Archipiélago canario. Isla de San Borondón


Se trata de una isla imaginaria, que aparecía y se esfumaba, de cuya existencia se ha hablado a lo largo de los siglos, llegando a ser incluida en el Tratado de Alcaçobas, firmado en 1479 entre España y Portugal, por el cual estos países se repartían las posesiones en el Océano Atlántico (1).

El mito se implantó con fuerza. Magallanes le puso su nombre a la Bahía de San Borombón en Argentina, provincia de Buenos Aires en homenaje a esta isla. Un ingeniero – cartógrafo de confianza de Felipe II – llegó a dar datos de su extensión, 480 km. de largo por 155 km. de ancho, de su situación y describió su paisaje basándose en los comentarios de marinos que habían arribado a esa isla.

Hay, al menos, 15 cartografías oficiales sobre la isla. Además, se hicieron varias expediciones navales en su búsqueda.

La última referencia existente es bastante reciente: un artículo publicado en el diario ABC en 1958 apoyado en una fotografía obtenida entonces (2).

San Borondón o San Bandrán

San Bandrán (San Borondón por deformación en castellano) fue un Santo Católico del siglo VI que, según publicaciones de los Siglos XI y XII, en su etapa de monje recibió la visita de otro Santo que venía de la mar y que le refirió la existencia de la Isla del Paraíso donde Dios enviaba a los hombres fallecidos sin pecado como premio eterno por su santidad.

Es patrón de los marinos, está reconocido como Santo por las Iglesias Católica y Ortodoxa y su festividad es el 16 de mayo. Pablo VI declaró no obligatorio su culto.

Según las leyendas, recogidas en el famoso escrito llamado Navegatio, transmitidas por toda la Europa Medieval por trovadores, el 22 de marzo del 516, acompañado por 14 monjes de su convento y 3 advenedizos, inició un viaje de 7 años en su búsqueda por el Océano Atlántico en los que fundó varios conventos.

Llegaron a localizar varios territorios que estudiosos del tema dicen que puede ser Islandia, Terranova, Islas Feroe o Canarias

Uno de los puntos más curiosos es su desembarco en una de esas islas en la que se dispusieron a celebrar la Santa Misa. Resultó que, en vez de tierra firme, se subieron a un enorme animal marino que, en plena ceremonia, se movió lo que les hizo salir corriendo. Posteriormente este animal se zambulló en el agua por lo que este fenómeno de aparecer como una isla y desparecer parece que influyó en el nombre de la mítica Isla Canaria a la que hacemos referencia.

El libro de las andanzas de San Borondón es breve y ameno, de fácil y recomendable lectura. Lo tenemos a nuestra disposición en Internet (3)

(1) https://blogs.ua.es/monarquiahispanicaportugal/2011/12/06/tratado-de-alcacovas/
(2) http://www.abc.es/cultura/20150317/abci-isla-errante-borondon-aparece-201503160957.html
(3) http://www.disc.ua.es/~gil/navigatio-sancti-brendani.pdf

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *