MANDALAY


myanmar-50Ciudad situada a unos 500 km. al norte de Yangon. Por carretera o ferrocarril hay más de 700 km.

Tiene una población oficial de alrededor de 1.250.000 de habitantes si bien se estima que en realidad son más de 3.000.000 ya que, por una parte, los censos son antiguos y poco fiables y, por otra, hay un número muy elevado de ilegales, básicamente chinos, según nos contó nuestro apreciado guía.

Como he mencionado, fue la capital de Birmania hasta que los ingleses la trasladaron a Yangon (Rangún).

En el trayecto desde el aeropuerto hasta el centro, por una irregular y recta carretera de doble carril en cada sentido, separada por lo que podría haber sido un jardín, el guía nos comentó que íbamos a notar el cambio de método de transporte ciudadano: si en Yangon no estaba permitido el uso de motocicletas, a partir de ahora esta iba a ser la forma más habitual de trasladarse, especialmente en Mandalay,

Según San Yu en esta ciudad se supera el millón de unidades incluyendo las que utilizan los no censados y los que viven en las cercanías. La mayoría son de fabricación china, baratas (entre 300 y 350€), ruidosas y muy contaminantes. Su baja calidad hace que no duren demasiado.

myanmar-51El tráfico es terrible. Todo vale y los vehículos de cualquier clase están cruzándose constantemente, especialmente las motos que pueden incluso venir de frente. Lo que ocurre en los cruces de calles es de locos. Aquí más que en ningún otro sitio, cuenta con ventaja para pasar el más grande y a igualdad de tamaño el primero que mete el morro. Todo esto sin intermitentes y dentro de un concierto de claxon. Y si sales a los alrededores todavía peor ya que, recordemos, a este caos se unen los carros de bueyes que no respetan nada.

Por supuesto, los pocos pasos de peatones señalizados no sirven para gran cosa y en las pocas intersecciones de calles que hay reguladas por semáforos casi es más peligroso cruzarlos en verde que en rojo ya que al estar en cruces muy frecuentados los conductores que nunca los respetan, están más atentos a la llegada de otros vehículos que al paso de personas.

El caos de tráfico aumentó, por tanto, hasta límites difíciles de describir que nos remiten a esos vídeos que se ven en programas de relleno de las televisiones.

Para rematar, las escasas aceras existentes suelen estar en muy mal estado de conservación y llenas de motos aparcadas sobre ellas.

En el centro de la ciudad reina la contaminación originada por la mala combustión de los motores de sus vehículos. Por ello muchos peatones y motociclistas van con mascarillas protectoras.

Las ciudades en Myanmar, salvo Yangon, ocupan una extensión considerable en relación al número de habitantes al no tener tan apenas edificios altos. Mandalay es un claro ejemplo.

 

Mandalay (I)

Tocaba madrugar para tomar el avión que nos llevó a Mandalay (07:00 – 08:25), aeronave bimotor de hélice tan nueva como la misma compañía aérea.

Después de un vuelo muy placentero llegamos al aeropuerto de esta importante ciudad.

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                                 En este avión montamos

La cinta de recepción de equipajes estaba, sin duda, mal regulada. Subían las maletas por una rampa en la zona central demasiado rápidas lo cual hacía que al llegar al borde de la cinta, en lugar de incorporarse al recorrido anular correspondiente, las de menor salían despedidas cosa que intentaban evitar con un empleado que auténticamente las bloqueaba recibiendo el oportuno impacto. Vimos que al pobre le sustituían cada poco.

En este punto se produjo el único desajuste por parte de la organización. Tras esperar un rato San Yu nos confesó que teníamos que desplazarnos en taxi hasta el hotel ya que no iba a llegar a tiempo la VAN concertada. Puede que se hubiera quedado atrapada en alguno de los fenomenales atascos que más tarde viviríamos.

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                        La habitación del hotel

Lo primero que hicimos en la ciudad fue tomar posesión de nuestras habitaciones en el hotel Yadanarpon Dinasti, bien situado, con unos cuidados jardines en su zona de acceso, y en el que ocupamos unas aceptables habitaciones aunque más modestas que las que nos tocaron en Yangon.

Habíamos leído advertencias sobre los mosquitos: los había al amanecer y luego desaparecían hasta última hora de la tarde. No creo que tenga nada que ver el calor que hacía y eso que fuimos en temporada de temperaturas más templadas.

Al anochecer los empleados del hotel rociaron las habitaciones con insecticida en spray. Esta maniobra se repetiría en el hotel de Bagan. Nosotros también llevábamos, por si acaso, un repelente eléctrico.

Las dos noches que pasamos en el hotel cenamos en su azotea. Buena calidad. La primera de ellas organizada, seleccionada y pagada previamente por San Yu y la segunda a la carta con platos elegidos por nosotros, según nuestros deseos influidos por fotografías, por un despiste de nuestro guía que se olvidó de encargarla. Y nosotros de recordárselo.

Cenamos, por tanto, en una azotea sin ninguna protección contra mosquitos.

La primera noche prácticamente estuvimos solos. La segunda, sin embargo, se llenó el recinto: ocupamos la última mesa disponible. En ambas fuimos muy bien atendidos por el abundante personal. Comida bastante elaborada y de calidad asumible destacando el, en este caso, suave sabor de las especias.

La visita turística empezó por la Pagoda de Mahamuni en la que hay una estatua de Buda sentado que proviene de la costera región de Arakán donde fue “robada” por el ejército birmano, entonces invasor, hace unos 250 años en una de las muchas guerras internas.

La región de Arakán o Rakáin ocupa el noroeste de Myanmar siendo su parte septentrional fronteriza con Bangladesh.

En esta parte del país residen desde mediados del Siglo XV los Rohinyas, etnia islamista minoritaria, tristemente famosa por la persecución que sufren por parte del Estado budista birmano. Presionados para que abandonen su región y sus costumbres y creencias también son rechazados por los habitantes del vecino territorio bengalí. Su situación, agravada por la pobreza que les domina, es penosa.

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                      Uno de los lugares más sagrados de Myanmar

La leyenda dice que esta figura de Buda es una reproducción auténtica de su persona, copiada directamente de él y hecha con su autorización antes de alcanzar la iluminación con el nombre de Siddhartha. Los arqueólogos la han datado en el Siglo II, unos 800 años más tarde de cuando dice la transmisión oral que vivió el maestro.

En la zona de la cuenca del río Kaladan, el más importante de la región – situado en la zona norte de la costa oeste de Myanmar, próximo a la actual Bangladsh -, surgió a mediados del primer milenio a.C. una ciudad-estado conocida como Dhanyawadi, nombre procedente del pali Dhannavati,(“bendecido por el grano”), lo que demuestra la importancia que tenía la agricultura como fuente económica principal. Parece ser que Dhanyawadi mantenía contactos comerciales con el mundo indio y con China gracias a su acceso a la bahía de Bengala.

Según la tradición local recogida en forma de mitos y leyendas recopilados en las crónicas arakanesas, el Buda Gautama tuvo una visión en la que Arakán se convertía en una tierra iluminada por el budismo y viajó a esta región” volando” desde la India (donde residía) en compañía de sus 500 discípulos(Rahandas).

Una vez allí, recibió la visita del rey Candrasuriya (“Sol y Luna”) de Dhanyawadi y su esposa Candramala, así como del gobierno y otros miembros de la corte, a los que convirtió al budismo, profetizando al mismo tiempo que se edificarían muchas Pagodas en Arakán.

El monarca invitó a Buda a alojarse en su palacio para así poder recibir las enseñanzas del visitante en directo. Buda aceptó y durante siete días le enseñó su doctrina.

Cuando le llegó el momento de regresar a la India, Candrasuriya le suplicó a Buda que hiciera una réplica de sí mismo con el fin de que sus fieles pudieran venerarle en su ausencia. Buda aceptó y el rey mandó recoger el metal necesario para ello y depositarlo en unas cestas de oro revestidas con flores y telas blancas. Las cestas fueron enviadas a presencia de Buda a lomos de un elefante blanco.

Nació así una imagen de Sakyamuni, considerada la única copia real de Buda que existe en el mundo. Hecha en bronce, pasaría a denominarse Mahamuni (literalmente “Gran Sabio”) en su honor.

El propio Siddhartha quedó muy contento con la imagen y consagró la estatua trasladando así su propia aura a esta última, dándole “vida”. El rey mandó colocar la estatua en un trono de piedras preciosas y ordenó construir monasterios a su alrededor.

Fuente:http://www.ub.edu/geocrit/b3w-894.htm

Los peregrinos budistas tienen una tradición que se repite en más pagodas: cubrir la estatua con panes de oro. Esto lleva a su deformación total. En este caso el peso del oro adherido supera la tonelada. Nosotros contribuimos con nuestra aportación directa. San Yu nos proporcionó los panes y nos explicó la forma de aplicarlos. Hicimos lo que pudimos.

Solo los hombres pueden subir a colocar el pan de oro, a tocar la escultura o a rezar cerca de Buda. Las mujeres tienen que permanecer en un segundo término, al pie del altar, sentadas en el suelo con los pies hacia atrás. Son impuras.

Dicen que este lugar es uno de los 3 más sagrados de Birmania junto con la Roca Dorada y con la Pagoda de Shwedagon mientras que la efigie es la más sagrada del país.

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                                    Que la comida no nos haga daño

En las proximidades hay una serie de estatuas de bronce tomadas en la mencionada conquista de Arakan. Se ve que están bastante desgastadas ya que, además de los daños ocasionados por el tiempo, las guerras y los traslados, existe la creencia de que tocando una parte de ellas protegemos la zona equivalente de nuestro cuerpo. También cumplimos con esta tradición o superstición.

Había una joven con un bebé que acariciaba a su niño y a la estatua de un guerrero.
Una de las veces tocó la zona de los genitales. Esto lo hizo según la tradición para pedir que cuando creciera fuera fértil.

Antes de irnos pasamos por otro emplazamiento cercano en el que vimos de nuevo una hilera de siete pequeños budas dorados, uno por cada día de la semana como marca la tradición, con un pequeño depósito de agua limpia delante. Una vez más cumplimos con la norma local de coger agua con un cacillo dorado y “regar” un número impar de veces la imagen que nos correspondía según nuestro día de nacimiento.

Después de esta visita, si no recuerdo mal, fuimos a ver dos demostraciones para turistas, esas que, en general, están enfocadas a que compres algo que no necesitas a un precio desorbitado y que tan poco me gustan. Sucede que al ser un país de cultura tan distinta no dijimos nada ya que podíamos ver cosas nuevas, como así sucedió, en general.

Empezamos con un taller dedicado a confeccionar pan de oro. Nunca lo había visto en directo y lo cierto es que fue interesante. Por ser el primer lugar al que acudimos compramos algún recuerdo. Y como es habitual, fue más caro que en cualquier otro sitio.

Creo recordar que después fuimos a un taller –tienda de suvenires. Había unos chicos haciendo figuras de madera supuestamente de teca y unas chicas confeccionando tapices. La tienda abrumaba por el exceso de productos que contenía apilados en absoluto desorden. Me resultó aburrido. A la salida el monovolumen nos esperaba en la calle principal del barrio que estaba sin asfaltar y con bastante barro.

myanmar-56 Entrada al Palacio Real

 

Me parece recordar que ese día comimos en un restaurante de autoservicio de comida SHAN recalentada al baño María.

El pueblo Shan es el segundo en población de Myanmar. Ocupa el centro y norte del país limitando su territorio con el sur de China, Tailandia y Laos, llegando a ser en total unos 6.000.000 de personas.

En las décadas de la dictadura militar contaron con 2 ejércitos rebeldes activos, con distintos mandos, que tuvieron múltiples enfrentamientos armados con el del gobierno. Durante la incipiente democracia han mantenido un alto el fuego.

En su ámbito territorial se encuentra el Triángulo de Oro, considerado como el segundo emplazamiento con mayor tamaño en la producción de opio con destino al contrabando de drogas del que hablo con más detalle en un anexo al final.

La dueña del restaurante intentó ser muy amable y simpatiquísima si bien, como es lógico, solo nos comunicábamos por señas y sonrisas. La comida hubiera sido para olvidar si no llega a ser que a la mala calidad y mala cocina se unió el que no se reponía lo que se acababa, es decir, lo que menos malo estaba.

Lo único salvable fueron los dulces que nos dieron de postre: chocolate birmano que otro día veríamos como se elabora artesanalmente.

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             Palacio real: Algunas techumbres muy elaboradas

Por la tarde fuimos al reconstruido Palacio Real. Se trata de un gran recinto amurallado del Siglo XVIII.

En su corta historia ha tenido muchos problemas. Ya en el Siglo XIX los británicos, tras conquistar la ciudad y actuando con su falta de respeto habitual, lo convirtieron en el cuartel general de su ejército.

Fue totalmente destruido hacia 1945 en el enfrentamiento entre Birmania y Japón al final de la Segunda Gran Guerra y posteriormente reconstruido. Está rodeado de jardines y de una muralla cuadrada, de dos kilómetros de lado, que es lo único que queda original, que tiene adjunto un amplio foso en el cual, como pudimos comprobar esa misma tarde en un paseo que hicimos, han instalado una fuente musical grande y bastante bonita. No tienen dinero para comer decentemente pero les sobra para la religión y lo superfluo.

Pensé: en Myanmar, cuando hay que gastar, se gasta que para eso es un país rico. Siempre que no sea en mitigar la pobreza, claro.

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                              Aquí guardan las tablillas con las enseñanzas de Buda

Birmania, colonia inglesa durante la Gran Guerra, fue escenario de importantes batallas entre los aliados y los nipones.

Por los primeros lucharon tropas de Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, India y Birmania inglesa, China nacionalista, Nepal y Congo además de Tailandia en los dos últimos años. En contra estuvieron los ejércitos de Japón, India y Birmania nacionalistas y también Tailandia los dos primeros años de contienda.

Hay que destacar que entre los mandos de los birmanos nacionalistas que apoyaron a Japón estaba el general Aung San a quien los británicos permitieron después ponerse al frente del Ejército de Birmania. Recordemos que fue el principal protagonista del proceso independentista de la colonia en su papel de representante del Partido Antifascista por la Libertad de los Pueblos, de carácter claramente izquierdista.

El padre de Aung San Suu Kyi, la “Señora”, que encarna la oposición a la dictadura militar, murió asesinado por orden de los mandatarios comunistas 6 meses después de la firma del tratado de independencia.

Los homicidas alcanzaron poco después el Gobierno mediante un Golpe de Estado instituyendo la Vía Birmana al Socialismo. De todo esto también hablaré con más detalle al final del libro.

Del Palacio tal y como está lo mejor que podemos decir es que es amplio y refleja muy bien los aires de grandeza del constructor inicial. Tiene zonas bien trabajadas. Pero hay que comentar que el mantenimiento es pobre en todos los sentidos y que, a pesar de tratarse de reconstrucciones recientes, está sufriendo un importante deterioro.

Como en otros lugares de carácter no religioso prácticamente estuvimos solos todo el tiempo que duró la visita.

myanmar-59 Acceso a la Pagoda Kuthodaw

 

En este día tan completo, pasamos a continuación a visitar la Pagoda Kuthodaw. Constituye un gran recinto. En el centro hay una gran Estupa dorada de unos 60 metros de altura y alrededor, perfectamente alineadas, están construidas otras 729 pequeñas estupas cada una de las cuales guarda en su interior una de las pequeñas tablillas con los mandatos que forman un complejo Tripitaka o código budista.

Cuando se terminaron las obras para su construcción, en la segunda mitad del Siglo XIX, fue el escenario de un importante concilio budista al que acudieron más de 2.400 monjes que se dedicaron durante más de seis meses a recopilar los 729 mensajes de Buda y a escribir cada uno de ellos en cada una de las losas de mármol indicadas.

Las enseñanzas del budismo theravada transmitidas inicialmente por vía oral y diseminadas por distintos centros, se fueron recopilando a partir del Siglo I en textos escritos en idioma “pali” manteniéndose todavía esta lengua como la oficial para los monjes de esta filosofía – religión.

La ancestral lengua “pali”, tiene muchos puntos en común con el sanscrito, tanto en la linealidad de la escritura como en su gramática.

En 1885 las tropas del ejército colonial inglés tomaron la ciudad de Mandalay. En un principio no solo los recintos civiles, también los sagrados, fueron utilizados como cuarteles hasta que cinco años después la reina Victoria ordenó respetar las construcciones religiosas.

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                                 Buda de la Pagoda Su Taung Pyae

Los daños sufridos fueron enormes pero poco a poco, a base de contribuciones de los fieles, se han ido restaurando todos.

Por cierto, estábamos en otra de las Pagodas en las que hay un servicio de limpieza continuo del suelo similar al que vimos en la de Shwedagon en Yangon.

Para terminar este día tan intenso subimos a la Colina de Mandalay, lugar al que también accedió Buda y donde predicó profetizando que al pié de ella se edificaría una importante ciudad. En el lugar se construyó en su honor la Pagoda Su Taung Pyae donde podemos contemplar un buda sentado de unos 3 metros de altura.

Protegiendo el recinto hay dos grandes Chinthes.

En mitad de la ascensión hay también una pequeña pagoda, que no visitamos por subir por las escaleras mecánicas, dedicada a Sanda Muhki, una deidad que vivía en la montaña antes de la llegada del Maestro y que, tras escuchar sus enseñanzas, se convirtió en una de sus más fervientes seguidoras.

Un día, viendo que acudían peregrinos que hacían múltiples donaciones y dado que ella era muy pobre y no poseía nada, se cortó los pechos y se los ofreció a Buda como sacrificio en su honor.

El recinto está lleno de zonas de gran colorido y trabajada ornamentación en las que no pueden faltar las imágenes que

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                                                         El sol nos daba de frente

representan a Buda en ocasiones custodiadas por los oportunos nats.

Tuvimos que esperar más de una hora hasta el ocaso. En tanto, paseamos con mucha tranquilidad visualizando la bonita Pagoda y las imágenes que pueblan el colorido recinto. El sol daba de pleno y la temperatura era bastante alta.

Estaba apoyado en uno de los mejores puntos para la observación del ocaso, distraído contemplando la actividad de una laboriosa ardilla que abría con destreza unas nueces caídas de un cercano nogal cuando se situó a mi lado una joven mochilera que, casualidad, era de Vitoria.

Me contó que, finalizados sus estudios, había decidido pasarse cuatro meses recorriendo los países de la zona. Me dijo que había empezado por Myanmar donde tenía previsto inicialmente no estar más de 15 días pero que le había atrapado y allí seguiría hasta el final de sus largas vacaciones.

Vimos la puesta de sol. Hubo un problema que disminuyó su belleza. Estábamos en la zona más seca del país, el polvo en suspensión era muy abundante y los efectos solares se difuminaban quedando menos espectacular de lo que sin duda debería haber sido.

Volvimos al hotel y tras una reconfortante ducha subimos a cenar en la azotea el apetitoso menú que San Yu nos había reservado.

myanmar-62 La arena en suspensión perjudicaba la visión

 

(continuará)

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