Comida anual 02.11.2016


Me han pedido que haga un breve resumen sobre la reunión anual de los “Arrinconados” de nuestra Tienda, que disfrutamos el pasado miércoles.

Comenzamos con la Misa Aniversario en recuerdo de nuestros compañeros fallecidos.  La  celebramos en un renovado marco: la Iglesia de los P.P. Agustinos en la Plaza de San José.

De entrada, me sorprendió la sustitución de los clásicos y góticos confesionarios de madera, por otros, con cierres acristalados mateados y herrajes de acero “inolvidable”.

Los suelos de mármol verde-jaspeado, las nuevas bancadas con reclinatorios acolchados y un repintado general del templo que le daban un aire moderno y lujoso, acorde con la feligresía a la que atiende…

El oficiante no se significó por sus condiciones canoras. Afortunadamente, Javi Campo al órgano, disimulaba sus desentonos. Euskaraz, hitz bat ere ez.

Sabemos aquello de que, lo bueno si breve dos veces bueno, pues en eso estuvo bien, abreviado y recordando a los que nos dejaron. Esperemos verlos cuanto más tarde…, mejor….

En alegre biribilketa, nos dirigimos a los aledaños de la zona de Albia, donde nos ganamos un par de blancos previos. Nos faltó el txistu. Para la próxima ocasión invitaremos a Mikel Bilbao…. Seguidamente al pesebre!!!

20161102_150046-02El comedor, lo conocemos de otros festejos; bien, aunque quizás algo limitado en tamaño para la numerosa concurrencia que cada año aumenta. Me pareció ver algunas mesas con exceso de “tripulación”. La siguiente habrá que plantearse el BEC….más aún, teniendo un Lehenda  Bengoleatarra.

El menú acertado. Los entrantes de jamón, la ensalada templada de bacalao con el pilpil de verduras, el cremosos arroz de marisco, el rape con su rollito de verduras, y las láminas de chuleta con la salsa de hongos, FENOMENAL. Para remate, el helado de Idiazabal con la tostada caramelizada. Raciones dignas, incluso desfilaron nuevamente a ofertarnos más láminas por si alguien, los políticos dirían, alguno o alguna, estaba hambriento o hambrienta…

La bebida, suficiente; blancos y tintos, correctos.

El servicio me pareció de primera línea. En cuántos restaurantes hemos tenido que oír aquello de… quién ha pedido un cortado? o, un descafeinado? para quién es este té? Son meros transportistas. Es muy de agradecer que tomen nota y luego sirvan a cada uno lo que desea, vamos, de profesionales. Este extremo es  “rara avis” en nuestros pagos. En los restaurantes de “casa”, en general se come bien; pero igualmente el servicio, salvo excepciones,  es más que deficiente. “Te echan de comer”, cuando no te dan una palmadita en la espalda y te dicen, qué?, está bueno, eh! majo?.

En estos comederos lo último es pedir que te sirvan en un plato caliente; te miran como si acabaras de llegar de marte.

Me tomé el atrevimiento de llamar y felicitar al Jefe de Cocina, Santiago Rodríguez, entendí se lo merecía. No solemos ser generosos en apreciar el esfuerzo que supone dar de comer bien a tanta gente en espacios de tiempo medidos, con una comida nada cargada de grasas ni sofisticaciones de cocina, huyendo de aquellos que te venden” templado de humo rebozado con aromas de los frutos tropicales sobre la brasa de sus escamas”…

Todo estuvo más que  correcto. Tanto la cocina, como el servicio que nos atendió.

Ángel, nuestro Presi como siempre muy bien. Conciso y breve.

Quiero también agradecer a nuestros compañeros del BBKantuz Korua, que nos obsequiaran con sus melodías, tanto barrocas como boleros, aunque el esfuerzo que realizaron no se pudo apreciar en su medida, dado que el local no reúne las condiciones acústicas propias para un recital, y que,  por otro lado, el obligado mutis, tristemente no acompaña en este tipo de manifestaciones, pero esas son otras  materias que declino para los melómanos.

Recordemos que la mayor parte de ellos están en activo, tienen que dejar sus obligaciones y los numerosos ensayos les llevan tiempo y recursos. Todo ello muy de agradecer y honrarles con nuestro respetuoso silencio, es “de libro”.

Como sabéis, entre sus principios están el no interpretar partituras que otros grupos entonan. Valientemente se enfrentan con aquellas que no están en los repertorios habituales como bilbainadas, boleros, habaneras u otras populares que conocemos. Desafían lo habitual, haciéndonos disfrutar otras músicas diferentes, como fueron el par de renacentistas madrigales, la saloma, que, me acabo de enterar, es un tipo de canto marinero que usaban para mitigar los trabajos realizados en la mar o en el puerto. La siguiente, lírica e íntima, Londonderry Air, melodía celta que entonaban los Inmigrantes Irlandeses. Después un par de boleros con arreglos del pasaitarra Josu Elberdin, terminando todos canturreando el Xalbadorren herriotzean. Esperamos que en la próxima la despidamos con algo del otro giputxi “el oriotarra”, más familiar y querido como, Bizkaia Maite, pero siempre, siempre, bajo la batuta de la Lituana Irma Rutkauskaite.

Me imagino que luego cada cual prolongaría la sobremesa. No pude quedarme.  Tenía otros “importantísimos compromisos resultantes de mi tercer linaje” que me impidieron continuar, amén de que mi “religión” no me permite los afanes gintonescos ni cubalibreros con los que se suelen terminar estos festejos.

No concibo poner fin a estas celebraciones sin propiciar algún campeonato de mús rápido, ni entonar bilbainadas, que seguro se dieron. Todo ello, atendiendo a los grados o niveles de exaltación de la amistad  y de fervor patrio, que proporcionan los largos tragos “with ice”.

El año que viene espero nos volvamos a reunir “TODOS” sin excepciones, y a ser posible, superar la fiesta.

ZAINDU ETA AGUR GUZTIAK!!!

Jose Ignacio Segovia

 

 

 

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