HELIOGÁBALO. La difícil adolescencia de un Emperador Romano


INTRODUCCIÓN

Muchos y muchas de nosotros hemos visto, leído u oído películas, libros o podcast sobre el Imperio Romano, especialmente episodios dedicados a la fase final de la República con Julio Cesar como gran protagonista y a las persecuciones cristianas.

En todo esto tiene su influencia:

  • Películas como Quo Vadis, Espartaco, Ben Hur o Gladiator en la que queda retratado el emperador Cómodo, aquel del que dicen llegó a pelear en el Circo enfrentándose y matando ante el público a más de 700 gladiadores “ligeramente” drogados, lo que, por cierto, supuso un coste impresionante para las arcas del Imperio.
  • Series televisivas como Yo Claudio, basada en la maravillosa novela de Robert Graves, Roma y otras.
  • Novelas históricas entretenidísimas como la antes citada, las dos trilogías de Santiago Posteguillo y, sobre todas ellas, la saga Los Señores de Roma, 7 libros en los que la australiana Colleen Mccullough describe de forma muy amena y atractiva la época de la baja república.
  • Podcast, entre los que destaco los que se disfrutan en Ivoox, como “El Ocaso de Roma”, “Roma Aeterna” y muchos más

Roma está de moda y lo va a seguir estando. Su historia es apasionante y su influencia en el mundo occidental es clara. Políticamente se puede decir que todo lo que sucede hoy en día ha pasado ya en el mundo romano.

Pero sobre la época final de Roma algunos, por ejemplo yo, sabemos o sabíamos muy poco. Ahora soy consciente de que es difícil contar tantos y tan apasionados momentos y más aún si intentamos huir del morbo, algo que, por otra parte, sirve de base para contar la increíble historia del protagonista de esta colaboración.

Vaya este artículo como un acto de agradecimiento a un licenciado en Historia Medieval, profesor de secundaria en ciudades de Castilla al que no tengo el gusto de conocer, llamado Carlos de Miguel, que tanto me ha enseñado a través del antes mencionado podcast “El Ocaso de Roma”, recomendable desde todos los puntos de vista.

Intentando juntar este apasionante mundo, su decadencia y, como digo antes, la seducción que impone el morbo, voy con la historia de un personaje increíble que desarrolló toda la perversión que fue posible en los muy pocos años que vivió: Heliogábalo.

ANTECEDENTES

El usurpador Macrino, emperador romano (217 – 281) que no cumplía los requisitos para alcanzar este puesto al que llegó aupado por la Legión de la que era general no sin antes acabar con la vida de su antecesor, centró sus esfuerzos en combatir contra los Partos en el extremo oriental del Imperio, experiencia que no acabó demasiado bien aunque para no perder los territorios por los que luchaban y aplacar al Senado que tanto le odiaba, compensó al enemigo con una exorbitante cantidad de dinero sin tener en cuenta las penurias del erario público.

¿Cómo logró esa ingente cantidad? Pues rebajando de forma importante los salarios de los más novatos entre los soldados de las distintas legiones. Es verdad que tanto su antecesor Caracalla como él mismo les habían subido los honorarios en cantidades muy importantes para intentar frenar posibles alzamientos como el que él mismo instigó, pero a lo bueno nos acostumbramos todos, especialmente los que saben que, gracias al conocimiento del manejo de las armas, tienen mando sobre el que paga.

Además, Macrino había cometido un error importante: habiendo accedido al trono sin pertenecer a ninguna familia de emperadores no mandó matar a todos los posibles herederos de su antecesor Caracalla. Y esto le costó caro.

LA IMPORTANCIA DE LA FAMILIA

Tanto la tía como una prima de Caracalla, ambas de la familia “Julia” y residentes en Siria, se preocuparon de lograr el poder para el hijo de la segunda que era, por tanto, nieto de la primera.

Su dulce madre no tardó en difundir un rumor que parece no era cierto: su hijo Vario Avitio Basiano había sido concebido a consecuencia de la violación que había sufrido `por parte de su primo el emperador depuesto. Era, por tanto, el que más derecho a la sucesión tenía, por encima del impostor Macrino.

Debo añadir que ambas Julias, que eran muy adineradas, hicieron que el muchacho siendo muy niño fuera nombrado sacerdote del dios más importante en oriente, El-Gabal, llamado en occidente (Helios).

La unión de las intrigas, la riqueza y la religión al descontento de las tropas en general y de los integrantes de la Legion de Galizia establecidas en Emesa en particular, desembocó en una sublevación de ésta última que rápidamente apoyaron las demás, provocando la caída de Macrino que murió según la costumbre asesinado por sus tropas que, de paso, ajusticiaron a su hijo demostrando que sabían bien el guión.

El joven sacerdote, de la misma, ascendió al puesto más alto del escalafón siendo proclamado emperador con 14 años, reinstaurando la dinastía Severa a la que pertenecía su supuesto padre.

UN ADOLESCENTE AL MANDO

El primer año de su mandato lo pasó en oriente haciendo grandes méritos ante su divinidad con fiestas en su honor en las que, parece, incluía algún ajusticiamiento de opositores con el fin de darles un toque exótico y de colorido.

Llegado a Roma y tras imponer a su dios como el más importante de todos, cosa que molestó mucho a sus súbditos, se hizo conocer como Heliogábalo.

En los poco más 3 años de su corto mandato (218 – 222) y a pesar de ser un crio, fue capaz de batir innumerables récords que todavía podrían figurar en el libro Guinnes.

Entre ellos se comenta que se casó 5 veces, una de ellas con una virgen vestal, persona protegida por la religión por estar dedicada en exclusiva al servicio de los dioses y diosas. La excusa fue que la unión de un sumo sacerdote del principal dios – también aquí había ascendido – con una virgen sagrada solo podía dar como resultado unas criaturas divinas.

Además de estos matrimonios, se dice que contrajo otro con un fiel soldado de su guardia. También convirtió su palacio en un prostíbulo homosexual en el que resultaban más premiados quienes tuvieran mayores atributos, ascendió a lo más alto de la escala administrativa a un esclavo muy “querido” por él y podríamos decir que se preocupó de la igualdad de género a su manera haciendo que su madre y su abuela fueran senadores, cosa que ocurría primera vez en la historia de Roma y que sentó muy mal a los senadores en activo.

También se comenta que seleccionó a un eminente doctor de la época al que regó de dinero para que investigara cómo convertir su sexo masculino en femenino lo que hubiera convertido a Heliogábalo en el primer transexual conocido de la Historia.

Su corta, joven y activa vida fue cortada, según la tradición, por un guarda pretoriano en un acto promovido por su propia abuela, instigadora para ponerle y para quitarle, una dulce viejecita como se ve. El luctuoso suceso sucedió en presencia de ambas mujeres.

NOTA

Como no soy historiador, cuento un resumen de cosas que he oído y leído de este individuo según me parece.

 

Bilbao, febrero de 2022.
Jorge Ibor.

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