoso arquitecto Manuel Mª Smith, Elena Arroyo y sus dos compañeros en el Archivo de la Fundación BBVA que tanto han facilitado mi labor investigadora, gentes de todo tipo y condición como el exalcalde Urretxua, un dechado de sabiduría y memoria, el miembro de Euskaltzaindía Mikel Gorrotxategi que tanto ha colaborado con sus toponímicos, el oficiante del Blog Getxosarri , Karla Llano, al que he abordado por la calle para hacerle más de una pregunta hasta ese momento sin respuesta, a los autores en los que me he basado, la mayoría poco conocidos o como el Trinitario P. Zabala y su gran Historia de Getxo, fuente de inspiración, o José Mª Beaskoetxea que tanto ha escrito sobre Getxo y al que todos deberíamos leer para conocer la realidad de nuestro pasado, en los que me he basado para plasmar en unas cuartillas este trabajo. A todos ellos, inclusive a los que se me hayan olvidado, gracias.

No quiero dejar pasar por alto la enorme desigualdad entre las calles en reconocimiento de hombres sobre las que homenajean a las mujeres. Casi todas ellas, santas. Tiene que haber, y de hecho los hay, personajes femeninos en nuestro acervo popular, dignos de una placa que nos sirva de evocación constante. Animo a las gentes de nuestro pueblo, Getxo, a plantear al Ayuntamiento aquellos nombres “en femenino” que cada cual considere con méritos suficientes. Seguro que haberlas, haylas.

Javier Campo Esteban


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Una idea sobre “«Personajes del callejero de Getxo». – Introducción