Excursión a Azpeitia – Santuario de Loyola – Museo de Ferrocarril y Sidrería Añota

El pasado día 14 de febrero realizamos la excursión programada a la Sidrería Añota en Azpeitia para disfrutar de un día espléndido lleno de actividades. A las 8h30 y con una organización extraordinaria se llenaron los dos autobuses con las 108 personas inscritas y partimos, desde Bilbao hacia Azpeitia, previa parada técnica en Durango para recoger a tres compañeros y continuar la marcha hasta el Santuario de Loyola.

Con objeto de amenizarnos el viaje, nuestro compañero Javi Campo nos contó la historia del Órgano de la Basílica y de las tres piezas que posteriormente tocaría en la Iglesia, así mismo nos entregaron una hoja con el texto de la canción de San Ignacio de Loyola para poder ensayar en el autobús y luego cantarlo en la Iglesia acompañados del órgano por él mismo o Itziar Urbieta (Organista del Santuario). El ensayo no salió muy fino, pero confiamos en el organista para disimular los fallos. Sobre las 9 h 40 llegamos y rápidamente nos tomamos el desayuno según lo previsto para coger fuerzas para iniciar el recorrido.

A las 10 de la mañana iniciamos la visita al Santuario de Loyola, Javi Campo nos deleitó con las obras que tenía preparadas que fueron ejecutadas con un alto nivel, y fueron del agrado de los presentes, según los comentarios escuchados, a pesar de su modestia al considerarse un organista de segunda, mi más cordial felicitación. No puedo decir lo mismo del resto del personal, ya que el canto a San Ignacio no salió muy decente a pesar del ensayo del bus y la buena voluntad del organista. Posteriormente, el Jesuita encargado del Santuario, antiguo profesor del Colegio de Jesuitas de Indautxu de donde guardaba buenos recuerdos, nos dio la bienvenida.

BHMI1147El guía procedió a explicarnos la historia del santuario de estilo Barroco y Churrigueresco en su interior, que fue construido (1688 – 1888) junto a la casa natal de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, cuyo nombre era Iñigo López de Loyola, hijo de Beltrán Yáñez de Loyola, VIII señor de la Casa de Loyola, cabeza de los oñacinos. El edificio se inauguró el 31 de julio de 1738, fiesta de San Ignacio. Toda la obra, en la que trabajaron hasta 600 canteros, se realizó a base de grandes bloques de mármol extraídos del monte Izarraitz.

Posteriormente visitamos la casa donde nació y nos contaron cómo era su vida y como en mayo de 1521, cuando era soldado, cayó herido en combate en la Batalla de Pamplona frente a un contingente de navarros y franceses que apoyaba el reinado de Enrique II de Navarra. ​ Este hecho sería determinante en su vida, pues la lectura durante su convalecencia de libros religiosos lo llevaría a profundizar en la fe católica y a la imitación de los santos. Así que ya estando sano se propuso peregrinar a Jerusalén. A su vuelta de Tierra Santa, comenzó sus estudios y a dedicarse a la predicación, basándose en el método de sus ejercicios espirituales. Más tarde, fundó la Compañía de Jesús. Estuvo quince años al frente de la Compañía de Jesús como general, permaneciendo en Roma. Murió el 31 de julio de 1556.

Tras un recorrido por la casa con ilustraciones y comentarios de la situación actual del santuario, abandonamos el edificio y nos dirigimos al autobús para continuar el viaje hasta el centro del pueblo de Azpeitia para acudir al Museo del Ferrocarril.

Una vez en el Museo nos dieron un billete para poder acceder al andén, donde fuimos recibidos por el personal del museo y acomodados en el tren de vapor e iniciar el viaje desde Azpeitia a Lasao, 5 km de recorrido por el trayecto del tren del Urola, que salía  de Zumarraga y recorría todos los pueblos hasta Zumaia, pudimos disfrutar de las vistas del valle  y cruzar el río Urola en varias ocasiones a lo largo del trayecto, rememorando con risitas los túneles sin luz  y los vagones con los asientos de madera que nos llevaron a nuestra infancia, una vez en Lasao, Juanjo Olaizola,  director del museo y maquinista, nos explicó  la historia de las máquinas a vapor y de la construcción del ferrocarril de Gernika a Bermeo, antes de cambiar de vía e iniciar el regreso al museo en el humeante tren de vapor, algunos curiosos disfrutaron del WC del tren antiguo que llevaba incorporado un desagradable recuerdo, eso sí de pega.

De nuevo en el museo realizamos una visita a los talleres y naves donde se mantienen en perfecto estado de conservación más de 60 vehículos totalmente restaurados y en funcionamiento, locomotoras a vapor, tranvías urbanos, vagones de pasajeros y mercancía, trolebuses, un camión de los bomberos marca Magirus de 1922 de la ciudad de San Sebastián, motos y hasta un seat 600 E funcionando.

Para el que no lo conozca merece la pena darse una vuelta y recordar el pasado.

EQAR9187Terminada la visita al Museo a las 14 horas nos trasladamos hasta la sidrería Añota, donde tras la foto de grupo disfrutamos de las vistas del pueblo de Azpeitia y las bellas montañas del Xoxote y Erlo que las rodean, antes de sentarnos a la mesa y comenzar a disfrutar del menú y del buen ambiente que se vivía. Al grito de Txotx de Juan Mari, iniciamos los viajes a las kupelas en función de la sed de cada uno.

El menú fue el que figuraba en el programa y como siempre la chuleta según la que te ha tocado, pues bien, regular o vaya vd a saber, la calidad del género en su conjunto fue en mi opinión de un notable, pero el servicio y organización a la hora de los cafés muy deficiente; después de unos cánticos abandonamos el local.

FAAE0513Siguiendo el programa nos dirigimos andando acompañados por la guía hasta la ermita de Nuestra Señora de Elosiaga, donde nos esperaba un vecino del pueblo con la llave, tras la explicación del retablo de la ermita dedicada a Santa Lucía y las costumbres de la zona, donde se reúnen en la fiesta de la patrona para bendecir a los animales etc. antes de la romería. Se celebran misas una vez al mes, permaneciendo cerrada el resto de los días. En el interior los amigos de un compañero que son componentes de un coro musical nos deleitaron con una bonita canción. Regreso al autobús y mientras llegaba el personal, el público solicitó de nuevo a los componentes del coro nuevas canciones antes de partir a la visita del pueblo de Azpeitia después de unos grandes aplausos por las bonitas canciones.

Una vez en el pueblo la guía nos dio un paseo por el centro visitando varios edificios como la casa Torre Emparan, el edificio más antiguo de Azpeitia donde se encuentra la oficina de Información y turismo, la Iglesia de San Sebastián de Soriasu, en su interior se conserva la pila bautismal de San Ignacio de Loyola. El Palacio Basozal, El Lavadero construido en 1842.

Ya solo quedaba volver al autobús para regresar a Bilbao, dando por terminada la excursión que ha superado con creces toda expectativa, mis felicitaciones a los organizadores.

Un saludo.

Javi Guerrero

 

 

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