Antonio Machado y Soria (1907-1912) (III) 1


POR TIERRAS DEL DUERO

Fue muy duro aquel invierno de 1910-1911 en Soria. La nieve alcanzó los cinco metros en el puerto de Oncala.

Antonio siempre quiso escapar de Soria y más ahora recién casado…  Al final consiguió una beca para estudiar en París: la “Gaceta de Madrid” publicó en diciembre de 1910 la concesión a D. Antonio Machado Ruiz de la beca por un año con efectos desde el 1 de enero del año siguiente “para hacer estudios de Filología Francesa en Francia, con 350 pesetas mensuales, 500 para viajes y 200 para matrículas”.

El 12 de enero de 1911, cuando Antonio y Leonor estaban en Madrid para coger el tren Madrid-Irún-París, “Tierra Soriana” publicó un poema de Antonio que el mes anterior había aparecido en la revista madrileña “La Lectura”. La reproducción del poema provocó un gran escándalo en Soria, aunque en realidad describe las crueles vivencias de aquella época en la provincia de Soria.

Trascribimos a continuación el texto de este conocido poema que exige una reflexión por la dureza con que Antonio describe al hombre de aldea, al mismo tiempo que permite disfrutar de la belleza de los versos.

POR TIERRAS DEL DUERO

El hombre de estos campos que incendia los pinares

y su despojo aguarda como botín de guerra,

antaño hubo raído los negros encinares,

talado los robustos robledos de la sierra.

Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;

la tempestad llevarse los limos de la tierra

por los sagrados ríos hacia los anchos mares;

y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.

Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,

pastores que conducen sus hordas de merinos

a Extremadura fértil, rebaños trashumantes

que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.

Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,

hundidos, recelosos, movibles; y trazadas

cual arco de ballesta, en el semblante enjuto

de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.

Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,

capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,

que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,

esclava de los siete pecados capitales.

Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza,

guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;

ni para su infortunio ni goza su riqueza;

le hieren y acongojan fortuna y malandanza.

El numen de estos campos es sanguinario y fiero:

al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,

veréis agigantarse la forma de un arquero,

la forma de un inmenso centauro flechador.

Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta

-no fue por estos campos el bíblico jardín-:

son tierras para el águila, un trozo de planeta

por donde cruza errante la sombra de Caín.

Los crímenes, los incendios, la sangría de la emigración hacia América era un tema recurrente en los periódicos y las tertulias del Círculo de la Amistad, el Círculo Mercantil y la Sociedad de Obreros…  Antonio desde su llegada a Soria en abril de 1907 leía y escuchaba estas noticas habituales, que denotaban una sociedad miserable, una provincia que expulsaba a sus habitantes en búsqueda de una vida mejor; les embarcaba en Barcelona y les hacía huir de la vida ruda y hambrienta…50555789

Esta situación deprimía a Antonio. Durante el mes de setiembre de 1910 junto con unos amigos había organizado una excursión de varios día para conocer el nacimiento del Duero. En esta aventura escuchó relatos de crímenes recientes, que le inspiraron el poema largo “La tierra de Alvargonzález” en que narra en clave poética una situación familiar, cargada de violencia y odio.

Antonio era sensible al ambiente, los comentarios, la sociedad en que vivía.

Los periódicos de Soria no desaprovecharon la ocasión para criticar con dureza que un extraño, aunque fuera profesor, describiera de forma tan realista su sociedad.

 

El “Noticiero de Soria” publicó incluso un ingenioso poema que contradecía al de Machado. La siguiente estrofa es muy significativa:

 

No existe ese hombre malo, ni en campo ni en aldea,

capaz de insanos vicios y crímenes bestiales;

pues bajo el pardo sayo de envoltura fea,

existe un alma exenta de vicios capitales.

 

Antonio y Leonor, sin duda, recibieron en París los recortes de la prensa, que escandalizados acumulaban críticas al catedrático de francés que veraneaba en invierno.

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Una idea sobre “Antonio Machado y Soria (1907-1912) (III)

  • Pedro Escalante Garay

    Este poema, cuya redacción le costó bastante a Machado, a juzgar por sus muchas correcciones y tachaduras, es de los que hacen pensar. Antonio era un hombre feliz: recién casado, muy enamorado, con posibilidades de dejar Soria, sus libros comenzaba a venderse… Sin embargo se metió en este jardín del que sabía no iba a salir sin unas buenas cornadas… Por eso merece la pena pensar lo que, sin odio, el poeta nos trasmite de la situación social de la provincia de Soria hace un siglo.