Excursión a las Merindades de Burgos (15 al 17 Octubre 2.024)

Excursión a la Naturaleza, Cultura y Gastronomía por tierras de las Merindades de Burgos en el otoño de 2.024.

Podemos calificarla de excelente en cuanto a la logística y resultados. 
Acogedora,  en un grupo cuasi familiar, 26 peregrinos, 16 chicas y el resto  de los otros… Mucha gente solo se necesita para la guerra.

Sin lluvia. Puntualmente y en un pequeño autobús de Pachín (sin publicidad) de Trespaderne, tranquilamente manejado por Carlos vía Balmaseda nos dirigimos hacia Frías, dominios de Rafa López, donde nos recuperamos con un cordial amaiketako, en un “agradable apeadero”. Ocasión propicia para menesteres, repostajes, estiramientos y otras tareas.

Seguidamente tras este breve paréntesis nos dirigimos a Tobera (barrio de Frías) donde visitamos la ermita tardo-gótica de  Santa María de la Hoz la cual, parece  se talló con la misma piedra de toba dentro de  la gran concha que la cobija. Menuda pero que en su tiempo acogía a constantes peregrinos del camino de Santiago. 

Junto a ella, un pequeño humilladero y un sencillo puente romano con un gran arco que salva el río Molinar, de discreto caudal, pero suficiente para presenciar el pueblo de las “Mil Cascadas” que pregonan y que jalonan el camino contiguo, bajando hasta Tobera que presenta un múltiple y restaurado caserío, estando algunos de ellos  blasonados.  Resultan notables los numerosos manantiales y fuentes que discurren por las Merindades aportando caudalosa hidalguía al Ebro.

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             Ermita de la Hoz, Humilladero y Puente Romano sobre el rio Molinar
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                             Ermita de Santa Maria de la Hoz

 

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             Interior de la ermita
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         puente romano y humilladero
 

Dice la leyenda que por este camino pasaba un correo real, al que le salió una serpiente gigante al cruzar el rio. El caballo se encabritó desbocando al jinete. Éste se encomendó al Santo Cristo de los Remedios y milagrosamente salió ileso del accidente, lo que motivó el mandato de la construcción del puente junto al pequeño humilladero.

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“Mil Cascadas” del Río Molinar
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Simpáticas muestras de arte popular en el caserío en Tobera
 

No todo son casas blasonadas.

Después de tanto bajar y subir cuestas, senderos, caminos, escaleras y trochas,  tras este breve pero interesante compás nos acercamos a Oña para visitar el

Centro de Interpretación del Parque Natural Montes Obarenes.

Ubicado en la reformada “antigua vaquería del Monasterio” y dividida en tres áreas diferenciadas por plantas. 

En la baja, la recepción con una extensa exposición con recursos fotográficos, dioramas y paneles tácticos, muy didácticos  e interactivos para conocer los entresijos y la naturaleza en el Parque.

En la siguiente una galería con un espléndido mirador con vistas hacia el desfiladero del Oca y una curiosa sala de exposiciones teniendo una parte dedicada a los sonidos y aromas que se producen en el Parque Natural.

Más arriba dispone de una amplia biblioteca y talleres. 

Tuvimos un recorrido donde nos dieron una interesantísima charla sobre las características, variada naturaleza y microclimas del parque así como de la gran diversidad de especies vegetales y animales que acoge el mismo. 

Me sorprendió el razonado análisis del guía, que no le diera importancia al cambio climático, “Que la humanidad desaparecería, pero que las especies animales y vegetales sobrevivirían a las temperaturas y climatologías diversas  mudando a otras formas.”  No sé si a los humanos nos consideraría como animales… pero… ¿No podremos evolucionar al igual que el resto de la naturaleza de la que igualmente formamos parte? 

Me ha dado  a pensar.…  lo veremos?…

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                      Vestíbulo del Centro 
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                grupo
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                 “Juvenil Nobleza”
 

Fuera ya, contemplamos las grandes piscinas donde antiguamente el cenobio cultivaba truchas para su sustento y varias singulares esculturas con materiales recogidos en la propia naturaleza  

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Piscinas- Depósitos – Antiguo Criadero de truchas
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Obra con troncos del artista local  Carlos Armiño
 

Seguidamente retornamos hacia Oña y de nuevo a través de Trespaderne y el Valle de Tobalina, por cierto mi abuela materna era de Lomana, (pedanía del Valle), nos dirigimos hasta Frías para mitigar tanto trasiego.

El camino es ciertamente sinuoso y en ocasiones estrecho. 

Una vez aparcado el bus, subimos hasta el castillo Ducal o también de los Velasco, Siglos XII y XIII, por la empedrada calle donde vimos las diferentes casas, bien mantenidas y en sus fachadas Sur, presentan una estampa de casas colgadas desafiando la gravedad.

Con apenas tres centenares de vecinos está catalogada como la ciudad más pequeña del mundo, mundial!!!. Título otorgado en 1435 por Juan II de Castilla.

Desde lo alto contemplamos la extraordinaria vista del valle y puente romano, curiosamente fortificado en su centro. Breve visita al castillo y  obligada estación para el aperitivo en las terrazas de la plaza principal.

Puntualmente a las 3 nos acomodamos en el Restaurante Ortiz  para saborear un soberbio menú. Croquetas de hongos, langostinos plancha y exquisita morcilla, preludio de un excelente lechazo aunque algunos prefirieron la merluza rellena en salsa de marisco!!!. Conocéis el dicho “de la mar el mero y de la tierra el cordero” y estando en Castilla, pues… Postres, cafés, aguas y vinos generosamente escanciados. Vamos un festín para recordar. 

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Tras esta pitanza nos llevaron al Hostal Merindades de Villarcayo.

Tarde lluviosa, ligera pero tenaz.  Breve descanso un poco antes de la cena. Vamos todo muy espartano y ascético!!!! 

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                      Hotel Merindades en Villarcayo

Ya anocheciendo nos dirigimos al Restaurante” La Tabla” en Cigüenza distante 3 km.  Unos paseando para hacer hambre y otros cómodamente en el buseto.  

En el paseo, descubrí ostentosos y vetustos edificios, alguno ilustremente blasonado en venta y por otro lado una numerosa y variada cantidad de modernas viviendas unifamiliares que hay de camino. Se ve que hay “varilla” entre los “Villarcayenses”.

Cena generosa con ensaladas de bacalao, pescado y carrilleras aunque un raro se decantó por los huevos fritos. Bien regada, en un amplio comedor y ágilmente despachados. Para las 11 retornando al Hotel en pequeñas furgonetas dado que había que respetar el horario de los choferes.

 
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En un magnífico comedor con buena compañía
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y “generosa” cena
 

Dia 16 Miércoles. 

Después de un discreto desayuno a las 10 y media nos recogimos en la butaquitas del autobús manejado por Rafa y amarraditos en una mañana  húmeda, de leve llovizna, aunque luego escampó. Partimos hacia el Valle de Manzanedo donde se encuentra el monasterio  de Rio Seco, distante 10 km.  Carretera estrecha y más sinuosa que las anteriores bordeando por la izquierda el joven Ebro hasta un ligero aparcamiento. Caminando 500 m de cierta rampa llegamos al pie del edificio.

Nos esperaba Chelo, experta guía e integrante del colectivo ¨Salvemos Rioseco¨ que nos dio las oportunas explicaciones tanto históricas como arquitectónicas .

Según nos ilustró en su origen estuvo habitado por los Cistercienses Monjes Blancos, pero esta comunidad no estuvo siempre en este punto sino que fue trasladándose a principios del siglo XII desde Quintanajuar a Monte de Oca, y a mediados del XIII después de otra nueva mudanza se aposentaron en este último lugar de Rioseco.

Explicó que la comunidad estaba regida por una veintena de monjes pero que llegaban al centenar de habitantes entre legos, novicios y criados. Los primeros se dedicaban a orar y los restantes a las tareas de labranza y el  ganado. Creo que esto viene a cuento con lo que apostillaba mi abuelo. “dice padre que vayáis a cuidar la huerta, que a la tarde iremos todos a merendar” 

Fue el nacimiento cultural de la zona, atrayendo a nuevos colonos para trabajar y transformar la comarca creando un centro tanto espiritual como  social.

Atraídas por este trajín llegaban familias de colonos y trabajadores que cuidaban de las diversas granjas y molinos que surgieron dados los múltiples arroyos y pendientes existentes, fundando batanes destinados a producir telas a partir del esquile de lana de oveja.

La explotación agrícola y ganadera era singularmente ejemplar, tenían cultivos variados de: frutales, gramíneas y como no! viñedos,  

Ganado de todo tipo pero principalmente lanar, aunque también bovinos, caprinos y porcinos, vamos de todo lo necesario para un importante colectivo.

Sin embargo tras diversos avatares, vino el declive por la guerra de independencia, revueltas, un par de exclaustraciones y finalmente en 1835 la desamortización de Mendizabal promovió la venta de los codiciados molinos y pequeñas granjas, culminando todo, en  la ruina del Monasterio.

La desamortización llegó motivada por el saco de hacienda a causa de  las guerras carlistas, y necesidad de reducir la deuda pública llevando a la “expropiación” principalmente de grandes propiedades tanto de la iglesia y órdenes militares como de fincas yermas, que removieron profundamente la sociedad liberalizando extensiones de terrenos y bienes. 

En cuanto a lo arquitectónico nos explicó que se dan tres periodos, el Cisterciense, el Renacentista y el Barroco pero creo debemos añadir el reciente cuarto, que podemos decir el de la Rehabilitación.

El primero, sobrio Cisterciense entre los siglos XIII y XIV donde se construyó la iglesia, un pequeño claustro con una sola y una discreta sala capitular.

Posteriormente el Renacimiento propio del Siglo XVI fue la época más próspera donde se realizaron importantes obras  con ampliaciones principalmente en el claustro. 

Me llamó la  atención la pareja de sepulturas existentes a la izquierda del presbiterio, junto al evangelio, una del noble Cristóbal Varona y la segunda una cuarta más baja la de su esposa Catalina Murueta fallecidos según figura en la lápida en 1596. Vamos que el machismo y la clase social estaban en su apogeo.

La tercera,  Barroca a partir del XVII donde se materializó el nuevo claustro de doble altura, interior de la iglesia con variados detalles constructivos, molduras, capiteles, cornisas así como ejemplo, los arcos de esviaje que permiten la visión desde las capillas laterales o el notable arco abovedado por la escalera que asciende desde la zona de caballerías. 

El último período, que denominaríamos de Rehabilitación se debe al colectivo “Salvemos Rioseco” formado por convecinos de los pueblos del Valle de Manzanedo y colindantes. Profesores y  alumnos de institutos próximos, de poblaciones cercanas y forasteras que con entusiasmo acuden los fines de semana estivales para que renazca este patrimonio. 

Ciertamente encomiable aunque es una labor titánica. Esperemos que la administración colabore en la reconstrucción porque merece la pena recuperar estos vestigios del pasado y dejar para el futuro lo que era un gran monasterio. 

Las labores del colectivo son diversas, desde el desbroce y limpieza de la maleza, a la catalogación y recopilación de mampostería, y trabajos varios entre los que resaltamos el traslado y reconstrucción de un órgano donado desde Gerona o la creación de un una notable “jardín-huerto” como si de Versalles se tratara con infinidad de plantas aromáticas, macizos, arbustos y todos regados de forma natural. 

Lástima que nuestro compañero y amigo Javi Campo no pudiera acudir a la cita, como tenía previsto, para deleitarnos con un recital de órgano aunque la satisfacción hubiera sido de pie. No se puede “estar en misa y repicando”.

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A la izquierda la bóveda nervada apuntada con la clave decorada como si de un dragón se tratara en Rio Seco. 

Estos días he viajado hasta Tortosa, y curiosa e igualmente  en la catedral existe este mismo tipo de acabado en la  bóveda gótica con la clave y los nervios que parten de ella pintados a modo de rayos.  (Foto a la derecha)

Principios y final del Ebro.

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espadaña para campanario del templo
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          Claustro
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         Restos del claustro de doble altura
 
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Excelentes trabajos de cantería

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                         Recuerdo del grupo junto al jardín huerto
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                    Precioso Huerto-Jardín

Terminada la visita nos dirigimos hasta Orbaneja del Castillo distante 33 km para contemplar la singular naturaleza a través de las riberas de cañones del Ebro. 

Rincón encantador por no decir encantado, en las riberas del Cañón de Ebro reconocido por su belleza y singularidad.  

Recientemente declarada conjunto Histórico Artístico pero ya ostentaba el  título de Villa otorgado por los Reyes Católicos. Con una arquitectura popular muy renovada aunque el vecindario se extingue. La España vaciada se refleja en ella notablemente. A mediados del XIX tenía 132 “Lentejeres”. Gentilicio de los vecinos. Hoy tan solo 52.

En el centro se localiza la Cueva del Agua, por donde surge el  arroyo  que tras discurrir por el pueblo, se  canaliza hacia la antepara de un antiguo molino, y luego se despeña formando unas graciosas cascadas que descienden mansamente formando terrazas hasta el Ebro.

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                           Cascadas en Orbaneja

Astiro-astiro jalonamos los 139 escalones que separan la carretera de la plaza, descubriendo y fotografiando las diversas estampas de cascadas, con la antépara y el molino citado. Nos acercamos al interior de la Cueva del Agua por donde surge el arroyo. Amplia y profunda, adentrándonos un centenar de metros para contemplar como fluye el agua por paredes y techos cuidando el caminar, lógicamente muy irregular con peligro de resbalones. 
No presentaban ninguna estalagmita ni estalactita dado que en ocasiones el agua inunda la cavidad y arrasa estas formaciones.  

Una leyenda dice que «a una pastora se le cayó un ovillo de hilo en el agua y se metió tras él, saliendo por Orbaneja del Castillo”
Leyendas…

Hay muchas más cuevas en el entorno por las formaciones kársticas y como más importantes las del Níspero y la del Barbancho de las que están exploradas más de 2 km. Pero como era ya la hora de explorar el “Restaurante el Rincón” y no cavernas… nos adentramos al primer piso para saborear un calórico festejo.

Las manos de ministro estaban de diez! Doy fe, y el solomillo me han certificado que no recordaban haber catado mejor y tan jugoso, jamás. PURA MANTEQUILLA!!!! 

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                           Recuerdo obligado del grupo
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         Hoces del Ebro
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              Entrada a la Cueva del Agua
 

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            Paso del río por Orbaneja
 

Tras esta colación nos recogimos al bus esta vez por la calle apta para los vecinos motorizados, más tranquila que las escaleras.  

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             Cañón del Ebro

Nuevamente siguiendo la margen izquierda del Ebro nos paramos a contemplar la quebrada desde  un mirador. Una panorámica espectacular con una naturaleza desbordante. Al rio le ha costado unos millones de años ir tallando las rocas pero al final ha conseguido un paraje excepcional con una variedad de fauna y flora excepcionales.

La profunda garganta dada su escarpada pendiente dificulta la entrada del “homo sapiens” y encierra en su interior un verdadero paraíso animal y botánico. Baste un ejemplo: la existencia de nutrias se debe a que este mamífero solo vive en aguas exquisitamente limpias, pero hay de todo. Rapaces como: buitres, águilas, búhos, etc que anidan y dominan el cañón. Abundan los corzos, garduños, jabalíes, etc. 

En cuanto a flora lo que se quiera, encinas,  enebros, hayas, tejos, acebos, serpentean por las laderas. Y en el cauce abundan los chopos y sauces. 

A lo lejos vimos Cortiguera, donde se rodó  la película “El disputado voto del Sr. Cayo” film inspirado en la novela homónima de Miguel Delibes, donde se reflejaba  el abandono rural y consecuentemente lo que ha originado “la llamada España vaciada”. El autor, que era un cazador compulsivo, veraneó muchos años en el pueblo próximo de Sedano.

CENA 

Retornamos  hasta Villarcayo por el puerto de las mazorras presenciando el Valle de Valdivielso y tras un breve descanso en el hotel, partimos hacia Medina de Pomar donde cenamos opíparamente en el Restaurante Taxuela en un amplio y acogedor comedor. Curiosamente una de las que nos sirvieron la cena era compañera de Kutxabank en excelencia.

Cena “luxuri”. Cremita de verduras, riquísimas croquetas de hongos, Txipirones encebollados exquisitos, secreto ibérico a la brasa y delicioso postre casero,  

Una aparatosa tormenta nos sorprendió llegando a apagarse las luces pero rápidamente nos pusieron unas coquetas lamparillas y seguimos con la cena. Al pronto nuevamente, no sé si por la proximidad con la nuclear, 

Iberdrola solucionó el problema. 

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             Casi todos a la mesa
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            excelentes Txipirones

        

 

Seguido y dada la hora retornamos al hotel con Txusma como piloto 

Día 17 Jueves

Después del desayuno a las 10.30 partimos hacia Puentedey localidad cercana y que en 2022 obtuvo el premio nacional como pueblo mas bonito de España,

En el trayecto llevamos a la derecha el Rio Nela y a la izquierda el carril Vía Verde de 115 km que partiendo desde Pedrosa de Valdeporres donde esta el famoso túnel de la Engaña llega hasta más abajo de Poza de la Sal pasando por Villarcayo, Trespaderne  y Oña. Esta vía ocupa el antiguo trazado del ferrocarril Santander-Mediterraneo.

La construcción de esta traza con el túnel ferroviario de 7 km  hoy por seguridad cerrado al tránsito así como los viaductos, contrafuertes, y estaciones  fue una obra que para la época años 40 era colosal. Que labra tienen los viaductos y como están conservados. No denotan el paso del tiempo, asombroso después de tantos años. La construcción  se debió principalmente a la “barata y conveniente” mano de obra que eran los presos políticos que el régimen franquista  impuso.

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Vista de la entrada del Túnel de la Engaña, Hoy clausurado

Llegando a Puentedey contemplamos el colosal arco de piedra tallado pacientemente por el Río Nela. 

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El título de Puentedey viene porque Dios fue su constructor y por eso de Puente de Dios o Puentedey. 

Sobre este arco de más de 15 m altura descansan la mayor parte del vecindario y principalmente el Palacio de los Fernandez de Brizuela del siglo XVI. Con dos robustas torres de piedra de buena labrada unidas por otra construcción más liviana.  

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                          El grupo en Puentedey
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                Palacio de los Fernández de Brizuela en Puentedey

El recorrido fue, pasando bajo el majestuoso arco,  le dimos la vuelta y subimos  hasta la parte alta del mismo por la calleja que llega hasta el  Palacio, vista de la panorámica, y nuevamente bajar donde nos esperaba el autobús que nos llevó hasta la Cueva de Ojo Guareña donde seguía acompañándonos la  persistente llovizna.

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                     Ermita de San Bernabé y  San Tirso en las Cuevas de Ojo Guareña

Entramos encasquetados como si fuéramos  a currar a la mina y tras una interesante presentación dada por un ermitaño en pantalla gigante, nos dio a saber cómo se formaron  las cuevas, la antigüedad y  dimensiones de las mismas. Reconoció que se perdió más de uno.  Están estudiadas  más  de 100 km de galerías  formadas tras el paso oculto de los ríos Guareña y Terma durante miles de años. Después de la presentación una guía nos ilustró de cómo practicaban los depósitos para almacenar el grano.  Singulares  huecos excavados en roca y  posteriormente mediante fogatas, secaban y vidriaban las paredes para servir de almacén de grano preservándolo tanto del tiempo como de los saqueadores y recaudadores que…aún  perduran…

Seguidamente  vimos la ermita  que se completó igualmente aprovechando una  oquedad en el monte. Está dedicada a los Santos Tirso y Bernabé y presenta  en su techo y paredes unas pinturas murales anónimas datadas unas a primeros  del  XVIII y otras  de finales del XIX. En ellas se relatan los martirios que sufrió  San Tirso para  que abjurara.  Le rompieron los  dientes,  le descoyuntaron, le escaldaron con plomo fundido,  lo tiraron al mar  para satisfacción de las bestias, lo partieron pero las  sierras se atascaban. Vamos no podían  con él. Todo un auténtico mártir pero na de na.  Seguía en sus trece aunque le arrancaran lo que fuera. No probaron a que viera la serie completa de Torrente.  Seguro renegaba de su fe!!!! 

Terminada la visita y devueltos los cascos seguimos luchando contra la  pertinaz  llovizna subiendo hasta el aparcamiento donde nos esperaba el autobús para llevarnos a un merecido ¨yantar¨ en Espinosa de los Monteros,  no moteros.

Localidad conocida por todos, por los lácteos,  mantequillas, quesos y sobaos  al igual que las carnes y morcillas dada la riqueza  ganadera en la comarca.

Es una ciudad muy blasonada. Tengo oído, no sé si será cierto,  que la nobleza acudía a esta plaza para solicitar amas de cría que amamantaran a sus hijos dado que  las ¨ espinosiegas¨ tenían fama de detentar  ¨generosas y fértiles  mamandurrias¨

En el Restaurante La Mantequería, pasamos previamente por el mostrador que disponen en la entrada  para, como no, acopiar la famosa mantequilla y otros souvenires para regocijo de la familia.

Tuvimos como menú sopa de pescado, alubia roja o ensalada campera. Y de ¨main courses¨ bacalao orio o entrecot. Postres, queso con membrillo o pastel de arroz casero.

Como dicen los galenos, ¨ pronóstico reservado” A cualquier monja se le escapa ¨un pedo¨

La carnicería estaba cerrada y no pudimos comprar morcillas.       

Ya de vuelta una  breve parada en el crucero  donde nos vendieron morcillas de Villarcayo!!!!!

Retornamos  a Bilbo sobre las 19 y después de breves despedidas. Partimos a casita para un merecido descanso. Estamos muy mayores.

Estaremos todos en agradecer a Rafa Lopez e Iñaki Palomar las desventuras y el currelo que han tenido. Nos han atendido estupendamente. Vamos mejor imposible y desde aquí quiero hacer llegar una ovación “grado 10ª para este par de compañeros que han estado en todo. Gora por vosotros y levanto mi copa por esta pareja excepcional.

No quiero terminar esta crónica del encuentro viajero, sin el constante recuerdo de quien fuera líder de estas “divertidas correrías”, y que en esta ocasión, seguro nos hubiera acompañado como lo hacía siempre, con su entusiasmo, trabajo y simpatía que le caracterizaban. 

ARACELI GOIAN BEGO!!!! 

AINDU ETA AGUR GUZTIAK!!!

Jose Ignacio Segovia

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