De sidrería y cultura (y viceversa)

Como todos los años desde 2016, esos compañeros de la Asociación que no nos merecemos, han organizado una jornada gastronómico-cultural que -os anticipo- ha resultado un rotundo éxito. Y mira que pastorear a 110 alicates -que era el número de inscritos a la excursión-, no es tarea fácil, ¡eh!

Venga, ¡al lío! Ya desde la elección de la fecha -24 de febrero- se veía venir el éxito; y es que también la primera y exitosa jornada sidrera -la de 2016- se celebró un 24 de febrero. ¡Premonitorio!

Más adelante detallo las actividades llevadas a cabo durante el día, pero ya os adelanto que nos movimos por las zonas de Valdegovía, Espejo, Treviño…

Como os podréis imaginar, para mover a 110 morroskos y morroskas hicieron falta 2 autobuses. Y ahí estaban, puntuales, en la flamante Intermodal de Bilbao, donde comenzaba la jornada, cuyo programa -en líneas generales y desarrollado en dos grupos-, era el siguiente:

Sobre las 10:30 cada grupo paró en el establecimiento hostelero que se nos había asignado (zona de Valdegovía), donde dimos buena cuenta de un almuerzo más propio de un peón de la construcción que de unos jubilados de banca; pero bueno, tampoco se lo íbamos a contar al médico, ¿no?

Después de la colación, al autobús y trasladarnos a las 2 visitas programadas: la Torre de los Varona (cerca de Espejo) y el Valle Salado de Añana. Tanto la una como el otro resultaron dos actividades muy interesantes, en buena medida gracias a la profesionalidad de los guías correspondientes, los cuales se mostraron muy didácticos y amenos.

Torre de los Varona
Valle Salado (Añana)

Tras estas dos visitas, supurando cultura por todos los poros de nuestra piel, pero con esa mirada que se nos pone cuando se acercan las 2:00 del mediodía y sabemos que nos espera un buen condumio, iniciamos el traslado a la Sidrería Trebiñu, en Ascarza (Condado de Treviño), donde -además de un trato muy amable y muy profesional-, nos sirvieron un menú espectacular: ¿qué decir del talito con txistorra?; ¿y de la jugosísima tortilla de bacalao?; ¿y del propio bacalao? Pero el broche de oro y diamantes lo protagonizó el chuletón de ganado mayor, sencillamente fantástico. En muchas mesas se pudo oír la opinión de que había sido una de las mejores sidrerías -si no la mejor-, de las 11 visitadas desde 2016.

Y tras esta opípara comida, de nuevo a los autobuses y a Bilbao, donde llegamos sobre las 7:00 de la tarde.

¡Y todo esto por 67€! Oiga, ¿hay quien dé más?

Ricardo Naveda

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