VERGÜENZA

No llevaba demasiado tiempo trabajando con las oficinas de Expansión. La finalidad de una de mis rondas de visitas por dichas oficinas era acelerar la contratación de productos más rentables en detrimento de los menos.

Es decir, más planes de pensiones (EPSV aquí) y fondos de inversión en lugar de tantos depósitos a plazo.

En una oficina, uno de los compañeros ya jubilados y afiliados a nuestro colectivo, me soltó en medio de la reunión:

  • Jorge, yo estoy en contra de la venta de Fondos. Mis sentimientos me impiden apoyar productos poco transparentes.

Eso no frenó la presentación ni las instrucciones que eran claras. Y se contrataron, como debe ser.

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Hoy me he decidido a escribir sobre la vergüenza que no tengo, que no tenemos, la que tapo, la que tapamos, la que disimulo y disimulamos.

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Somos parte del primer mundo. Somos parte de la parte de la humanidad más rica. Somos parte de los más ricos de esa parte más rica. Somos privilegiados dentro de los privilegiados.

Tenemos ahorros. Tenemos ganas de seguir siendo privilegiados. De que nuestros hijos y nietos tengan una ayuda en su futuro. Tenemos necesidad de que esos ahorros tengan rentabilidad.

Y el banco que los gestiona también para tener al cliente contento y para cobrar más comisiones.

Por ello, cuando vemos la situación de nuestros fondos de inversión, de nuestros fondos de pensiones – esos productos que una mayoría de la humanidad no tiene ni sabe lo que es – lo primero que hacemos, que hago, es fijarnos en su rentabilidad.

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Me pregunto: ¿cuántos de nosotros sabemos en que invierten nuestros Fondos de Inversión o de Pensiones?

Casi nadie sabe en qué tipo de deuda invierten directamente. Qué gobiernos o empresas están detrás.

No sabemos si es deuda de gobiernos mínimamente limpios o son de los que explotan y/o matan ciudadanos indefensos. O si son gobiernos que protegen a quienes especulan con los alimentos, el agua o cualquier otro producto esencial para vivir. No sabemos nada o casi nada. Como mucho que parece una deuda segura y rentable.

Tampoco sabemos de deuda de las empresas ni de las titulares de acciones, si son empresas que invierten en productos rechazables, en armamento o en pesticidas tóxicos, directa o indirectamente, si explotan a los trabajadores, niños o mayores, en su proceso de fabricación.

Pero todo esto se complica cuando esos fondos invierten en otros fondos. Fondos que no sabemos lo que hacen o preferimos no saberlo, que invierten en empresas para “sanearlas” y luego venderlas por mucho más de lo que les costaron, aunque sea a costa de los trabajadores. O de los fondos alternativos, ejemplo de oscuridad permanente.

Los Fondos y sus gestores (les va el beneficio y el sueldo en ello) invierten en lo rentable, si, en lo rentable, rentabilidad que veremos reflejada en el incremento de su valor patrimonial.

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Vergüenza, si vergüenza.

Hablamos mucho, decimos mucho, pero ahí seguimos, mirando todos los meses la rentabilidad, pidiendo explicaciones a los gestores del banco cuando nuestros fondos no rinden lo que esperamos, lo que ambicionamos, aunque esa rentabilidad supere el IPC.

Vergüenza porque yo, después de escribir esto, después de reflexionar sobre Líbano, Irán, Ucrania, Somalia, el hambre, las armas, el mal reparto social, después de lamentarme por lo que he visto o leído en medios de comunicación, después de confirmar que soy un privilegiado, después de saber que los fondos son un instrumento perverso, después de todo…

VOY A MIRAR EL DOCUMENTO QUE ACABO DE RECIBIR CON LA RENTABILIDAD DE MI FONDO DE PENSIONES, VOY A OLVIDAR LO ESCRITO MÁS ARRIBA Y ME VOY A RECONFORTAR PENSANDO EN LO BIEN QUE VA Y, SI ACASO, VOY A APORTAR ALGO MÁS A ESA ONG QUE ME CAE TAN BIEN.

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¿Vergüenza? ¿De qué? Si es mi dinero y me lo he ganado limpiamente, no como algunos (o muchos) de multimillonarios que hay en el mundo.

¿Vergüenza? ¿Porqué? Si yo no tengo poder para parar esas cosas.

¿Vergüenza? A ver si leo un poco menos la prensa.

¿Vergüenza? Hombre, Jorge, no seas demagogo.

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Ah, no quiero que se me olvide: lo de dar dinero a una ONG lo dejo para otro momento que ahora me voy a tomar un vino con mis compañeros. Y hoy con pintxo que mi Fondo de Pensiones ha ido mejor de lo que esperaba.

Jorge Ibor
Abril de 2026

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