Conferencia Prof. Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz 2006 1


Un mundo de tres ceros: cero pobreza, cero paro, cero contaminación

Acabo de asistir a la conferencia que ha impartido el profesor Yunus, con ocasión de la traducción de su último libro: “Un mundo de tres ceros: cero pobreza, cero paro, cero contaminación”, y me ha parecido interesante compartirla con vosotros.

Para quien no recuerde, o no sepa, quién es Muhammad Yunus, diré de una forma muy simple que es el coinventor de los microcréditos, junto al Dr. Akhtar Hameed Khan, fundador de la Academia Pakistaní para el Desarrollo Rural (ahora Academia Bangladesí para el Desarrollo Rural).

Descubrió, ya en 1976, durante sus visitas a los barrios más pobres de la ciudad de Jobra, que préstamos pequeños podían cambiar la vida de las personas pobres, a quienes los bancos tradicionales no les querían ofrecer préstamos a interés razonable por el riesgo que presentaban. Lo que era un proyecto piloto empezó a operar como un banco para los pobres en 1.983, con el nombre de Banco Grameen (“Banco del Pueblo”). Usan un sistema de “grupos solidarios”. Son pequeños grupos que piden préstamos a la vez, y cuyos miembros son corresponsables del pago y se apoyan entre ellos para salir adelante económicamente.

Por desarrollar los conceptos de microcrédito (para emprendedores demasiado pobres para acceder al sistema financiero tradicional) y microfinanzas, así como impulsar el Banco Grameen, le otorgaron el Premio Nobel de la Paz, a él y al Banco, con indicación de que se les otorgaba “por sus esfuerzos para incentivar el desarrollo social y económico desde abajo”.

A pesar de sus 78 años Yunus es un hombre lleno de energía y pasión, que sigue impulsando proyectos y luchando para romper el círculo de la pobreza. Su gran preocupación es no dejar fuera del sistema financiero a los pobres, porque está convencido de que dentro de cada persona hay un emprendedor que puede salir adelante si cuenta con respaldo.

Nos contaba cómo el 97% de los préstamos se otorgan a mujeres. Personalmente creo que esto se debe a que en el Tercer Mundo son las responsables de las familias, y las que las sacan adelante, muchas veces solas. También nos explicaba cómo había tenido que luchar con los prejuicios de mucha gente que le decía: si les das dinero lo van a usar para comer, y no te lo van a devolver. Pero la experiencia demostró que no era así. Él nos decía que no debemos asimilar pobres a estúpidos. Muchos de ellos saben que lo mejor es invertir el dinero y hacer algo que les garantice el sustento a largo plazo. Por este motivo los préstamos se conceden para montar pequeños negocios.

Nos explicó cómo en 2007 empezó a operar con el mismo sistema en EE.UU. A raíz del éxito de su proyecto en Bangladesh, le llamaban para conferencias y le explicaban que ese sistema se había intentado en ese país en varias ocasiones, pero siempre fracasaba. Entonces él acusó a los organizadores del fracaso, y les propuso un reto: si ellos proveían el dinero para empezar (era impensable traer dinero de Bangladesh a EE.UU. para ese fin), él lo organizaba, y una persona lo ofreció. Entonces Yunus buscó a quien había llevado a cabo la expansión del Grameen Bank en Bangladesh y le pidió que lo organizara, rechazó las pegas que ponía sobre su desconocimiento del país y le dijo: haz lo que has hecho aquí, y no escuches a nadie. Y funcionó. Empezaron en Nueva York, donde tienen ahora 7 oficinas, y se han expandido a 14 ciudades, contando en total con 22 sucursales. Todos los préstamos se han concedido a mujeres, de las cuales el 80% son latinas. En los últimos 10 años han concedido 1 billón de dólares (billón americano, que son 1.000 millones, no europeo, en mi opinión), y su objetivo es llegar a 11 billones en los próximos 10 años. Tienen un problema: conseguir el dinero, porque no tienen licencia bancaria, ya que es muy difícil que la otorguen.

Nos insistía en la necesidad de que los pobres accedan a los servicios financieros, a pequeños préstamos, aunque sea de 100$, o 150$ (en EE.UU. el primer préstamo nunca puede superar los 1.500 $). Nos ponía el ejemplo de una mujer que enfermó, y la empresa de la limpieza donde trabajaba la despidió. Entonces con ese préstamo esa mujer compró una máquina de limpiar y ofreció sus servicios de limpieza, más barato que la empresa, de forma que empezó a hacerse una clientela. Nos contaba quien montaba un pequeño negocio de pasteles servidos a domicilio, o para restaurantes; quien organizaba un pequeño negocio para pasear perros, …

Yunus está preocupado por el problema de la concentración de la riqueza, de forma que, según él, el 99% de la riqueza pertenece al 1% de la población, y además va a peor. En su opinión, esto acabará por matar nuestras sociedades, por lo que debemos cambiar el sistema, compartir la riqueza. Con un cierto optimismo nos decía: “nosotros hemos creado el sistema actual, y nosotros podemos cambiarlo, pero no nos sobra tiempo”.

También nos contaba cómo cada vez que él veía un problema, creaba un negocio para solventarlo (así surgió Grameen Motsho, Fundación de Pesca Grameen; Grameen Krishi, Fundación de Agricultura Grameen; Grameen Telecom,… y varios más hasta convertirse en un grupo de organizaciones rentables y variadas). Pero siempre con la idea de que el dinero “volviera” a los pobres, que fueran empresas sociales. Él nos decía: “Si uno sigue siempre el mismo camino, siempre llega al mismo destino”, por eso cree que hay que cambiar la forma de actuar. En su opinión el capitalismo nos dice que los seres humanos son egoístas, pero él cree que también pueden ser altruistas. Eso no quiere decir que piense que hay que dar las cosas a la gente a cambio de nada. Insistía mucho en que los jóvenes no estén de brazos cruzados a la espera de un trabajo. Cree que quien hace eso es como si tuviera el cerebro congelado. De hecho, en su opinión la gente no ha sido creada para recibir órdenes, sino que deben de descubrir su potencial, ser independientes, convertirse en emprendedores. Él les dice: “Ven con una idea de negocio y yo te doy el dinero”. Cuando le preguntan ¿cómo sabes que todo el mundo es un emprendedor?, él contesta: por experiencia.

La última parte de su charla la dedicó a la Inteligencia Artificial. En su opinión acabará con nosotros. Según él la previsión es que en 15 años medio millón (supongo que una vez mas será estadounidense, que son mil millones) de personas pierdan su trabajo. Cree que nos están vendiendo que las máquinas trabajarán y los humanos podremos disfrutar más. Que el Gobierno proveerá. Pero él rechaza una sociedad mendicante, dependiente de la caridad gubernamental. No cree que debamos convertir a las máquinas en los másteres del universo, porque teme que un día nos miren a los humanos y piensen que sólo consumimos, guerreamos, hacemos un lío de todo, y consideren la posibilidad de deshacerse de nosotros.

Lamentablemente, con estas ideas, no muy optimistas, acabó su intervención, y como tenía que irse para atender otro compromiso no hubo coloquio. Fue una pena porque me hubiera gustado escuchar intervenciones que hicieran de “abogado del diablo”. Porque me parece estupenda su idea, y muy válida, pero no creo que de verdad todo el mundo sirva para emprender negocios, ni tenga la energía que tiene él. Y no nos cuenta qué pasa con los fracasos, no con los que sirven para fortalecerte personalmente, sino aquellos de los que es difícil salir, porque te hipotecan la vida.

De todas formas su idea de dar oportunidades a quien parece que no las tiene, pero las merece, y sacar lo mejor de cada uno es algo que nos hace mejores como seres humanos, y efectivamente ayudan a reducir la pobreza.

Begoña Calvo Cilla


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