regreso a Palestina en primavera 1


Después de la experiencia del pasado noviembre en la que realicé la primera parte del Camino de Abraham, me propuse volver para concluirlo y es lo que he hecho a principios de esta Primavera.

TEL AVIV

Esta vez comencé por pasar un par de días en Tel Aviv (capital de Israel mientras que el Sr. Trump no diga lo contrario) donde este año se ha celebrado el festival de Eurovisión, pese a que varios países pensaban boicotearlo debido a la situación palestina.

Es una ciudad moderna y cosmopolita, sobre todo por el tramo de costa con playas y grandes hoteles que recuerdan cualquier otro lugar de la costa mediterránea española.

Una arteria principal es la avenida Rothschild, donde se encuentra la mayor parte de los edificios de la época Bauhaus, que son reconocidos como Patrimonio Mundial por la Unesco y le han dado el apodo de la “Ciudad Blanca”.

Siguiendo la costa nos encontramos con el histórico puerto de Jaffa con su fascinante pasado árabe y su bien conservado casco antiguo.

En general la encontré con zonas en completa reforma y ampliación; me sorprendió en especial el lugar donde reservé mi hotel . Se trataba de una zona que se intuía fuese a ser derribada por el avance rápido de grandes hoteles y avenidas; pero mientras tanto era una especie de guetto con una colonia amplia de chinos y africanos.

Durante mi estancia pude vivir una nueva experiencia , la de sentir las alarmas antiaéreas y al cabo de un rato una gran explosión. Al día siguiente averigüé que se trataba del lanzamiento de un cohete desde la Franja de Gaza. A continuación los israelíes bombardearon toda la zona donde estaban instaladas las oficinas de Hamas con las consabidas muertes civiles

Costa de Tel Aviv

BELEN

Existen dos zonas diferenciadas en esta ciudad, una de ellas la más visitada por los turistas: la Iglesia de la Natividad donde miles de peregrinos hacen unas enormes colas para besar el lugar donde se dice nació Jesús , la Plaza Manger y el mercado antiguo .

La otra realidad incluye el Muro que se construyó en el año 2001 después de la Segunda Intifada, cuando Israel empezó a construir una barrera de 8 metros de alto, que acabaría separando Cisjordania del estado de Israel. En el centro de Belén el muro está decorado con pinturas progresistas y propalestinas incluyendo una pintura real del famoso grafitero Banksy. 


Graffitis en el muro de Belén

Por cierto, hay que tener en cuenta que muchas de las pintadas son falsas y que la única verdadera es la paloma blanca de la Paz, pero no por ello tienen menos valor ya que reflejan los sentimientos de los palestinos y de las personas que están en contra de la ocupación del Ejército de Israel.

Aida, campo de refugiados palestino

En 1948, después de la guerra árabe-israelí, los palestinos fueron expulsados de su tierra natal, viéndose forzados a establecerse en diferentes campos de refugiados por toda Palestina y demás países árabes vecinos. Lo que en principio era un campo provisional, actualmente se ha ido convirtiendo en una especie de barrio que dispone de sus correspondientes centros de formación con bibliotecas y donde se desarrollan todo género de actividades culturales. Incluso algunas viviendas alquilan habitaciones para gente que quiera pasar allí un par de días.

Me llamó la atención un grafitti en donde relacionaban Palestina con Gernika (aunque no es correcto el año)


Graffitti en el campo refugiados de Aida

HEBRON

Nunca un lugar me ha provocado un desasosiego como el que he sentido en la ciudad fantasma de Hebrón. He paseado por sus calles desiertas, en la zona H2, sin poder quitarme de encima la sensación de que alguien vigilaba cada uno de mis movimientos. Y es así: en Hebrón siempre hay alguien observando. Generalmente con un arma en la mano, lo que no proporciona mayor tranquilidad, aunque sepas que tú no eres el objetivo. 


Puestos de control en Hebrón

Pocos lugares hay más críticos y sensibles al conflicto palestino-israelí que Hebrón.

El origen del problema viene de atrás, como ocurre con casi cualquier cosa que ataña a esta tierra condenada a la desgracia por su propia condición de santa.

En Hebrón se encuentra la Tumba de los Patriarcas, lugar de enterramiento de Abraham, Isaac, Jacob y sus esposas, venerada de igual modo por judíos, musulmanes, y en menor medida, también por cristianos.

Los primeros reivindican su derecho sobre el santuario (y sobre todo el territorio de Hebrón) alegando que la cueva original sobre la que se ubica fue comprada por Abraham, representando así la primera propiedad legítimamente judía en un territorio que hoy reclaman como parte de su Estado. Para los musulmanes se trata de uno de los lugares más sagrados del Islam, pues el profeta Ibrahim (Abraham en árabe) fue quien construyó, junto a su hijo Ismael, la Kaaba de la Meca.

La convivencia entre musulmanes y judíos en Hebrón nunca ha sido especialmente buena , pero la situación se agrava más todavía a partir de 1948 cuando, al realizarse la partición, Hebrón queda incluida dentro de los territorios asignados a los palestinos (zona A), expulsando oficialmente a los judíos de una ciudad donde “siempre habían estado presentes”.

Tendrán que pasar casi veinte años para que, tras la Guerra de los Seis Días, Hebrón sea “liberada” y los primeros colonos no tarden en llegar encabezados por la familia del rabino Moshe Levinger, quien alquila un hotel en el centro de la ciudad del que se niegan a salir. Hoy, casi medio siglo después, son cinco los asentamientos que estrangulan y penetran Hebrón hasta su corazón.

La tragedia que marca definitivamente el destino de Hebrón (por ahora) tiene lugar el 25 de febrero de 1994, cuando Baruch Goldstein, un colono ultraortodoxo del asentamiento de Kiryat Arba, irrumpe (presumiblemente apoyado por los soldados israelíes, que casualmente desaparecen del checkpoint en el momento de los hechos) en la Tumba de los Patriarcas y dispara indiscriminadamente contra los más de 600 musulmanes que se encontraban en su interior, provocando 29 muertos y entre 120 y 200 heridos, según a quién le preguntes

Finalmente, en 1997 se firma el acuerdo según el cual Hebrón queda dividida en dos sectores: la zona H1 (correspondiente a un 65% de la ciudad, sin incluir la Ciudad Vieja ni la Tumba de los Patriarcas) bajo jurisdicción de la Autoridad Nacional Palestina; y la zona H2, bajo control militar israelí, en la que hoy en día conviven unos 15.000 palestinos con 800 colonos que imponen su ley, protegidos por 4.000 soldados israelíes; en fin, todo un ejército.

El centro de Hebrón se me mostró como realmente es, con la algarabía y bullicio propios de una ciudad árabe. Pero todo cambia cuando te adentras en la Ciudad Vieja  y aparece la primera red metálica sobre tu cabeza, puesta ahí para proteger de la basura e incluso muebles que los colonos arrojan desde sus ventanas para obligar a los palestinos a abandonar sus tiendas. Cuentan que hasta no hace mucho tiraban orines y heces, y aún hoy hay quien arroja agua hirviendo, lejía o pintura, contra lo cual las redes no pueden hacer nada.      

Rejilla de protección en Hebrón

Por todo ello la mayoría de las tiendas han cerrado y se han trasladado a otra zona de la ciudad.

Es una lástima esa situación tan lamentable porque las callejuelas del casco antiguo no pueden ser más bonitas, y sería una maravilla poder verlas en su esplendor, con las tiendas abiertas, vendedores pregonando sus mercancías y niños jugando. Pero a cada paso el panorama empeora, hasta llegar a un punto en el que, mires donde mires, solo ves galerías absolutamente desiertas y puertas selladas desde hace años.

De repente, sin darme cuenta, me topo con el checkpoint que da paso a la Tumba de los Patriarcas. Me sorprende la simpatía de los soldados israelíes y, muy particularmente, el que me interroga y me pregunta de donde soy. Al mencionar Bilbao se ríe y exclama “Oh…. Athletic…” así es como me dio paso sin ponerme ninguna pega.

Coincidiendo con el viernes y como el mercado de la ciudad estaba desierto, me acerco a uno de los diferentes check-points y puedo comprobar lo que debe ser habitual en este día, el que un puñado de jóvenes lanzaran piedras a los soldados, a lo que respondieron con pelotas de goma y al final con gases por lo que aquellos salieron de estampida para escapar a su toxicidad.

EL CAMINO

Esta vez realicé el camino desde Belén hasta Beit Mirsim en el valle de Hebrón.

El grupo al que me uní ya venía formado desde el comienzo del Camino. Se trataba de varios matrimonios americanos y canadienses.

Me agradó el recorrido porque debido a las lluvias todo el campo estaba salpicado de infinidad de flores y plantas medicinales, incluso el desierto , cubierto por un manto de tonalidades verdes .

Atravesamos diferentes pueblos que no son muy bonitos que digamos, debido a que la construcción es un poco caótica, pero por otra parte disfrutas de la hospitalidad con la que gente nos recibe ya que te invitan a té, café o lo que tengan a mano.   


Invitando a café                                                                                   Pastor beduino

Algunos días el camino recorría valles bellísimos con infinidad de pastores que se acercaban para charlar e incluso ordeñaban ovejas y cabras para que pudiéramos degustar la leche (claro que una vez hervida).

También pasamos una noche en una tienda de beduinos y contemplamos un amanecer espectacular con el Mar Muerto y el Valle del Jordán al fondo.

Desierto verde

MIS IMPRESIONES

Una vez más he podido disfrutar de la amable y hospitalidad de estas gentes al pernoctar en sus casas y compartir unas veladas muy agradables.

Una vez culminado mi proyecto de hacer este Camino regreso con los recuerdos de los buenos momentos compartidos con sus habitantes , habiendo comprobado su lucha por seguir viviendo en su tierra a pesar de todos los problemas y obstáculos del día a día.

Para ellos es muy importante la institución de la familia, por lo que normalmente van construyendo sus viviendas y ampliándolas cada vez que un hijo se les casa .

En Tel Aviv tuve ocasión de charlar con un grupo de mujeres judías pertenecientes a un movimiento en favor de la Paz, que tenían colocada una gran carpa en la Plaza del Ayuntamiento con intención de estar allí hasta el día de las Elecciones.

También existe un movimiento de personas judías que se llama Machsom Watch y se dedican a ir todos los días al control militar donde los palestinos pasan diariamente a trabajar a Jerusalén, para garantizar que los soldados no cometan actos de abuso de autoridad.

Perteneciente a este grupo , haré una mención especial a una mujer de 84 años llamada Hanna Aggag (que fue Secretaria de Ben Gurión) .                

Con una militante pacifista israelí

NOTA:

Cualquier persona que tenga interés en conocer en más profundidad la situación de Palestina les sugiero la lectura del libro “Un reino de olivos y cenizas”. Escritores contra la ocupación palestina. Se trata de una recopilación de relatos de diferentes escritores y periodistas.

Marzo de 2019 – Araceli Tamayo


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