picaresca siglo XXI

La picaresca tan unida a la historia de nuestro país, criticada por unos y ensalzada por otros, fue un refugio de almas pobres y sencillas pero de corazón y gesto noble.  Personas que intentaban sobrevivir al cotilleo y al señalamiento por no tener ni para comer, con una capacidad de imaginación enorme para defenderse en la vida ante la miseria que les rodeaba y seguir llevando la cabeza bien alta.  Véanse el Lazarillo de Tormes, o el hidalgo pobre en El Buscón de Quevedo, que pasaba hambre, y después de la hora de comer, sin haber comido, se ponía a la puerta de su casa con un palillo entre los dientes, haciendo que se sacaba algo de entre ellos para aparentar haberlo hecho, y que sus vecinos le viesen.

La historia más reciente nos habla de un Convento de frailes en  Escalante, que en tiempos de Cuaresma tenían ganas de comer carne, cosa prohibida en ese tiempo y más siendo religiosos.  A uno de los frailes se le ocurrió echar  un Chon (Cerdo, Cochino) a las marismas de la Zona, el Chon pasó allí un par de días nadando y embarrado, hasta que uno de los frailes lo pesco del agua ensartándolo con una lanza, mientras para sí  decía, ¡Comer pescado no es pecado! Imaginación para subsistir.

Más reciente un amigo me contaba que de joven tuvo un compañero de estudios que era muy vago.  Había veces que estaba en su habitación y desenroscaba la bombilla para que no hubiera luz y de esa forma no poder estudiar.  A veces entraba el Padre, buena persona, le daba al interruptor de la luz y claro esta no se encendía.  El buen hombre le decía al hijo toma dinero y ve a comprar una bombilla nueva que así no puedes estudiar.  El hijo hacia que iba a comprar la bombilla, limpiaba la que había y la volvía a enroscar, ya había luz, no compraba una nueva  y se quedaba con el dinero, engañaba a su Padre.

Digamos que aquí empezó un poco la corrupción y el engaño en casa, en el hogar ¡Estafar a gente cercana y al amigo!

Hoy en día algunos de nuestros políticos y algunos que se llaman empresarios con tarjeta de Gerentes, lo han hecho más actual, más fuerte y de más importe, robando y estafando en general, a la vez que  con una cara de inocencia angelical lanzan proclamas de ética y honestidad.   Mientras la ciudadanía les escucha  estupefactos no dando crédito a tanta desfachatez y sinvergüencería, Picaresca Siglo XXI, dicen algunos.

¡No señores! esto es simple y llanamente sinvergüencería y bajeza  de la peor conocida de unas gentes con pocos escrúpulos. 

El Pan nuestro de cada día dánosle hoy, no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.  Dice la más sublime Oración. 

AMEN

14.07.2026
Juan Carlos Ruiz de Villa

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