Al leer que el Papa Francisco le había comentado al Presidente de Ucrania Vladimir Zelenski, que quizás no sería malo negociar con Rusia o sea con Vladimir Putin una Paz, y si habría que ceder algo, se cediese. Me asalto un pequeño enfado, ¿negociar Zelenski? han invadido su País, han matado a su gente, con mil pretextos se han llevado hasta niños a Rusia ¿Qué tiene que negociar Zelenski?, pues nada. Los Ucranianos, solo tienen que defenderse, atacar y recuperar lo que les han quitado, empezando por su libertad de pueblo soberano.
Días más tarde me viene a la memoria que Areitio nuestro profesor y catedrático de Derecho Natural, en una clase, nos hizo la siguiente pregunta ¿Si se restaurase la pena de muerte y con ella se acabasen los asesinatos? Ustedes estarían a favor de que se restaurase… En una clase llena de jóvenes como era aquella la respuesta fue unánime, no habría que restaurarla, casi con enfado contestaron los estudiantes.
La volvió a repetir y la argumento, miren que se acabarían los asesinatos. La respuesta siguió siendo la misma, unánime, todo el mundo en contra de la pena de muerte, no habría que restaurarla.
Ahora muchos años después y ya en el conservadurismo de la jubilación, me entran dudas, y quizás como insinuaba el Papa Francisco y nos explicaba el Padre Areitio, que casualidad los dos Jesuitas. Quizás haya que negociar para acabar con tanta muerte y sufrimiento. Seguro que a ellos tampoco les gustaría, pero pienso que su inteligencia les hace ir más allá, y ver lo que algunos como yo no terminamos de ver claro.
Juan Carlos Ruiz de Villa
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2 ideas sobre “negociar para acabar con el sufrimiento”
Para negociar siempre hay que ceder algo. la gente que sufre las guerras lo que desea ante todo es LA PAZ.
Hola Juan Carlos, muy acertada tu reflexión yo tambíen la comparto, parece difícil entender los motivos para mantener dicha guerra, teniendo en cuenta la diferencia de potencial, pero podria ser que en la memoria colectiva de algún sector de la población ucraniana se mantenga vivo el recuerdo del genocidio perpretado por Lenin en 1919 sobre los cosacos y el resto de la citada población.