CALLE SAN FRANCISCO (parte 1)


CIMA DEL MONTE PAGASARRI

 

Autor:
Juan Carlos Ruiz de Villa, nació en lo que hoy en día es el Hotel Indautxu en Bilbao,  en el año 1950 de nuestro Señor, ciudad con la que  siempre se ha sentido vinculado estrechamente y a la que quiere  con todo el cariño del mundo,  de igual modo  que a su monte más emblemático el Pagasarri,  a su fuente  Tarín y al mítico Gnomo Tarín que habita en los alrededores de la misma, a los que subirá a visitar siempre y cuando el tiempo libre y sus rodillas se lo permitan.

De igual modo ese sentimiento lo tiene con el Camino de Santiago, que le devuelve a la vida cada vez que su espíritu flojea.

 

 

WOODY ALLEN

Miéntame: cite un inconveniente de ser rico.

COHN – BENDIT

Te quedas sin conocer la gente estupenda que va en bicicleta.

 

PROLOGO

“San Francisco”, no pretende otra cosa  que narrar de una forma breve y sencilla la historia de un barrio de todos muy oído pero de muy pocos conocido.  Contar lo que fue su desarrollo, sus gentes, su vida y sobre todo describir como la desidia y la dejadez de unos pocos lo han convertido en un barrio marginado y de marginados, donde hoy en día imperan las drogas, la prostitución el racismo y un largo etcétera, en el mismísimo corazón de Bilbao.  Para acabar con la falta de información  que sobre el mismo se tiene, así como hacer ver a la gente la verdadera realidad de lo que un día fue este barrio bilbaíno.

 

SAN FRANCISCO

Lo que hoy en día se ha convertido en un barrio –al que los más ignorantes llaman con gran descaro y atrevimiento “El barrio chino” o Las Cortes (después hablaré también de ello) olvidado y dejado de la mano de nuestras autoridades, dando entrada y cabida a todo tipo de gente: traficantes de droga, prostitución, etc., dejando caerse las casas una a una, para que, con el tiempo, algún especulador, constructoras, etc. compren los terrenos y después construyan grandes, o pequeñas urbanizaciones de casas, chalets, etc.  Y llenarse los bolsillos a manos llenas. Este barrió de Bilbao al que algunos de nuestros políticos han dejado destruirse y con ello marcharse  a cientos de personas. Es el que por otra parte han cantado, cantan en sus canciones y dicen en sus discursos.

Es el Bilbao de Atxuri, San Antón, San Francisco, Conde Mirasol, Bailén, Dos de Mayo, Hernani, General Castillo, Puente de la Merced. (A quién se le ocurre hacer de una iglesia declarada monumento histórico una sala de conciertos de Rock y denominarla Bilbo Rock).  La Iglesia fue construida en 1675 para atender a la redención de cautivos y Perteneció al antiguo Convento de Clausura de las Madres Mercedarias. La iglesia era preciosa y tenía un coro muy bonito. La sacristía, muy pequeña, pero con algo que la hacía distinta y muy familiar con torno incluido, a través del cual las monjas te hablaban o suministraban las cosas que se pedían. Durante un tiempo más o menos largo, se vieron salir monjas enfermas; parece que el motivo era la falta de alimentos, la desnutrición: no generaban recursos propios suficientes para abastecerse y enfermaban.  A la vista de los hechos que acontecían, el Papa extendió una bula por la cual, a pesar de ser de clausura, les autorizaba a dar clases. Entonces las monjas convirtieron parte del convento en colegio, llamándose La Merced.  Más tarde fue trasladado a Lujua y las monjas que eligieron seguir haciendo vida contemplativa formaron una nueva comunidad en Noja, Cantabria.  Siendo Madre Superiora del nuevo convento la Madre Josefina Legarreta, nacida en Bilbao y antigua alumna del colegio de la Merced de la Naja.

También tuvo su sede en el colegio,  La Cofradía de La Merced, el 11 de septiembre de 1943 es aprobada canónicamente por el Obispo de Vitoria.

A partir de 1944 participa en las procesiones, siendo la primera cofradía que introdujo  la música en la Semana Santa Bilbaína. .

El Viernes Santo, durante la procesión del silencio, al bajar por la calle Zabalbide, paraba enfrente de la cárcel de Larrínaga y liberaban un preso, entre los de mejor comportamiento. Posteriormente esta facultad que tenía la cofradía le fue suprimida en el año 1970 Otras cofradías del territorio nacional siguen teniendo esta prerrogativa, que aquí se anuló.

Al trasladar el colegio a Lujua, la sede de la cofradía pasó a la iglesia de San Nicolás, donde tiene su Paso principal en el altar izquierdo: la Piedad, de Juan Pascual de Mena, esta escultura  data del año 1756 y es una de las imágenes más antiguas, bonitas y de valor incalculable  de la Villa de Bilbao.

San Francisco fue hasta hace pocos años, junto con el Casco Viejo, el Bilbao típico, el que tenía un comercio más grande y variopinto, que empezaba en Atxuri y terminaba en el puente de Cantalojas. El de las gabardinas del Bocho en San Francisco 28, o sea, Gabardinas Muro. También estaban For, Calzados La Palma, La Barata, con Manuel Cedrún, padre  y Manolito el hijo, para quienes el cliente era siempre lo primero y  donde aparte de ropa normal de vestir se vendía aquella otra de color gris que usaban entonces los trabajadores de la construcción o de Obras Públicas, los pantalones blancos de albañil, los buzos azules de mecánicos, etc. Y tantos otros, como Butí, la primera tienda Pret a Porter a gran escala de Vizcaya, mucho antes que el Corte Ingles, Cortefiel y no digamos los hipermercados como Max Center, Bilbondo y Artea, por citar algunos.  Butí fue una de las primeras empresas que utilizó el marketing en Vizcaya, aunque lo hizo de una forma consciente/inconsciente;  la verdad es que el negocio fue  un éxito de ventas y sus beneficios crecieron enormemente.  Fue la primera tienda  que junto a sus gabardinas colocó unas baterías de cocina en el escaparate con el reclamo de “por cada gabardina que compre, le regalamos una batería de cocina”. A estas primeras promociones de marketing les siguieron otras muchas, todas con gran éxito de público y ventas.

El dueño de estos Almacenes era un señor, más bien bajo,  calvo y regordete, siempre bien vestido…  Antes había sido sastre y parece ser que bueno.  Le encantaba que la gente le adulase; los proveedores sobre todo, lo hacían con gran maestría.  Cuando iban a venderle un tipo de prenda, un abrigo por ejemplo, había veces que Don Enrique se lo probaba para ver cómo le quedaba y ver su posible salida en ventas. Entonces empezaba el ¡qué bien le sienta, Don Enrique, que ni pintado, parece hecho a medida para usted! Y a los empleados, que lo estaban viendo, se les salían los ojos de las orbitas, no dando crédito a tanto desatino.  No porque le quedase bien o mal, si no por el peloteo descarado al que le sometían y al que él se dejaba muy a gusto. El hombre hecho a sí mismo, siempre muy serio, le gustaba mandar y ser obedecido, alguna que otra vez solía rectificar y echar marcha atrás,  parecía buena persona. 

El alma de la tienda era la encargada, Florita; ella compraba a los proveedores, organizaba a los dependientes de la tienda, se ocupaba de las  tres secciones Señora, Caballero y Niño, hablaba con Don Enrique y trazaba las líneas de venta. Trabajaba montones de horas, desde la mañana a la noche, sin descanso,  con un carácter fuerte para enfrentarse a todo aquel mundo de proveedores, vendedores, clientes y jefes, etc.  Una gran mujer.  Solía decir: “como te vean, te tratarán”.

(continuará)

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