BILBAO MILAN GENOVA 2


 

 

 

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no escucha música, quien no halla encanto en sí mismo.
Pablo Neruda

 

Muchas veces cuando nos proponemos hacer un viaje, damos vueltas y más vueltas a la cabeza pensando a donde ir, que ver, cuantos días y si ir a países exóticos de esos que no sabemos nada de ellos y pueden tener su puntito de misterio. Visitar museos y más museos, ver mucho en poco tiempo con lo que terminas por confundir los sitios y acabas por no ver ni entender nada. Fotos y más fotos, videos y más videos que te privan del disfrute y contemplación de las imágenes que tienes delante.

Quizás los viajes deban de ser sencillos y cuando vamos a visitar una ciudad, un país debamos ir a empaparnos de sus calles, de sus gentes, de sus mercados y universidades, visitar sus librerías. Oír misa en la parroquia o catedral donde estés pasando esos días. Comer sencillo en sus restaurantes, sentarnos sin prisa a tomar un café en sus terrazas y contemplar el ir y venir de las gentes. Ir a sus parques, recorrer sus jardines y sentarse en sus bancos como lo haría un autóctono. Visitar sus teatros, ir a los conciertos y operas programadas y disfrutar de ellas. Pasear por sus parques y contemplar sus jardines y fuentes, hasta sentirse un ciudadano más de la ciudad que estas visitando.

Los que tenemos el aeropuerto de Bilbao cerca y el resto también. Tenemos un viaje muy bonito a Milán y Génova en Italia, donde podremos estar diez o más días maravillosos disfrutando de estas dos bonitas ciudades y alrededores de este roto, antiguo y maravilloso país.

Un avión en menos de dos horas saliendo del aeropuerto de Bilbao aterrizara en el de Malpensa en Milán y desde allí en tren o autobús en una hora llegaremos a la Estación Central del ferrocarril de Milán y de allí en tranvía o taxi al hotel o alojamiento que hayamos conseguido.

Milán es una rica y potente ciudad del norte de Italia, es la capital de la región de Lombardía. Muy conocida por ser el centro de la moda en Europa, con sus maravillosos desfiles y por su teatro de la Scala, La Scala de Milán, gran teatro de la ópera, donde se dan cita los mejores cantantes liricos del mundo y se dan los más maravillosos conciertos.

Es una ciudad que tiene una gran historia como parte importante de Italia. Sus luchas, intrigas y alianzas con Florencia, Roma y Venecia, y no se concibe este país sin ella y sin sus artistas.
Hemos pasado unos días en ella y paso a relataros brevemente lo que hemos hecho por si alguno se anima a Visitarla.

La idea es ir a Milán estar cinco días y de allí ir a Génova en tren, dos horas y estar una semana.

Aeropuerto de Bilbao diez de la mañana, sale el avión para Malpensa en Milán, antes de las doce ya hemos aterrizado. Cogemos el autobús al centro de Milán, una hora y de allí el tranvía al hotel diez minutos más. Por el recorrido nos vamos haciendo una idea de la ciudad, es bonita y parece muy señorial e interesante. Son las 14 horas llegamos al hotel, sacamos las cosas de las maleas, comemos algo, un poco de descanso y a las seis de la tarde volvemos a coger el tranvía a Navigli, la zona de los canales, llena de restaurantes donde por diez o doce euros tienen unos menús tipo self service muy buenos. Paseas por sus bonitas calles, disfrutas de las vistas y las tiendas, te sientas a cenar y al terminar de nuevo coges el tranvía y a dormir al hotel.

Día siguiente, nos levantamos, gran desayuno y después caminando y disfrutando de las calles y de los magníficos edificios de Milán nos vamos acercando a Duomo. Llegamos, miramos y allí esta, ¡majestuoso! ¡Impresionante y glorioso! Es casi imposible pensar como se pudo realizar semejante obra de arte, todo son puntillas, todo son estatuas, todo son torres en punta con la escultura al final. Curiosamente, hoy en día a pesar de los adelantos sería imposible realizar tamaña obra, por su coste económico y porque no habría suficiente mano de obra de arte para realizarla. La vemos por fuera y por dentro, lo dicho ¡Gloriosa! no dejas de mirarla.

Después de un buen rato nos vamos a las galerías Victorio Emmanuel, justo al lado, son anchas y altas. Paseamos por dentro de ellas y vemos los escaparates de sus tiendas, donde esta lo mejor de lo mejor ¡también lo más caro de lo más caro! y nos dirigimos al teatro de la Scala de Milán, justo al salir de las galerías a la izquierda. Por fuera no dice nada, es muy sencillo todo, lo único que parece interesante es la estatua de Leonardo da Vinci que hay en la plaza, llama la atención. Pero así y todo conforme nos vamos acercando nos va impresionando, la vamos admirando y el cuerpo se envara. Por fuera es sencilla, pero es la Scala de Milán, donde han cantado, tocado y dirigido los mejores músicos, cantantes y directores del Mundo, ¡es la Scala! qué termina por impresionarte.

Cerca, nos sentamos a tomar un café y a disfrutar de la vista de la calle y de sus gentes. Más tarde nos dirigimos caminando hacía el Castillo Sforzesco, castillo, palacio de todo, ¡impresionante! magnifico, increíble, una obra de arte maravillosa. Y cuando te pones a pensar en la época gloriosa del mismo, lleno de soldados, sirvientes, ciudadanos de Milán, el conde Ludovico Sforza y su gran ejército, te entra un pequeño sobrecogimiento.

Atravesamos los patios del Castillo, recorremos sus jardines traseros y no dejamos de entusiasmarnos con todo los que nos rodea. Hay un pintor mongol, de Ulán Bator, que tiene a la venta unos cuadros increíblemente maravillosos, charlamos con él y nos vamos a comer cerca del hotel.

Después de una buena siesta, sobre las seis de la tarde volvemos a coger el tranvía para ir a la Scala. Tenemos entradas que sacamos desde Bilbao para un concierto que va a dirigir Zubin Mehta el gran director indio. Es la misa en Do menor de Mozart, antes sobre el escenario, habrá un dialogo entre un Cardenal y Zubin Mehta. Dialogo que resultará maravilloso, entre dos personas cultas, educadas y grandes amantes de la música.

Cuando llegamos a la Scala, todo el mundo vestía de rigurosa etiqueta. Los hombres de traje oscuro, frac camisa blanca y corbata o pajarita y las mujeres vestidos largos, casi todos negros y mucho zapato de tacón. Nos lo habían advertido, pero como íbamos de viaje, en mi caso fui de sport y la verdad llamaba un poco la atención, porque no vi a ningún hombre en jersey como yo.

El concierto fue increíble, lo vimos y oímos desde un palco y había momentos de gran subidón, que te decías. ¡Joer! estoy aquí, es verdad, ¡en la Scala y en directo! y con Zubin Mehta y la emoción era enorme, increíblemente enorme. Al terminar el concierto, todo el mundo aplaudiendo, mucha gente de pie y nadie se iba de los asientos. El Director entraba y salía, el tenor y el bajo también, las Sopranos igual, el coro saludaba y volvía a saludar y la orquesta aplaudía también, unos con sus arcos de violín, otros con la mano golpeando sobre sus muslos. Ambiente increíble. y por fin el Director vuelve a subir a su estrado y empieza a sonar la propina. ¡Me suena! me suena muchísimo, no puede ser, sí, ¡sí es! es el Ave Verum de Mozart y casi se me saltan las lágrimas de la emoción. Es de lo primero que aprendí cuando empecé a cantar, y sigo los compases y la letra, y por lo bajo canto con el coro, ese coro increíblemente maravilloso como nunca he oído antes otro, es el coro de la Scala. Y termina la función, todo el mundo de pie sin excepción aplaudiendo y el ambiente es increíblemente bonito. Parece que se hubiera detenido el mundo y sólo hubiera la belleza de esos maravillosos instantes.

Solo me queda decir, si vais a Milán, no dejéis de ir a la Scala a disfrutar de su armonía y su belleza…

Nuevo día nos vamos a la estación del tren y de allí a Varenna, bonito pueblo a orillas del Lago de Como. Llegamos y al salir del andén todo lo que nos rodea es como sacado de un libro maravilloso, ¡precioso! Nos sentamos a tomar un café en una terraza a orillas del lago y podríamos haber estado allí todo el día y diez más contemplando el paisaje.

De Varenna cogemos un barco al bonito pueblo de Belaggio, Bonito he dicho, no, es precioso y elegante donde los haya. Recorremos sus calles y visitamos sus tiendas. De nuevo cogemos el barco para volver a Varenna, la vista de los pueblos en la falda de los montes y a orillas del lago son de ensueño, pero no podemos quedarnos así que cogemos el tren a Milán y vuelta al hotel.

Cuarto día, amanece lloviendo, ¿Qué hacer? volvemos al Duomo, esta vez vamos a misa mayor, once de la mañana. La misa la oficia o dice un Obispo, rodeado de siete u ocho sacerdotes, canta el coro de la catedral todos con sus casullas blancas, solo hombres y niños. La misa es una maravilla, el manejo del incensario por los diferentes sacerdotes, un espectáculo digno de ver, lo levantan y lo hacen girar en grandes círculos en un sentido y otro, arriba a bajo, al costado y al otro lado, y echando humo mucho humo. Una bonita y agradable misa. Aunque no seas de misa merece la pena como espectáculo. Al salir vamos a Rizzoli Galería una enorme, preciosa y ordenada librería que hay en los soportales de la plaza, donde estaremos casi dos horas, en esa y en la del otro lado de la plaza.

Nos vamos en metro a ver la zona nueva, donde está el palacio de congresos y grandes almacenes.. Comemos dentro y luego asistiremos a un pequeño concierto de piano que daban en los pasillos. Después de visto volvemos a coger el metro y nos dirigimos al estadio de futbol San Siro. Está en las afueras, hoy hay partido y todo alrededor está lleno de puestos. Venden de todo, camisetas, bufandas, etc. Puestos de comida y bocadillos y más etc. Se oyen los cánticos de dentro del campo, hay una gran animación, nos vamos antes de que termine el partido. Vuelta al hotel, cena y a la cama, el día ha sido animado.

Nuevamente otro día, después de desayunar recogemos todo en las maletas y las dejamos en un cuarto del hotel. Nos apetece pasear y vamos camino del Duomo y el Castillo Sforcesco, nos hemos quedado con ganas de visitarlo por dentro y ver con más tranquilidad sus jardines y alrededores. De camino entramos a ver algunas tiendas. Estamos en la capital de la moda y hay que aprovechar, todas son bonitas. Entre una y otra, la contemplación de los edificios y el café de media mañana, pues eso, se nos pasa la mañana y llegamos a las dos cansados frente a los jardines del Castillo. Se nos ha hecho tarde, hay que regresar al hotel, comer algo, recoger las maletas e ir a la estación a coger el tren camino de Génova.

Para una segunda estancia en Milán, sería bonito ir a ver el Cuadro de la última cena, de Leonardo Da Vinci, volver a recorrer sus calles y hacer una escapada en tren a Turín. Visitar su impresionante casco antiguo uno de los más bonitos de Europa dicen e ir a ver la Sabana Santa.

Los días transcurridos en Milán, han sido estupendos, hemos disfrutado muchísimo y hemos visto y escuchado cosas maravillosas, todo a sólo dos horas de avión de Bilbao. Un viaje sencillo, tranquilo y maravilloso que os animo a hacer.

Para los que tengáis algunos días más para disfrutar, podéis en dos horas de tren ir de Milán a Génova. Disfrutareis de una ciudad increíblemente amable, divertida y diversa.

Podréis visitar su casco histórico, lleno de plazas típicas y maravillosas, tomar un Asinelo en el bar de Marquesa y Adriano, parada obligatoria, si no, mejor no vengas a Génova. Comer en el restaurante Cobur en el puerto, o en las marías en el casco histórico.

Contemplar la iglesia del Jesu, San Lorenzo, el Duomo y el palacio Ducal. La plaza Ferrari con su bonita fuente, el teatro de la ópera y a Garibaldi en su caballo vigilando todo el entorno. La Anunciata y un sinfín de iglesias que hasta que no estas dentro no sabrás lo grandioso de las mismas.

Degustarás helados ricos como no has saboreado nunca y los disfrutaras sentado en algún banco o escalón de piedra cual ciudadano Genovés.
Plazas como Corvetto y sus bonitas cafeterías. Barrios elitistas como Carignano donde al final de la calle te sentaras a tomar un refrigerio y desde su gran mirador contemplaras Génova grandiosa. Castelleto en casi lo alto de Génova con su Farmacia Antiqua, dentro de un monasterio de Carmelitas descalzos. Donde si eres de misa, oirás una misa bonita en una iglesia única, llena de imágenes de Santa Teresa de Jesús.

Cruzarás el parque por los caídos, “caduti por la libertad de Europa”, e irás a Don Paolo a comer el Canoti, una pasta rellena de una crema como de nata, riquísimo o sus helados. Cruzarás la calle y mientras saboreas el Canoti, contemplarás desde el mirador, la Lanterna el gran faro de Génova, los buques anclados y las azoteas de la ciudad, donde sus habitantes montan preciosas terrazas para pasar un verano un poco más fresco.

En el puerto se puede coger un barco que te dará un bonito paseo mientras contemplas barcos de recreo como pocas veces hayas visto y en 40 minutos te deja en Pegli, un barrio a las afueras de Génova donde puedes dar un agradable y relajante paseo. Visitar, pasear y disfrutar de los jardines de Villa Durazzo-Pallavicini, donde podrás pasar una agradable mañana o todo el día, contemplando sus fuentes, sus bonitos rincones, pérgolas y maravillas varias. Tres horas se tarda en recorrerlo más o menos bien. Una gozada de lugar y muy poco conocido, la entrada es de pago, diez euros.

Génova, es ciudad de marinos y pueblos de puertos pesqueros y entre ellos están los de Cinqueterre. Maravilla de las maravillas, que no se pueden dejar de visitar. Bien en barco, lo más común, en tren también, o los más animados por sus montañas haciendo una ruta de trekking con unas vistas de ensueño, mar y montaña todo en uno. Pueblitos en las faldas de los montes y al lado del mar. Paisajes de ensueño en un lugar de ensueño.

En los muros de sus casas verás placas de Caduti, caídos por la libertad, honran a sus muertos, a sus partisanos, a todos aquellos que de una forma u otra lucharon de verdad por la causa de la libertad.
Podrás ir a visitar la casa donde nació y vivió Colón, verás las murallas de la ciudad y conocerás como decíamos una ciudad nueva y sorprendente.

De Ferrari saldremos en dirección a la calle 19 de septiembre donde hay un montón de bonitas y elegantes tiendas y además está el mercado central donde la gente va a hacer su cesta de la compra.

Veremos la calle de los palacios, donde vivió la creme de la creme de Génova, podremos visitar alguno, la mayoría ahora son edificios de empresas importantes o centros municipales. Pero nos haremos una idea de cómo en una sola calle se acumuló una riqueza y un poderío incalculable. Llegando a haber casi una competición por ver quien tenía el mejor palacio. Cuanto más dinero, más grande y suntuoso el palacio y sus jardines.

Pasear pegado al mar disfrutando de la vista hasta Boccadasse, un pequeño barrio Genovés a la orilla del mar con su preciosa y pequeña playa que nada tiene que envidiar a las de Cinqueterre. Si te gustan los helados aquí podrás comprar uno en la heladería que hay en la misma playa y saborearlo sentado en alguna de sus rocas, mientras oyes el rumor de las olas y contemplas el ir y venir de personas y embarcaciones, muy bonito.

Bellas y grandiosas calles, destartaladas, antiguas y pobres calles. Suntuosos palacios, magnificas Iglesias, lujosas tiendas, interesantes museos, un puerto grandioso lleno de actividad y una gente maravillosa que te harán disfrutar de una estancia divertida, alegre y fenomenal.

Y no os quepa duda nos dejamos de ver muchas cosas, muchísimas, como en cualquier ciudad que solo se visita unos pocos días. Pero al menos nos habremos hecho una pequeña idea de la misma.
Los que os animéis a visitarlas no os olvidéis de vivirlas. Feliz viaje.

El tiempo ese espacio entre lo triste y lo alegre, entre lo divertido y lo aburrido, en fin entre la vida y la muerte, que nos viene a decir que el tiempo no es oro, ¡El tiempo es Vida!

CASTILLO SFORZESCO – MILAN

Bilbao, septiembre de 2019
Juan Carlos
 


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2 ideas sobre “BILBAO MILAN GENOVA

  • Jorge

    Hace unos años mi esposa y yo tomamos en la estación de tren de Génova un cercanías. Habíamos comprado un billete de ida y vuelta. El tren salía en 2 minutos y con las prisas por cogerlo no vimos las validadoras que estaban en una pared lateral de la estación.

    Montamos y a los pocos minutos nos vino una revisora. Pidió en billete y al ver que estaba sin validar nos enseñó un papel en castellano en el que ponía que teníamos una sanción de 300€ por persona. Le expliqué la situación y me insistió ante lo cual le recomendé que llamara a la policía mientras yo lo hacía a la embajada española.

    A continuación nos dijo, en castellano, que si le daba 30€ y no le pedía recibo, olvidaría el incidente. Así lo hice. Evité incidentes.

    Ya sabéis, si vais en cercanías, validar antes de subir.

  • Jorge

    Y ya puesto, os voy a comentar otro incidente ferroviario también en Italia. Esta vez en un tren Bolonia – Milán, hará unos 10 años.

    Sacamos mi esposa y yo sendos billetes con asiento asignado. Al llegar al compartimento, uno de ellos estaba ocupado por un señor lo que nos obligaba a hacer el viaje separados.

    Llamé al revisor, le mostré nuestros billetes y le expliqué el incidente: el señor no se quería mover del asiento que no le correspondía.

    Delante de mi el revisor se puso a hablar con el viajero. Me transmitió el citado interventor: Si, dice que no se cambia. No puedo hacer nada en esta situación. Y se fue.

    Una amable señora que iba sola cambió de departamento para que no nos separáramos.

    NOTA: me encanta Italia y los italianos. Y tengo familia directa allí. Pero Italia es Italia.